Edomex, en la indagatoria sobre ‘Andy’
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Era sólo cuestión de tiempo -y de oportunidad política- el que agencias de seguridad de Estados Unidos pusieran la lupa sobre Andrés Manuel López Beltrán y sus presuntos vínculos con el crimen organizado, como reveló The New York Times. Ahora se sabe que se presta atención también hacia aliados de “Andy” que controlan negocios irregulares en el estado de México, cuya gobernadora es la morenista Delfina Gómez.
Gómez Álvarez, ex alcaldesa de Texcoco (2013-2015), conserva en ese municipio una vivienda más que modesta, y su residencia en Toluca como mandataria es un sencillo departamento. Pero muy tempranamente se encomendó bajo la directriz del segundo hijo del expresidente López Obrador.
A López Beltrán están subordinados los dos hombres fuertes del gabinete estatal, Horacio Duarte, secretario de Gobierno, y Óscar Flores, de Finanzas. El primero, con expedientes negros desde que se desempeñó al frente de las aduanas del país (2020-2022). El segundo, colocado en informes aquí y en Washington como cercano a los equipos de Rubén Rocha, Adán Augusto López y personajes considerados prestanombres en un enjambre de empresas. Desde ese ámbito se mantiene distraída a la maestra Delfina bajo el sueño de que puede ser la próxima presidenta de México.
Duarte y Flores, entre otros funcionarios locales clave, reconocen como operador central de López Beltrán a uno de sus personajes más cercanos: Mario Manuel Guerra Mabarak, su compañero en aquel lujoso viaje de julio de 2025 por Japón junto al diputado Daniel Asaf. Ambos figuran también en bitácoras de vuelos privados a Estados Unidos en las que al aterrizar fueron interrogados con amplitud. Efecto de ello fue la cancelación de la visa, al menos, a “Andy”.
Si Duarte fue tempranamente señalado por informes militares dentro de indagatorias por huachicol fiscal desde las aduanas, y hay registro de encuentros de Flores con Muñoz Rocha y su exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz -hoy testigo colaborador de la justicia estadounidense-, la presencia de “Mabarak”, como es conocido, los conecta a todos con la esfera de Adán Augusto López y su presunto financiero, el empresario Fernando Padilla Farfán.
Padilla y “Mabarak” aparecen ligados, entre otras, en la empresa “FMedical”, que obtuvo contratos por cientos de millones de pesos del gobierno de “Mara” Lezama en Quintana Roo, y patrocinó “caravanas de la salud” de varios aspirantes a puestos de elección popular, entre ellas la malograda precandidata en Chihuahua, la senadora Andrea Chávez, protegida política del senador tabasqueño.
Reportes extraoficiales sobre el manoseo del erario del estado de México que me han sido compartidos registran el sordo acoso hasta el derrumbe de dos figuras otrora cercanas a la gobernadora Gómez: Paulina Moreno García, antecesora de Flores en Finanzas, quien se habría negado a firmar contratos leoninos, y la ex oficial mayor, Trinidad Franco, que evadió la persecución a que fue sometida la primera -aun después de ser cesada- amagando con difundir documentos explosivos. Otro funcionario estrechamente identificado con la mandataria estatal es su secretario de Educación, Miguel Hernández, quien se vio involucrado en un fraude estimado en al menos 300 millones de pesos por venta de plazas a maestros. Decenas de subordinados han sido imputados.
Estos escándalos no han rozado a Duarte ni a Flores Jiménez, este último introducido por López Beltrán en el gobierno López Obrador, inicialmente, en un anónimo puesto en Canal 11, de donde brincó a oficial mayor de la Secretaría de Educación Pública bajo Esteban Moctezuma, y fue enlazado ahí mismo a la llegada de Delfina Gómez.
Bajo el halo protector de “Andy” López Beltrán y de “Mabarak”, Flores ha sido señalado de maniobrar con presupuestos y congelar pagos a acreedores del estado sin vínculos con la facción gobernante, incluso a corporaciones del rango de Grupo Hermes, de la familia Hank, o de ICA-Televisa.