Comentarios sobre el Paquete Fiscal 2026 en México
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El país se encuentra en medio de la política arancelaria de Donald Trump, la revisión anual del T-MEC y conflictos bélicos que impactan negativamente la inflación global
Como agente de la economía, el gobierno federal presentó ante la Cámara de Diputados su propuesta de Paquete Fiscal para el próximo año 2027 para su aprobación, un ritual que, más allá de las formas, es una perspectiva oficial del rumbo de la economía nacional y de su participación en ésta; resulta paradójico que cada año las posturas más neoliberales estén atentas a las estrategias y acciones del Estado en la materia, cuando lo que más defienden es su alejamiento del mercado porque éste, supuestamente, resuelve todo lo que corresponde a la economía.
Los ingresos públicos ascenderían a 9 billones 156.5 mil millones de pesos (mmdp), 6 billones 264 mmdp de ingresos tributarios, con financiamiento de 1 billón 479 mmdp (3.4% déficit presupuestario), para efecto de ejercer 10 billones 636 mmdp de gasto.
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Dos aspectos a comentar: el monto de inversión pública asciende a 1 billón 133 mmdp, con 722 mmdp en infraestructura, inversión ferroviaria, sector energético, agua y vivienda; por otra parte los programas sociales sumarían 1 billón 25 mmdp, lo cual refleja la perspectiva de los gobiernos de la Cuarta Transformación de fortalecer el mercado interno a través de obra productiva que impulse la inversión privada y el impulso al consumo como componente de demanda agregada, es decir, lo que corresponde al Estado en la dinámica económica del país.
Continúa la política de eficiencia tributaria para captar más ingresos sin crear más impuestos, con la pretensión de aumentar la recaudación hasta 15.9% del producto interno bruto (PIB), con reducción de elusión -interpretar la ley para no pagar- y evasión -operaciones simuladas sin igualar compra-venta y facturas falsas-.
Según la Secretaría de Hacienda, lo anterior se sostiene en crecimiento económico entre 1.5 y 2.5% el próximo año, el impulso de transferencias sociales, el fortalecimiento de los ingresos tributarios y no tributarios, gasto eficiente y la consolidación fiscal de 4.1% a 3.9%.
En un panorama internacional incierto, con la política arancelaria de Donald Trump, la revisión anual del T-MEC y conflictos bélicos que impactan negativamente la inflación global y la volatilidad financiera, en estricto sentido se continúa con una política económica precautoria, para seguir en la ruta de la reducción inflacionaria a 3% anual e inducir la tendencia a la baja de las tasas de interés, con tipo de cambio previsto en 17.9 pesos por dólar promedio anual -la moneda mexicana fuerte en el mercado internacional de divisas- y 61.8 dólares la mezcla mexicana de petróleo con posibles excedentes.
Con una deuda pública equivalente al 55% del PIB, el gobierno federal mantiene su perspectiva ideológica y política en el sentido de la redistribución de la riqueza como acto de justicia social, pero también como estrategia de impulso al crecimiento, lo que, al menos hasta ahora, su impacto ha sido limitado: “... los recursos públicos deben estar al servicio de la gente y del desarrollo del país, y el gasto público tiene la doble responsabilidad de construir bienestar hoy y elevar la capacidad para crecer mañana”, señaló Edgar Amador Zamora, Secretario de Hacienda (La Jornada, 11-09-2026); una apuesta de crecimiento efectivo que se observaría en el cuarto año del sexenio.
Las cifras en lo particular se revisarán y analizarán en los próximos meses y previsiblemente la propuesta se aprobará sin cambios importantes.
Sin embargo, permanecen cuestiones pendientes en el ejercicio del gasto y en la estrategia de ingresos, algunas de estas: subejercicio, efectividad en el sector salud (disponibilidad de medicamentos, modernización de equipo e instalaciones, servicio adecuado) y lento avance en obras de infraestructura productiva; por otra parte, la eficiencia tributaria tendrá límites recaudatorios, por eso en el mediano plazo se requiere una reforma tributaria equitativa, progresiva y justa, para sostener el gasto sin déficit excesivo e impulsar el crecimiento con el Plan México que aún no tiene el impacto esperado. Veremos.