Cañón de Fernández: El conocimiento es la primera defensa
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Estoy convencido de que, si la gente conociera más, habría más preocupación reflejada en las calles, en los foros y en los medios
“No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce”. Es una frase popular que invita a la reflexión sobre la importancia de la conciencia, la educación y el vínculo.
Todo parte del conocer. Es el primer paso. Implica informarse, observar, entender la realidad, aprender.
Viene después el amar. El afecto genuino hacia algo que conocimos, que entendimos. No se puede amar lo que nos es indiferente, lo que no conocemos, lo que nos es ajeno o lo que no existe en nuestra mente.
Defender es la acción de proteger, pero es consecuencia del valor que le atribuimos a algo. Es el valor que entendemos sobre algo y, ante ese amor que sentimos, los protegemos frente a las amenazas.
La reflexión viene a cuento por el reportaje publicado en Semanario: “Defender el Cañón de Fernández, la última resistencia de los laguneros”. Un trabajo que aborda la preocupación de los habitantes de la región ante la construcción y operación de una planta de fertilizantes nitrogenados que usará amoniaco en sus procesos, y que estará a 4 kilómetros de dicha área natural.
En ese sentido, independientemente del resultado final que vaya a ocurrir, se necesita una mayor preocupación, cuestionamiento y participación de la gente. Y por eso la frase.
¿Quién conoce el Cañón de Fernández? ¿Quién conoce la biodiversidad existente? ¿Quién sabe qué es parte del Área de Protección de Recursos Naturales llamada Ríos y Montañas de la Comarca Lagunera? ¿Quién sabe cuáles son los beneficios a la región de mantener en buenas condiciones este ecosistema?
Estoy convencido de que, si la gente conociera más, habría más preocupación reflejada en las calles, en los foros y en los medios. El conocimiento, en estos tiempos, tiene que ir más allá de simplemente saber que hay un río al que se va a relajarse, acampar o tomar cerveza.
El Cañón de Fernández es considerado el principal vaso alimentador de agua para la Comarca Lagunera y alberga una gran biodiversidad: más de 500 especies de flora y fauna identificadas, de las cuales hay muchas que son endémicas. Existen especies protegidas bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y algunas están en riesgo, como la noa (Agave victoriae-reginae), la reina de la noche (Peniocereus greggii) y la rana de boca angosta (Gastrophryne olivácea).
Hay especies nativas del río Nazas y decenas de aves rapaces como la aguililla de cola roja y la aguililla gris, el águila pescadora o el gavilán pecho canela. También es hogar de aves migratorias, entre ellas los patos trillero, del bosque, arcoíris y canadienses; así como zorros, víbora con patas, lagartija de collar, ardillas y mapaches.
Se trata de un gran corredor biológico donde también habitan sabinos milenarios y en el lugar también se han documentado pinturas rupestres.
Al conocer todo esto, es necesario entender que el Cañón de Fernández funciona –explica Prodefensa del Nazas– como el corazón hídrico de la región, al oxigenar y recargar el manto acuífero del que dependen municipios como Lerdo, Gómez Palacio y Torreón.
Se trata de un pulmón verde que conserva un bosque de galería en el semidesierto. Y se trata, también, de un sitio Ramsar por su valor crucial como humedal de importancia mundial.
AL TIRO
Es necesario, pues, conocer la importancia de este sitio para la Comarca Lagunera. Entender que, como dice la doctora Amorita Salas, es la única garantía de resiliencia ante la magnitud del impacto de la crisis hídrica y climática.
Necesitamos dar ese paso. El de conocer para amar y luego para defender. Sólo así la colectividad tendrá más fuerza frente a cualquier amenaza.