Relatan barreras y violencia hacia ELLAS en medios, política y empresas
El Congreso 100 Mujeres Líderes de EL UNIVERSAL, reunió testimonios de mujeres que enfrentaron al sistema
Desde ser percibida como “gorda” para conducir en televisión, querer ser silenciada por ser mujer y no ser considerada capaz de sacar adelante una iniciativa, fueron algunas experiencias que enfrentaron hace unos años la periodista y conductora Azucena Uresti, la directora general de Royal Canin México, Nuria González, y la presidenta de la Comisión Legislativa de Igualdad de Género en el Congreso del Estado de México, Zaira Cedillo.
Durante el encuentro 100 Mujeres Líderes, organizado por esta casa editorial y que encabezó el Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, la columnista Maite Azuela moderó un conversatorio en el que Uresti, González y Cedillo externaron las violencias que han vivido a lo largo de sus trayectorias.
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La conductora del Grupo Fórmula y columnista de EL UNIVERSAL contó que, en sus inicios como periodista, tenía alrededor de 30 kilos de sobrepeso, pero un día le llegó la oportunidad de aparecer en televisión.
“Era un sábado y no había llegado el conductor estelar del noticiario y preguntan ‘¿quién entra?’, y alguien responde ‘pues la que está’, y la que estaba era yo. Entro al aire y al terminar el noticiero me dicen ‘oye, lo hiciste increíble, ¿pero sabes qué? Las mujeres gordas no están en la tele’. Lo que hice fue preguntarle a la persona que me estaba comunicando eso que si algo no había funcionado, y me respondió que era por gorda”, contó.
Narró que después de esa contestación se levantó y salió de ahí. Aunque después de un año regresó luego de ponerse a dieta. Y la volvieron a llamar para cubrir otra suplencia. Y cuando terminó el programa, Azucena le preguntó a la persona que un día le había dicho que las mujeres gordas no aparecían en la tele: “¿Te acuerdas de mí? Soy la gorda, y ya volví”.
“El cuerpo de las mujeres es siempre juzgado y visto de manera diferenciada y como objeto, creo que ahora lo estamos superando de alguna manera. Pero en la época en la que yo estaba, lo primero que funcionaba era el físico, por lo que estábamos total y absolutamente cosificadas”.
Indicó que una de las mujeres que ha marcado su vida es, “en primer lugar, mi madre, revolucionaria e independiente. Pero hay mujeres que han abierto una gran brecha, siendo las primeras candidatas a presidentas de la República, en los municipios, en las empresas (...) Y hoy las mujeres podemos ser lo que queramos”.
“Desde cada trinchera, hoy le damos a las niñas de México un mensaje: las niñas ya no están esperando ser rescatadas por un príncipe, no están anhelando tener un esposo para quedarse en casa, sino están anhelando ser como cada una de nosotras. Así que sigamos siendo ese ejemplo y hay que abrir la brecha para muchas más”, mencionó.
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En su oportunidad, Zaira Cedillo relató que cuando llegó al Congreso mexiquense había que resolver un asunto espinoso: la despenalización del aborto, que tenía 20 años de estar en la congeladora legislativa.
“Nadie lo quería sacar, a pesar de que ya había habido compañeras de diversos partidos políticos que lo habían empujado mucho. Pero cuando yo intento meter el tema, cuando todavía no cumplía ni tres meses como diputada, me dicen los hombres coordinadores de los varios partidos políticos: ‘Sólo hay una forma de que pase este tema. Si en verdad te interesa despenalizar el aborto, ponlas de acuerdo a todas’”, agregó.
Cedillo agregó que ese comentario lo tomó de dos formas: como un reto para que las mujeres legisladoras llegaran a un acuerdo y como una especie de barrera. “Dicen por ahí que las mujeres juntas ni difuntas, entonces casi casi me estaban diciendo que no lograría que entre todas las compañeras diputadas locales llegáramos a un acuerdo por las distintas ideologías que tenemos. Pero lo hicimos.
“Fue una gran experiencia, porque resultó intenso llevar una mesa con ideologías distintas, seis horas de debate. Era la primera vez que llevaba una comisión y una sesión así. Pero fue a la vez bastante complicado, pero tengo que decir que quienes me sostuvieron más fueron compañeras de otros partidos, compañeras de otras ideologías que dijeron ‘es nuestra misma lucha, es nuestra misma causa’. Ahí entendí que existen muchas barreras estructurales que tenemos, pero que, si nos organizamos y nos unimos, siempre tendremos resultados”.
Durante su oportunidad, la directora general de Royal Canin México, Nuria González, comentó que como mujeres “ya sea en la industria, en la política o en cualquier esfera, tenemos que abrirnos caminos.
“Hace unos 12 años decidí probar en una empresa mexicana de una industria muy de hombres y, desafortunadamente, me encontré en esos foros donde estábamos en una reunión todo el equipo gerencial, donde yo era de las pocas mujeres. Y definitivamente cuando yo hablaba, uno de los directivos decía: ‘Por qué la escuchan si es mujer. Una mujer qué va a saber de esta industria’. Directamente, descalificó la experiencia o el valor que yo podía aportar en esa mesa”.
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La empresaria añadió que “este tipo de experiencias siguen existiendo hoy en día en diferentes empresas y eso cuesta mucho si no tienes aliados, porque es necesario que nuestras voces se escuchen”.
Externó que en hombres y mujeres está el cambio a favor del país, “y que esa historia no sea la de admirar siempre esa resiliencia por todo lo que sacrificamos, por todo lo que nos cuesta llegar a marcar la diferencia, sino que realmente las mujeres podamos ocupar esa historia en los diferentes roles que tenemos como mujeres, mamás, amigas, esposas, empresarias, comunicólogas, sin que cueste tanto, sin que sea tan difícil y sin que tenga que ser a costa de, sino a favor de”.