El robo del cable
COMPARTIR
Una señora de avanzada edad se encontraba una noche escuchando a Chopin en una de sus magistrales ejecuciones al piano. Cuando el compositor polaco terminó de interpretar uno de sus famosos nocturnos, la dama, casi al borde del llanto, fue inmediatamente hasta donde él se encontraba y lo elogió diciéndole que admiraba mucho su paciencia para haber conseguido aquel dominio absoluto del piano.
- “Querida dama” -le contestó Chopin-. “Probablemente no tengo más paciencia que cualquier otro; la única diferencia está en que yo sé emplearla como es debido”.
TE PUEDE INTERESAR: Los tiempos de Dios
Gran envidia le tengo a Chopin, no por haber sido uno de los más grandes pianistas de la historia, ni por su talento como compositor, sino más bien por haber contado entre una de sus múltiples virtudes a la paciencia. Quisiera tener una pizca de la paciencia que Chopin tuvo durante su vida, pues en estos días mi desesperación ha llegado a tal grado que tengo que reconocer mi irritación por la eterna inmutabilidad a la que está condenada la situación política, social y de seguridad pública en nuestro país.
A los gobernadores, alcaldes, procuradores de Justicia, a los diputados federales y locales, a los senadores y al presidente de la República, quiero decirles que estoy cansado por su falta de capacidad para lograr un cambio positivo que evite que el patrimonio de miles de familias, de negocios, de campesinos, de centros deportivos y de oficinas públicas sean tan afectados como ahora con el robo del cableado eléctrico de cobre.
No es raro saber que una plaza pública se convierta en guarida de delincuentes por no funcionar las lámparas del lugar. Y no es que los arbotantes tengan un foco o un balastro fundidos, sino que alguien se robó el cableado de cobre convirtiendo así a un área de esparcimiento en un lugar de delinquimiento.
Actualmente el artículo 381 del Código Penal federal establece que se castigará con dos y hasta siete años de prisión el robo de cables usados para la conducción de la energía eléctrica.
Pero a pesar de que dicha reforma fue discutida y aprobada hace ya 10 años, poco se ha logrado para disminuir los daños al patrimonio de los mexicanos.
La verdad es que combatir el robo del cableado es tan difícil como combatir el tráfico de drogas, pues representa un gran negocio para los delincuentes. Pero esto no significa que deban dejar de buscarse medidas disuasivas.
En primer lugar deben regularse a los chatarreros, quienes hacen una labor importante en el reciclaje de materiales, pero que fomentan intencionalmente o sin querer el negocio del robo. Debe prohibirse que los chatarreros paguen en efectivo por el kilo de distintos materiales.
Por otro lado, debe haber una vigilancia policiaca en los centros de compra-venta de chatarra, para investigar entre los vendedores cuál es el origen de la mercancía que llevan a vender. Muchas veces los delincuentes son eléctricos que trabajan como contratistas en despachos de construcción; empleados y ex trabajadores de la CFE; o migrantes que en sus países adquirieron conocimiento en el manejo de cableado conductor de alta tensión, y que encuentran en el robo del cobre la manera más rápida de obtener recursos para llegar a Estados Unidos.
TE PUEDE INTERESAR: Eslabón por eslabón
Así como cuando cerraron en Coahuila a los yonkes y bajaron inmediatamente las cifras de robo de automóviles, deben establecerse estrictos requisitos para la operación de empresas chatarreras. Como decía debe investigarse el origen del material que se vende por kilo; debe pagarse por transferencia o en cheque; deben fomentarse también denunciar penalmente en caso de sufrir robo de cableado. También deben cambiarse los requisitos de la CFE para autorizar la conexión a la red eléctrica de negocios, casas habitación, o fábricas, pues por lo regular exigen que se tenga un cableado de cobre y no de otros materiales más económicos como el aluminio.
El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que el robo de cobre le cuesta alrededor de mil millones de dólares anuales a las empresas de ese país. En México las cifras no deben ser muy distintas.
Gobernadores, alcaldes, procuradores de justicia, diputados federales y locales, senadores, secretaria de Energía, presidente de la República... urge hacer algo para combatir este mal que nos afecta a miles y miles de mexicanos. La paciencia se está agotando. Cumplan con su obligación de velar por el bien común y dejen de seguir abrazando a los delincuentes que tan impunemente roban a diario miles de metros de cable por los que obtienen millonarios beneficios.
aquientrenosvanguardia@gmail.com