Ahora... Malas noticias para tu tío el chairo
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Tan pronto caiga el primer narcopolítico, tan pronto se les exija su cooperación, veremos que son capaces de entregar incluso a la Mamá Coco de Rancho La Chingada con tal de seguir vigentes o, por lo menos, a salvo de la justicia gringa
Decíamos que celebrar la detención del dictador Nicolás Maduro no significa avalar la intervención norteamericana. De igual manera, condenar la operación yanqui no implica respaldar al camarada Superbigote. Es un falso dilema en el que era demasiado obvio caer.
Como en todo, lo malo está en los extremos: aquellos que por puro antiyanquismo son capaces de ignorar la destrucción que el chavismo perpetró contra la economía y la sociedad de uno de los países más favorecidos de la Tierra; así como quienes por repudio al fracasado experimento comunista del siglo 20, en combinación con el asquito que provocan los actuales regímenes populistas de la mal llamada izquierda latinoamericana, son capaces de ponerse de tapete al trumpismo.
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Ya comentábamos la semana pasada en “Malas Noticias para tu Tía Panista” (enero 8) que dicha tía es una pobre ilusa si supone que una intervención norteamericana representaría el fin de esa pesadilla llamada la 4T.
¡Carajo! Si ni la incursión del 3 de enero, con que se sustrajo a Nicolás Maduro de sus mismísimos aposentos, representa el fin del régimen chavista –¡vamos!–, ni siquiera la propia administración de Maduro quedó desarticulada, sino que continúa en funciones gracias a sus segundos a bordo, tan temibles o más que el propio dictador.
Entonces, si EU no se atrevió a borrar de un plumazo la dictadura veneca, menos lo va a hacer con un régimen legítimo y relativamente democrático como es el neomaximato mexicano de la 4T
El general Diosdado Cabello y sus gorilas siguen repartiendo hostias y cárcel a discreción a todo el oprimido pueblo venezolano, pese a que el camarada líder espera juicio en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
¿Qué le hace pensar que la eventual –y muy deseable– detención de algunos capos de la narcopolítica nacional nos habría de quitar de encima la monserga de régimen totalitario que nos echamos encima en julio de 2018?
Los gringos parecen haber aprendido en Medio Oriente que la ocupación y pacificación de un país les resulta demasiado onerosa, que es mejor ahorcar a sus líderes (como en el sexo), es decir: apenas lo suficiente como para obtener de éstos lo que se espera, pero no tanto como para que suelten las riendas del control político y social del país, lo que prolonga la tiranía y las violaciones a los derechos humanos indefinidamente.
Pero –decíamos también– no todo son buenas noticias para tu tío el chairo, ese fanático del lopezobradorismo que arruina las Navidades y cenas de Año Nuevo, y al que cada año nos prometemos no volver a invitar.
–¡¿Que qué vamos a hacer en Noche Buena?! Este... ¡No, nada! Sabe, tío, es de que... nos convertimos todos a la... Santa Iglesia del... Vegetarianismo.
Los defensores a ultranza, pero sobre todo los miembros más orgullosos de la Cuarta Transformación de Cuarta, deben tomar en cuenta y tener muy presente la extrema facilidad con que el grupo de asalto norteamericano entró a Caracas para llevarse al sujeto mejor custodiado, resguardado y vigilado de todo el régimen venezolano.
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Si soltaron algunas bombas creo que fue de mera cortesía o por orgullo profesional:
–¡Qué es eso de que invadimos un país y no hubo ni una explosión! ¡Va a decir el resto del mundo que ya no somos los de antes! ¡Aviéntales algo!
La violencia fue realmente simbólica (sí, pese a la muerte de los miembros cubanos de la guardia presidencial de Maduro). Fue una operación tan rápida, tan eficiente, “quirúrgica” le llaman algunos (por la anticipada precisión con que pudieron ubicar al dictadorcete en tiempo y lugar), que para la mayoría de los analistas es impensable que esto haya sido posible sin la complicidad del círculo más cercano del presidente venezolano, es decir, sin la traición de los más allegados y, supuestamente, los más leales del régimen.
Y la primera señalada es la exvicepresidenta y hoy presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien habría facilitado toda la información necesaria para que el comando Delta irrumpiera en la residencia oficial.
Pero no sería la única, se necesitaría principalmente la complicidad del glorioso Ejército Bolivariano de Venezuela, esas fuerzas armadas que daban la vida por su presidente, por su nación, por su soberanía... A la mera hora no metieron ni las manos porque no pudieron o quizás porque decidieron no hacerlo. Si tuviera que apostar, yo lo haría por lo segundo.
No deja de ser curioso que todo ese chavismo que con orgullo ofrendaba su vida de tan sólo imaginar que el imperio yanqui osara poner su codiciosa mirada en sus riquezas, a los dos días de la invasión estaba trabajando como cualquier otro lunes, oprimiendo al pueblo, administrándole su inagotable y más valioso recurso: la bolivariana tiranía. No sólo eso, sino además colaborando decididamente con el enemigo capitalista, el satánico Mr. Trump.
–¿Y el tío Maduro?
–¡Ah, sí! ¡Ahí nos lo saluda, por favor! Dígale que a ver cuándo viene, que lo extrañamos mucho.
Es cosa ahora de que Estados Unidos presione un poco al actual régimen mexicano para que atestigüemos cómo toda esa unidad monolítica de la 4T es sólo discurso y demagogia para convencer a los más crédulos de que constituyen un movimiento en torno a un ideal superior.
Pero como sólo son un hato de oportunistas (la mayoría emigrados de los mismos partidos de toda la vida) en torno a la mejor oportunidad de enriquecerse que jamás soñaron, tan pronto caiga el primer narcopolítico, tan pronto se les exija su cooperación, veremos que son capaces de entregar incluso a la Mamá Coco de Rancho La Chingada con tal de seguir vigentes o, por lo menos, a salvo de la justicia gringa.
Y no tienen que venir a bombardear el Zócalo, ni a desfilar con sus tropas como quiere hacernos creer la doctora Presidenta. La pérdida de la soberanía está dada desde que le obsequia ilegalmente al Departamento de Justicia de EU un paquete de narcos de alto perfil; desde que accedemos a reforzar la frontera norte con elementos de nuestra Guardia Nacional, desde que consentimos las operaciones de los marines en aguas y territorio mexicano.
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Quizás no veamos caer el régimen de la 4T, pero al igual que los Venezolanos, que por unas horas disfrutaron de ver al ridículo dictador de Maduro como un guiñapo, sin que ello les signifique libertad, justicia ni restauración, así nosotros, disfrutaremos del espectáculo de ver a la hermandad cuatroteísta haciéndose pedazos, sacándose los ojos, haciéndose señalamientos y sirviendo la cabeza de sus antiguos cofrades en bandeja de plata para el tan repudiado imperio gringo.
La reparación del daño social, económico e institucional que la Transformación le ha infligido a lo que solía ser una gran nación con pésimos gobiernos, no va a venir cortesía de los gringos, desde luego; ni siquiera la caída de este pérfido régimen lopezobradorista.
A lo sumo, la intervención (que ya ocurrió, pese a lo que pregona la señora Sheinbaum) nos dará momentos de hilaridad, viendo cómo pasan las de Caín con tal de mantener su discurso de honestidad e inocencia y –más adelante– el regalo de ver rodal a algunas cabezas selectas. Apenas algo para disfrutar con palomitas o la botana de su predilección. Y poco más.