Salarios de 12 mil pesos mensuales obligan a maestros a buscar doble turno en México
El doble turno, más que una vocación, es una necesidad; con sueldos desde 12 mil pesos, maestros enfrentan desgaste físico y financiero para completar el gasto
Para algunos maestros, el doble turno no es un extra ni una decisión de crecimiento, sino una forma de obtener el ingreso necesario.
En México, para una parte del magisterio, el doble turno no es un extra ni una decisión de crecimiento profesional, sino una forma de completar el gasto mensual. Datos del Observatorio Laboral muestran que el ingreso mensual promedio de quienes estudiaron formación docente en educación básica es de 12 mil 724 pesos en preescolar, 13 mil 625 en primaria y 14 mil 123 en secundaria; mientras que en educación media superior el promedio llega a 17 mil 702 pesos.
Esas cifras ayudan a entender por qué muchos docentes buscan más horas frente a grupo, otro plantel, asesorías o clases particulares. En mayo de 2025, Mexicanos Primero afirmó que uno de cada diez docentes busca un segundo empleo para obtener más ingresos y señaló salarios base promedio de 7 mil 130 pesos en preescolar y 7 mil 890 en primaria.
Cuánto perciben los docentes
La radiografía salarial del sector educativo muestra diferencias por nivel, pero también un rasgo común: para miles de maestros, el ingreso depende de la carga horaria y del tipo de plaza.
El Observatorio Laboral reporta, además, 13 mil 789 pesos mensuales promedio en formación docente para educación física, artística o tecnológica; 14 mil 046 en otros servicios educativos; y 14 mil 135 en formación docente para educación superior.
Más allá de la variación entre niveles, el dato de fondo es que buena parte del magisterio se mueve en rangos salariales acotados frente al costo cotidiano de transporte, alimentación, servicios y vivienda. Eso vuelve más comprensible que el segundo turno aparezca como una salida para reforzar el ingreso del hogar.
Por qué buscan otro ingreso
La necesidad de un segundo empleo no se explica solo por el monto del sueldo, sino por la presión acumulada del día a día. Mexicanos Primero sostuvo que uno de cada diez docentes se ve obligado a buscar una segunda fuente de ingreso, un dato que retrata una realidad económica marcada por la insuficiencia salarial en parte del sector.
En ese contexto, el doble turno puede tomar varias formas: otra escuela, clases particulares, regularización, tutorías o actividades complementarias fuera del horario base. Lo que en el papel parece una mejora del ingreso, en la práctica suele ser una extensión de la jornada para evitar que la quincena se quede corta.
La Condusef advierte sobre el desgaste del dinero diario
La Condusef advirtió en sus estudios que los “gastos hormiga” afectan directamente la capacidad de ahorro y pueden deteriorar el presupuesto personal. En un ejemplo del organismo, pequeños consumos diarios por café, refresco, botanas o propinas pueden sumar 90 pesos al día; es decir, 2 mil 700 pesos al mes.
Para un maestro que enlaza dos jornadas, esos gastos no se quedan en un café. También aparecen comidas compradas al paso, transporte por aplicación, gasolina, estacionamiento, recargas, copias e impresiones; es decir, desembolsos pequeños que se vuelven parte del costo de trabajar más horas.
La propia Condusef señaló que los gastos hormiga pueden representar hasta el 12 por ciento de los ingresos anuales. Esto significa que una parte del dinero extra generado por el doble turno puede terminar absorbida por el costo cotidiano de sostener ese ritmo de trabajo.
El cansancio también pasa factura
El impacto del doble turno no se queda en la cartera. Jornadas más largas significan menos tiempo para descansar, comer en casa, organizar traslados y planear gastos, una combinación que puede agravar tanto el desgaste físico como la presión emocional.
La Condusef ha vinculado la salud financiera con hábitos cotidianos de organización, como preparar alimentos, evitar compras impulsivas y mantener orden en el gasto. Detrás de esa recomendación aparece una realidad clara: cuando el tiempo no alcanza y el cansancio se acumula, la rutina también se vuelve más cara.
Así, el doble turno no solo revela una necesidad de ingreso adicional, sino una cadena de efectos sobre la calidad de vida del docente. Se trabaja más para equilibrar el presupuesto, pero ese esfuerzo también implica más desgaste, más prisa y menos margen para el descanso y la planeación.