Ley de audiencias es un ‘marco jurídico para castigar’ a la prensa independiente y blindarse de las filtraciones: Riva Palacio
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El periodista plantea en su columna que la iniciativa de Sheinbaum es una trampa disfrazada de protección al derecho a la información, porque abre la puerta a la censura y la cierra a los trascendidos periodísticos
CDMX.- La iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los derechos de las audiencias es una amenaza al periodismo de investigación que busca legalizar la censura “para castigar a la prensa independiente”, advierte hoy Raymundo Riva Palacio.
El periodista expone en su columna Estrictamente Personal que, aunque Sheinbaum asegura que no busca “silenciar a los medios, sino ampliar las avenidas de la libertad de expresión”, el peligro de esta reforma es que le otorga al gobierno la facultad discrecional de definir qué es “verdad” y qué es “falso”.
“El problema es quién define qué es veraz y tiene la última palabra para sancionar. Ahí está la debilidad y amenaza: será la Presidencia la que decida lo que el pueblo reciba de información”, advierte.
El análisis advierte también que la llamada Ley de Audiencias contempla imponer multas “obscenas” contra los medios de comunicación que publiquen filtraciones o “trascendidos”, con lo que el régimen se estaría blindando de la revelación de escándalos.
Para Riva Palacio, esta medida atenta contra la naturaleza misma de la prensa libre, pues “los trascendidos o las filtraciones... son material inherente del periodismo de investigación y un subproducto de los sistemas abiertos”.
“La mayor parte de las grandes revelaciones del periodismo han comenzado con trascendidos y filtraciones, provocando renuncias presidenciales, condenas de líderes, reformas y cambios en instituciones públicas y privadas”, asevera.
Por ello, advierte que castigar el uso de fuentes anónimas o confidenciales es una táctica propia de “regímenes autoritarios (que) controlan la información, la centralizan y ocultan la verdad, promoviendo su propia versión de ella”, como ya se hace en México desde Palacio Nacional: “de manera discrecional y no pocas veces de forma tramposa y mentirosa”.
EL RÉGIMEN MUESTRA SU HIPOCRESÍA CON LA LEY DE AUDIENCIAS
Para ilustrar la gravedad de la iniciativa sobre el derecho de las audiencias, Riva Palacio expone que los mayores escándalos mundiales, como el Watergate en Estados Unidos, el caso Rainbow Warrior en Francia, los abusos de la Iglesia Católica o los Panama Papers, habrían sido frenados con una ley como la que plantea Sheibaum.
El autor de Estrictamente Personal recuerda que estos casos surgieron precisamente de filtraciones que inicialmente fueron negadas y atacadas por el poder. Por ejemplo, detalla que el caso “Watergate, la joya paradigmática del periodismo de investigación”, tuvo origen en una fuente anónima y obligó al entonces presidente estadounidense Richard Nixon a renunciar tras descubrirse el espionaje político desde la Casa Blanca.
“Algunas de las investigaciones periodísticas más influyentes de la historia iniciaron con fuentes anónimas o confidenciales y, eventualmente, al abrirse la concha, comenzaron a ser respaldadas con documentos, testimonios bajo juramento o investigaciones oficiales”, refiere.
Riva Palacio también advierte en la reforma sobre el derecho de las audiencias una doble moral de la 4T en materia de libertad de expresión, al advertir cómo el expresidente Andrés Manuel López Obrador ofreció asilo y convirtió en “héroe” a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, tras publicar miles de documentos filtrados del gobierno estadounidense.
“El caso Assange es el contrasentido de la Ley de Audiencias al mostrar la hipocresía del régimen, que alega que la iniciativa no plantea la censura, omitiendo el hecho de que será el gobierno el que determine qué es verdad y qué falso”, afirma el periodista.
Pese a las advertencias de un intento de censura por parte de la administración de Sheinbaum a través de los “Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias”, la Presidenta ha insistido en que su gobierno defiende la libertad de expresión y que no hay ni habrá censura.
Sin embargo, los críticos advierten que dejar al gobierno como árbitro de la verdad resulta peligroso para la libertad de prensa.