Café Montaigne 388: De Kafka a Agatha Christie
COMPARTIR
Los creadores, los verdaderos artistas, son gente rara
Con motivo del fatídico 8M, tuve a bien regalar a la güera Jazmín, la bella camarera regiomontana, varios libros, los cuales le dije podrían ayudarla a comprender los gritos y protestas de las mujeres en este México violento y casi podrido. Creo recordar le acerqué los siguientes libros: “La Masa Enfurecida”, en verdad no recuerdo al autor y mi ejemplar no lo encuentro; también le di a leer un libro sobre el fenómeno “Woke” y “Civilización. Occidente y el Resto”, de Niall Ferguson. Cuando volví a ver a Jazmín, ella me dijo lo siguiente...
– Jesús, ¿me vas a regañar? Mira, he estado hojeando los libros que me regalaste. Yo sé que gastas mucho en ellos y en mí, pero la verdad no me han gustado. Son muy serios o yo muy pendeja todavía, o las dos cosas. No es que me aburran, pero no me entretienen. Prefiero que me sigas trayendo libros de tus amigos y amigas los perversos. Ya terminé el de esa niña que se tiró al sexo por siempre. Escribe bien tu amiguita la española perversa...
Jazmín se refiere a Almudena Grandes, de la cual –caray, rápido se pasa el tiempo, murió hace cinco años– se cumplen cinco años de su muerte. Y en su momento le di a leer la clásica de “Las Edades de Lulú”. Al parecer, en España le van a hacer un homenaje y, claro, reeditar su obra, la cual no es poca. De pasada, le cuento a la güera de varios aniversarios este año, el cual ya se escurre entre las manos: es fecha para brindar por los primeros 25 años de “La Sombra del Viento”, de Carlos Ruiz Zafón. Catalán él.
Le platico de la edición de una de las novelas policiacas más retorcidas, la cual apenas acabo de terminar: se cumplen 100 años de la novela “El Asesinato de Roger Ackroyd”, de Agatha Christie. La cual, amén de ser entretenida, aquí deambulan personajes los cuales, le digo, poseen verosimilitud literaria, es decir, van al baño, comen, defecan; algunos son oscuros y siniestros, otros son como cualquier humano. En fin, tremenda novela policiaca.
Le platico de otros aniversarios, los cuales merecen la pena abordar: se cumplen 100 años de “El Castillo”, del genio Franz Kafka. Le cuento rápidamente de dicho personaje y de varios de sus libros. Se cumplen 400 años de “La Vida del Buscón”, del ibérico don Francisco de Quevedo. Se cumplen 300 años del libro “Los Viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift. Un libro el cual hay que leer y releer toda la vida.
Libro para adultos cultos e instruidos, no para niños. Lea usted, por favor, un pálido y rápido ejemplo: los creadores, los verdaderos artistas, son gente rara. Las recurrentes –y en ocasiones– perpetuas neurosis y trastornos psicosomáticos de éstos, influyen grandemente y muchas de las veces y de manera definitiva en la creación artística.
¿Quién conoce a un artista sano? El misántropo Jonathan Swift desarrolló una manía por la limpieza que se convirtió en compulsión que, dicen los críticos, llegó a tal grado que le inspiró una terrible aversión al cuerpo humano y sus excreciones. En “Los viajes de Gulliver” se lee: “En cuanto entré a la casa, mi esposa se lanzó a mis brazos y me besó, por lo que, no habiendo estado acostumbrado al contacto con ese odioso animal desde hacía muchos años, perdí el sentido durante casi una hora. Escribo esto cinco años después de haber estado en Inglaterra por última vez: el primer año no soportaba la presencia de mi mujer ni de mis hijos, me era intolerable el olor que despedían, más aún que comieran en el mismo cuarto que yo”.
ESQUINA-BAJAN
Jazmín me interrumpe mientras brindamos por tercera vez con nuestro vino tinto de media tabla: “Espérate, Jesús, es mucha información. Mira, tus libros anteriores los voy a conservar y espero, un día de Dios, terminarlos. ¿Ok? En cuanto a lo que usted me está platicando hoy, se me antoja mucho lo de tu amigo el español. La novela esa del viento que te abrasa. También se me antoja mucho la novela que dices de la escritora de detectives y ladrones. De ella sí he escuchado cosas y he visto un documental en alguna parte. Tuvo una vida rara, como todos ustedes lo son...”.
Jazmín tiene razón: hay novelas, ensayos, artículos y harta literatura sobre la “desaparición” de Agatha Christie durante días, para luego... volver a aparecer ella leyendo el periódico en una terraza en un hotel de una provincia, y justo la encontraron leyendo una nota, un reportaje sobre su... “desaparición”. Muchas teorías corren aún al respecto.
Le cuento a Jazmín de un aniversario cerrado: 175 años de la muerte de Mary Shelley. Hoy tan de moda debido a la película sobre su novela eterna: “Frankenstein o el moderno Prometeo”, la cual Guillermo del Toro ha llevado a la pantalla. Le digo a la güera: “Mira, Jaz, ¿quieres leer la mejor novela amorosa, la más tierna y la cual no tiene nada de terrorífico? En la próxima ocasión te voy a dar a leer ‘Frankenstein’”.
– Oye, Jesús, pero he visto varias películas, no recuerdo cuáles, sobre este monstruo. No sabía que la novela era otra cosa. Por lo que me dices, es otra cosa muy diferente. Mira, me interesa. Vamos hacer esto: tráeme puras cosas de mujeres, ¿ok? Si eres bueno y cumples, maestro, te doy un regalo que he preparado para ti, que eres bien grosero. Pero me gusta lo que pides. Acerca tu oído... te voy a cumplir tu antojo, estúpido: me voy a vestir de tenista mágica y de blanco completo, pero con tacones y lo más rabón posible...”.
LETRAS MINÚSCULAS
Me quedé mudo... fin por hoy. ¡Puf!