El SAT: La cuenta no cuenta toda la historia

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Opinión
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Más Impuesto Sobre la Renta (ISR) no siempre significa mayores utilidades

Usted llega a un restaurante con unos amigos. Antes de sentarse, el mesero le avisa: la mesa tiene consumo mínimo. No importa si pide un café o el menú completo. Al final, la cuenta no bajará de cierta cantidad. A nadie le gusta, pero se entiende. El restaurante quiere asegurarse de que cada mesa deje algo.

Pues bien, estimado lector, la iniciativa de reforma fiscal para 2027 propone exactamente eso. Consumo mínimo. Solo que la mesa es su empresa y la cuenta es el Impuesto sobre la Renta.

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El menú dice que las personas morales pagan 30% de ISR. Esa es la tasa nominal, el precio de lista. La cuenta depende de sus ingresos, deducciones, pérdidas fiscales y otros conceptos. Al dividir el ISR causado entre los ingresos acumulables, obtiene la tasa efectiva.

El SAT lo sabe. Desde hace algunos años publica la tasa efectiva de los grandes contribuyentes, giro por giro. Es como si el restaurante pegara en la pared lo que suelen pagar las mesas VIP. ¿Para qué? Para que cada comensal compare su cuenta con la de su sección. Y a quien se queda muy por debajo, le llega por Buzón Tributario una amable invitación a revisar su situación. Ya sabemos lo que “amable” significa en ese contexto.

Esa tabla también sirve de referencia para el resto de las mesas. No es un espejo exacto de una pyme, pero sí una de las pocas brújulas públicas que permiten comparar el comportamiento fiscal de empresas de un mismo giro.

En columnas anteriores le platiqué del límite a las deducciones propuesto para personas morales con ingresos superiores a 50 millones de pesos. Si sus deducciones rebasan el 96.67% de sus ingresos, solo podrán aplicar hasta ese límite. Incluso quienes no lo rebasen enfrentarían una reducción del 1% de sus deducciones.

Hoy quiero hablarle de algo menos evidente: qué sucede cuando las cuentas de unos sirven como referencia para otros. ¿Recuerda la tabla en la pared? Se calcula con las cuentas de las mesas VIP. A partir del ejercicio 2027, todas esas mesas tendrán consumo mínimo. Sus cuentas ya no dirán cuánto consumieron, sino cuánto obligaba la regla. La tabla seguirá pegada en la pared, pero ya no medirá lo mismo.

Veámoslo con números. Imagine dos distribuidoras del mismo giro y margen apretado: deducen 98 de cada 100 pesos que venden. Una es grande y forma parte de la tabla del SAT. La otra es una pyme que vende 30 millones. Hoy ambas tendrían una tasa efectiva de 0.6%.

Con las reglas propuestas, la grande solo podría deducir 96.67 pesos por cada 100 de ingresos. Su tasa efectiva subiría aproximadamente a 1%. La pyme, a la que no le aplica ese límite, permanecería en 0.6%. Frente a una referencia construida con las nuevas reglas, podría parecer que paga menos que las empresas de su giro, sin haber cambiado nada.

Y aquí viene lo interesante. La tasa efectiva también permite aproximar un margen de utilidad fiscal: basta dividirla entre 30%. La distribuidora grande pasaría de mostrar un margen de 2% a uno aparente de 3.33%. Su operación no generó un peso adicional de utilidad antes de impuestos, pero fiscalmente parecería ganar casi dos terceras partes más.

Hay otro efecto: la comparabilidad histórica. Imagine un giro cuya tasa efectiva permanece durante años en 0.6% y, de pronto, salta a 1%. ¿Mejoraron los negocios? ¿Aumentaron sus márgenes? No necesariamente. Quizás lo único que cambió fue la regla fiscal.

La buena noticia es que el SAT publica con rezago. Apenas este año dio a conocer tasas correspondientes a 2022 y 2023. Los datos previos a 2027 serán la última cuenta sin consumo mínimo.

Estimado lector, la tabla en la pared no es solo un termómetro del SAT. Es la forma más barata de saber cuánto gana, en promedio, un negocio como el suyo. Antes de fijar precios, invertir en un giro o sentarse con el banco, vale la pena saber si la cuenta de su mesa es como las demás o si algo no cuadra. Pero recuerde que un termómetro puede cambiar de escala sin que cambie la temperatura.

En tasasefectivas.com.mx reunimos las tasas publicadas por el SAT desde 2016, giro por giro, para que conozca dónde está su sector y cómo ha evolucionado. Consúltelas y aprenda a interpretar sus cambios antes de confundir una reforma fiscal con una mejora en la rentabilidad.

Porque el SAT ya sabe cuánto paga la mesa de al lado. Lo mínimo es que usted también lo sepa.

huorsa@ortizgarza.com.mx

X: @huorsa

Substack: Historias de impuestos bien contadas

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Columnista de VANGUARDIA, comediante fiscal por vocación no diagnosticada. Dicen que los contadores nacemos sabiendo sumar... pero Hugo René también nació sabiendo restarle drama al SAT. Es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas por el Tec de Monterrey, lo que básicamente significa que aprendió a sufrir con estilo y corbata. Tiene dos maestrías: una en Impuestos (porque a alguien tenía que gustarle eso) y otra en Derecho Internacional, por si alguna vez hay que explicarle al SAT que el tequila no se exporta con IVA incluido.

Empezó su carrera en California, donde trabajaba en una empresa de arroz... porque uno tiene que saber de granos antes de hablar de deducciones. Luego se fue metiendo al mundo de la contaduría, ese hermoso universo donde la emoción más fuerte es cuadrar el balance a la primera. Y cuando pensó que ya nada podía sorprenderlo, ¡lo invitaron al mismísimo SAT! Así es: fue asesor de la jefa del SAT y también trabajó en Planeación, es decir, ayudó a diseñar el mapa del infierno... pero con Excel.

Hoy es socio director en la firma Ortiz Garza y Asociados, donde lidera proyectos fiscales y se dedica a hacerle la vida más fácil a los que le temen al buzón tributario más que a su ex.

Además de contar números, también cuenta historias: fue conductor de “Frecuencia Fiscal” durante 14 años, donde explicaba impuestos como si fueran recetas de cocina (”agarre su CFDI, métalo a la licuadora fiscal y espolvoree deducciones”). Hoy conduce el pódcast “Entre Contadores”, donde se hablan de temas serios... pero con risas entre líneas y anécdotas que harían llorar a un auditor.

También ha sido catedrático, presidente de comisiones, columnista en El Financiero y miembro activo del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Es decir, Hugo René no solo conoce la ley, también sabe aplicarla sin que a uno le den ganas de esconderse en las Islas Caimán.

Si alguna vez pensaste que los impuestos eran cosa seria... es porque no has leído una columna de Hugo René. Prepárate para entender tus finanzas como si te las explicara tu compadre chistoso... pero con cédula profesional.

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