¿Maxiproceso contra la 4T? Los Chapitos entregan las ‘cabezas’ del obradorismo a EU, asegura Riva Palacio
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Como testigos, asegura el periodista, Ovidio y Joaquín Guzmán han aportado testimonios a los fiscales estadounidenses sobre sus relaciones con Mario Delgado, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, así como de Rocha Moya
CDMX.- Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos menores de “El Chapo” Guzmán, han testificado contra altos funcionarios y gobernadores de Morena ante la Corte de Chicago, asegura Raymundo Riva Palacio, y entregado las “cabezas” de al menos cuatro de ellos.
Se trata, de acuerdo con los datos aportados hoy por el periodista en su columna Estrictamente Personal, de Alfonso Durazo y Américo Villarreal, gobernadores de Sonora y Tamaulipas, respectivamente; y de Mario Delgado, exdirigente de Morena y actual secretario de Educación.
A estos nombres se suma el de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, quien ya está acusado en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.
Riva Palacio asegura que Los Chapitos han aportado información suficiente sobre la estructura de financiamiento criminal para judicializar los casos, los cuales Estados Unidos busca llevar en un “maxiproceso” judicial similar al que desmanteló la narcopolítica colombiana en los años noventa.
De acuerdo con la publicación, la información aportada por los hermanos Guzmán López “confirma lo que datos de inteligencia en México y Estados Unidos habían apuntado sobre la presunta vinculación de los cuatro personajes con el crimen organizado”.
Según el periodista, la acusación que el Departamento de Justicia ya fincó contra Rocha Moya y nueve funcionarios sinaloenses ante un Gran Jurado en Manhattan se basó, en parte, en las declaraciones de Ovidio y Joaquín, y ahora podría “ser replicada contra Delgado, Durazo y Villarreal” en la Corte del Distrito Norte de Illinois con sede en Chicago.
“Las autoridades y los fiscales estadounidenses operan de esa manera: recogen datos de inteligencia y, para cerrar los casos, recurren a testigos cooperantes para que, a partir de sus declaraciones, construyan la evidencia –proposición fáctica, le llaman– que presentan a un Gran Jurado para lograr su fallo y hacer la acusación formal”, explica.
En ese contexto expone, citando a un funcionario estadounidense, que la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, otrora líder del Cártel del Sinaloa, no fue para destapar la narcopolítica mexicana, “porque eso ya lo sabíamos”, sino para apuntalar el caso contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro, actualmente preso en Brooklyn, así como “para ayudarnos a llenar algunos vacíos de información sobre el narcotráfico en México”.
OVIDIO Y JOAQUÍN GUZMÁN EXPONEN A GOBERNADORES DE MORENA
Riva Palacio asegura que ahora son las declaraciones de Los Chapitos, Ovidio y Joaquín Guzmán, las que “están comenzando a llenar los huecos para soportar la información de inteligencia” de Estados Unidos contra la cúpula de Morena.
De acuerdo con su columna, “Ovidio es el principal testigo, porque era parte de la estructura criminal en la facción del Cártel de Sinaloa que manejaba junto con sus hermanos Iván Archivaldo y Alfredo”, debido a que Joaquín se mostraba “renuente a participar en los negocios criminales de su familia”.
El autor de Estrictamente Personal asegura que el cerco judicial contra estos altos miembros de Morena se entrelaza con otras investigaciones activas en cortes de San Antonio, Corpus Christi y Manhattan.
Además de la Corte de Chicago, Mario Delgado, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, refiere Riva Palacio, se encuentran en otra investigación paralela en Texas por el financiamiento que el empresario Sergio Carmona –asesinado en noviembre de 2021– aportó a ocho campañas a gobernador de Morena en 2021.
Américo Villarreal fue operador de la campaña a la gubernatura de Rocha Moya en Sinaloa, contienda que, presuntamente, “recibió financiamiento de Los Chapitos”.
En el caso de Alfonso Durazo, quien como secretario de Seguridad en 2019 pidió a López Obrador liberar a Ovidio para evitar un baño de sangre, enfrenta señalamientos por presuntamente proteger a “Los Salazar”, el brazo armado de “Los Chapitos” en Sonora, cuando fue secretario federal de Seguridad.
Además, como gobernador de Sonora, Durazo ha enfrentado “señalamientos frecuentes de sus presuntos nexos con el crimen organizado”.
Riva Palacio advierte que este “cruce y entreverado de imputaciones entre las cortes” de Manhattan y Chicago, además de la de San Antonio y Corpus Christi, es apenas el inicio de acusaciones formales de alto impacto contra la cúpula de Morena.
“Las declaraciones de Ovidio y Joaquín Guzmán López son parte del maxiproceso que se está llevando a cabo en Estados Unidos contra sectores políticos en México, similar al Proceso 8000 que la CIA encabezó en Colombia en 1994”, sentencia.