Sheinbaum defiende la soberanía en discurso sobre la Constitución... “México no se doblega ni se vende”
COMPARTIR
Desde el histórico Teatro de la República, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que la Constitución de 1917 es el escudo contra el régimen de privilegios y la entrega de recursos nacionales
Bajo las mismas vigas que atestiguaron el nacimiento del México moderno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un mensaje que resonó más allá de las paredes del Teatro de la República en Querétaro. En el marco del 109 aniversario de la Constitución de 1917, la mandataria dejó claro que su administración no dará ni un paso atrás en la defensa de la autodeterminación. Con una voz firme, sentenció que la soberanía no es un objeto de negociación, sino un principio que se defiende con el rigor de la historia y la voluntad del pueblo.
”México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”, exclamó Sheinbaum, marcando una línea divisoria tajante con cualquier intento de injerencia externa o retorno a modelos pasados. El discurso no fue solo una efeméride más; fue una declaración de principios donde se subrayó que el país ha dejado de ser visto como una colonia o protectorado. Para la jefa del Ejecutivo, la Constitución Mexicana es el documento vivo que reafirma la propiedad de la nación sobre sus recursos naturales, cerrando la puerta a contratos que lesionen el interés público.
Este acto cívico se convierte en un punto de inflexión mediático, pues ocurre en un momento donde las relaciones internacionales y la política energética están en el ojo del huracán. La presidenta insistió en que el constitucionalismo mundial tiene en México un referente histórico, pues nuestra carta magna fue la primera en reconocer que el bienestar colectivo debe estar por encima de los intereses individuales. Es, según sus palabras, un logro de la insurgencia popular que transformó de raíz la estructura del poder en nuestro país.
TE PUEDE INTERESAR: En Vivo... Claudia Sheinbaum preside ceremonia del 109 Aniversario de la Constitución Mexicana
EL FIN DE LA ERA DE LOS PRIVILEGIOS
La presidenta no desaprovechó la oportunidad para realizar un análisis crítico de las últimas décadas de la historia nacional. Ante una audiencia atenta, recordó que durante el periodo del neoliberalismo, que se extendió por 36 años, se impuso una “modernidad excluyente”. Según su visión, este modelo no solo fomentó la corrupción, sino que utilizó la ley para desmantelar el patrimonio público. Sheinbaum fue enfática al señalar que este régimen acumuló privilegios para una minoría mientras relegaba a millones de mexicanos al olvido.
En este recuento de daños, la mandataria enlistó cómo se entregaron minas, bancos y tierras, además de concesiones ferroviarias y aeroportuarias, bajo una lógica privatizadora que incluso benefició a intereses extranjeros. Para la presidenta, estas reformas antipopulares fueron traiciones al espíritu original de 1917. Al mencionar que incluso se privatizaron cárceles, el auditorio guardó un silencio reflexivo sobre la profundidad del modelo que hoy busca revertir con su proyecto de nación, asegurando que México no regresará a ser ese “botín” de unos cuantos.
El mensaje fue directo: la transformación actual busca sanar las heridas de un modelo “entreguista”. Sheinbaum aseguró que la soberanía energética y alimentaria son los pilares de este nuevo capítulo histórico. Al hablar de la corrupción como un mal del pasado que no tendrá cabida en su gestión, la presidenta reafirmó su compromiso con una administración que priorice lo público. La meta, según lo expuesto, es consolidar un Estado que proteja lo que por derecho pertenece a todos los ciudadanos, sin ceder ante presiones externas o económicas.
UNIDAD INSTITUCIONAL Y DERECHOS SOCIALES
La ceremonia no solo destacó por su contenido retórico, sino por el nivel de convocatoria. En las primeras filas se encontraba el ministro presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, cuya presencia subrayó un momento de respeto institucional en medio de las discusiones sobre la reforma judicial. También acompañaron a la presidenta figuras clave de su gabinete como Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, y Ariadna Montiel, de Bienestar, además de las líderes del Legislativo, Laura Itzel Castillo y Kenia López Rabadán, mostrando una fotografía de unidad en la diversidad política.
Más allá de la política de alto nivel, Sheinbaum rescató la esencia social de la Ley Fundamental. Recordó que la Constitución de 1917 fue pionera en establecer la jornada máxima, el salario mínimo y el derecho a la seguridad social. Estos derechos laborales, dijo, no son concesiones gratuitas, sino conquistas de un pueblo que luchó contra la explotación. Fiel a su estilo, la mandataria ligó estos logros históricos con sus programas sociales actuales, argumentando que el bienestar es la mejor forma de honrar la memoria de los constituyentes.
El evento concluyó con un llamado a mantener la guardia en alto. Para Claudia Sheinbaum, la Constitución no es un texto estático, sino una herramienta de lucha diaria. Al despedirse del recinto queretano, quedó claro que su visión de gobierno está íntimamente ligada al ADN de la Revolución Mexicana. La defensa de la patria, el rechazo al régimen de privilegios y la protección de los más vulnerables son, a partir de hoy, las consignas que marcarán el camino hacia el 110 aniversario de nuestra carta magna.
TE PUEDE INTERESAR: Sheinbaum dice que 2026 será mejor y prepara anuncios de inversión para energía
DATOS CURIOSOS SOBRE LA CONSTITUCIÓN
· La Constitución de 1917 es considerada la primera “Constitución Social” del mundo.
· Se escribió en solo dos meses de sesiones intensas en Querétaro.
· El Teatro de la República, originalmente Teatro Iturbide, fue donde se estrenó el Himno Nacional en 1854.
· La pluma con la que se firmó la Constitución fue la misma que usó Venustiano Carranza para el Plan de Guadalupe.
· Actualmente existen más de 700 reformas al texto original desde su promulgación.