Café Montaigne 377: ¿Qué es ser masoquista?

Opinión
/ 31 diciembre 2025

¿Qué tienen en común ‘Ulises’ de James Joyce, ‘El amante de Lady Chatterley’ de D. H. Lawrence y ‘Lolita’ de Vladimir Nabokov? Fueron prohibidas en su momento en su país de origen por ser ‘obscenas’... hoy en día... son obras canónicas

–Jesús, necesito que me pegues en las nalgas. Mis nalgas que tanto te gustan. Necesito que me des unas buenas nalgadas...

–¿¡Ah caray!? ¿Qué te traes, Jazmín? Oye...

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–¡Cállate! Escucha. Justo cuando me estés pegando y toda penetrada, me vas a decir con voz dura y ronca, ‘Toma, perra, esto te mereces por haberte portado mal. Toma y toma...’ Me vas a pegar, me vas a azotar con tanta fuerza, Jesús, que quiero que me duela y me arda el culo al sentarme. Para recordarte muchos días, mi flaco, anda...

–¡Ah, caray! Vamos por partes, güera. ¿Te has portado mal, Jazmín? ¿Qué hiciste, animal?

–¡Ja, ja, ja! Ay, Jesús, me encanta que me digas animal. No pienses mal. No me he portado mal. Bueno sí, pero casi no. Fue poquito, es decir...

–¡No, no! A ver, güera, ¿qué hiciste? ¿Qué ha sido eso de que te has portado un poco mal nada más? Si quieres de una vez te madreo aquí mismo. Me has puesto enojado y de mal humor, niña.

–¡Ja, ja, Ja! Lo más seguro es que yo te pegue a ti, Jesusito. Escucha bien. Aparte no te hagas el ingenuo y ofendido, ya me has pegado varias veces. Me gusta, la verdad. Pero ahora me vas a pegar porque me he portado mal. Necesitas castigarme, lo merezco, Jesús.

–Jazmín, ya deja de estar jodiendo, ¿qué hiciste, animal? Ahora sí ya estoy encabronado, muchacha.

–¡Ay, Jesús! Tú me estás mal educando, ¿y ahora la culpable soy yo? No te hagas el tonto. Para qué me diste a leer a esa “Mujer de las Pieles”, de ese tipo que lo disfrutaba mucho...

– Es “La Venus de las Pieles”, Jazmín. El autor es Sacher-Masoch...

– Me da igual cómo se llame tu amigo el europeo, ese loco, pero me ha gustado mucho eso: pégame, pégame en mis caderas paradas que tanto te gustan. Trátame mal. Deja tu mano de escritor marcada en mis nalgas cuando me tengas toda penetrada y de perrita tuya que soy...

¡Dios mío con estas musas de hoy, señor lector! Lo anterior, con ligeras variantes de lenguaje, fue un diálogo-encuentro (¿se le puede decir así?) con Jazmín, la camarera regia, la cual me tiene atado a su cama, a sus tacones y a sus juegos de poder. Señor lector, ¿qué tienen en común “Ulises” de James Joyce, “El amante de Lady Chatterley” de D. H. Lawrence y “Lolita” de Vladimir Nabokov? Fueron prohibidas en su momento en su país de origen por ser “obscenas”; mejor se publicaron en el extranjero, y hoy en día... son obras canónicas y son estudiadas en las mejores universidades del mundo. Entonces, ¿qué es ser obsceno, qué es ser pornográfico o erótico? ¿Dónde se rompe la delgada línea?

¿Qué ha cambiado: la moral o nosotros, si los humanos seguimos siendo biológicamente los mismos? ¿Qué es ser masoquista? ¿Ayer, apenas ayer, qué era ser masoquista? Dice el Diccionario de la Real Academia: “Perversión sexual en la cual la satisfacción va ligada al sufrimiento o la humillación del individuo”. Pues sí, por ejemplo, darle nalgadas a la bien dotada camarera Jazmín...

ESQUINA-BAJAN

Y usted lo sabe, el término (¿enfermedad o placer?) “masoquismo” está derivado precisamente del autor de la novela “La Venus de las Pieles”, el austriaco Sacher-Masoch (masoquismo), de vida tan apasionante como su novela. O bien, sólo se dedicó a escribir sus vivencias, por eso nació la novela. Pero caray, a estas alturas de la vida, insisto, ¿qué es obsceno, qué es pornográfico (¿hay algo hoy bajo esa etiqueta?), que es erótico?

¿Estoy mal educando a esta camarera de 23 años de piel lechosa, pequeños senos puntiagudos, claves de un alfabeto primigenio y oculto, muslos redondos y caderas paradas todo el tiempo? ¿No será ella quien me está llevando al filo de la perversidad cuando quiere reproducir algunas cosas que leemos juntos?

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Un día le llevé libros “edificantes”, lo que eso signifique. Le llevé literatura para gente desesperada: amas de casa, sirvientas, vendedores de Biblias, psicoanalistas, gerentes; en fin, esa fauna que lee a Paulo Coelho, Walter Riso, Gaby Vargas y un largo etcétera. ¿Sabe cuál fue la respuesta de la güera Jazmín en la siguiente ocasión al invitarla a comer? Me los aventó por la cabeza. Literal. Ninguno le gustó. Dijo: “Ay Jesús, eso de llegar a las estrellas es para gente rara y pendeja, yo lo que quiero es disfrutar y vivir. Trae mejor un libro más de tu amigo el francesito, ese tal Pierr Luis”.

Imagino usted ya sabe de quién hablaba Jazmín: Pierre Louÿs (1870-1925), autor de poemas y novelas tan sensuales como eróticas y pornográficas. Su obra tienen vasos comunes: amores libres, sexo, placeres sensuales, gastronomía, bebida, alegrías rápidas y fáciles... la vida, pues. Una de sus novelas fue llevada a la pantalla nada menos que con Marlene Dietrich en el protagónico.

–Oye, Jazmín, en todo estoy de acuerdo y así debe de ser, consensuado, pero no me has dicho, con una chingada, ¿qué hiciste, en qué te portaste mal para que yo te pegue...?

–¡Ay, Jesusito! No te enojes, nada malo, sólo una travesura de niña... pégame, lo merezco.

LETRAS MINÚSCULAS

Esta patética historia continuará el próximo jueves... no se la pierda. ¡Caray!

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