La vialidad, un reto para Saltillo
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Un sector crítico en este tema y cuya incidencia en percances ha venido creciendo en forma sostenida es el que involucra a las motocicletas
El automovilista espera a que el semáforo esté en verde, pero en vez de avanzar, voltea para ver si no viene un coche que no respetó la luz roja. En otro crucero, un enjambre de motocicletas rodea los autos, y algunos taxis levantan o dejan pasaje en cualquier lugar. Extrañamos a “Corpitos”. En la última década, los vehículos de motor en el municipio de Saltillo crecieron cuatro veces más que la población. Otro dato revelador muestra que entre 2020 y 2025, el porcentaje de accidentes viales en nuestra ciudad registró un incremento del 46%, ubicándonos en el sexto lugar a nivel nacional, por encima de la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Tijuana. Entre las principales causas de estos accidentes se encuentran los excesos, tanto en el consumo de alcohol como de velocidad. Por género y edad, el mayor número de víctimas son hombres en el rango de entre 18 y 39 años.
Un sector crítico en este tema y cuya incidencia en percances ha venido creciendo en forma sostenida es el que involucra a las motocicletas, las que, a pesar de su número todavía relativamente reducido en el parque vehicular, participan en accidentes viales un día sí y otro también. INEGI informó que en 2023, en Coahuila, se tenían registrados un millón 257 mil vehículos, de los cuales cerca de 57 mil correspondían a las motocicletas, es decir, el 4.5% de ese total, y, sin embargo, representaron el 13.9% de los accidentes. Entre las víctimas, algunas fatales, se encuentran los repartidores de comida, quienes, por ganar unos pesos, exponen sus vidas debido a la presión a que son sometidos para realizar en el menor tiempo sus entregas. Empresas del ramo ofrecen hacerlo en 10 minutos máximo. Algo deben hacer las autoridades al respecto. En otros casos, los motociclistas incurren en faltas como no usar cascos, manejar de forma imprudente y, en ocasiones, sin los permisos reglamentarios.
Algunos alcaldes, durante su gestión, tomaron medidas para ordenar el tráfico y mejorar la seguridad. Se pueden mencionar entre ellos a Rosendo Villarreal, que implementó el sistema —sencillo, pero eficaz— de alternar el paso en las esquinas; luego, con Óscar Pimentel, se hizo obligatorio el uso del cinturón de seguridad, medida que ha salvado vidas; y, finalmente, con Isidro López, se pusieron en operación las fotomultas, las que ayudaron a reducir a la mitad los accidentes viales. Pero entró la política partidista y se echó atrás este programa, con lo que repuntaron los accidentes. ¿Qué se puede hacer para enfrentar este problema? Sin pretender ofrecer una lista exhaustiva de posibles soluciones, planteamos las siguientes medidas, reconociendo la enorme dificultad que impera, pues nos hemos acostumbrado al uso privado de nuestros vehículos, y esa costumbre no será fácil de erradicar.
Un primer paso sería restablecer las fotomultas; el segundo, la modificación en la expedición de licencias de manejo, mediante la adopción de exámenes, como se hace en Estados Unidos. Actualmente, las licencias se otorgan con un criterio recaudatorio y no de seguridad. Un tercer paso, más radical, sería gravar con un impuesto el uso de los vehículos de motor y, con el dinero recaudado, financiar el diseño y construcción de un verdadero sistema de transporte público, eficiente, con amplia cobertura y seguro. En el gobierno de Eulalio Gutiérrez, se decretó un impuesto temporal a la gasolina con el que se construyó la autopista Monterrey-Saltillo. Propongo que, para evaluar el desempeño de los alcaldes, se incorpore como indicador el número de accidentes viales y víctimas mortales por cada 100 mil habitantes.
Redondeo: Descanse en paz don Miguel Mancera Aguayo.