Legalidad contra legalismo

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 19 enero 2026

Se han dado a estas tierras históricamente agresiones extranjeras militares invasoras para aplicar la fuerza dominadora y así apropiarse injustamente de territorio. Se firman entonces tratados forzados que no respetan libertad y atropellan soberanía

En las acusaciones presentadas durante la presidencia vigente en el vecino país del norte se dio el enfrentamiento:

O fidelidad a la Constitución o complicidad con el cliente poderoso y arbitrario. ¿Qué actitud prevalecería?

Queda derrotado el derrotero del legalismo reincidente al querer presentar evidencias ya examinadas. La amenaza de cautiverio ha quedado detrás de cualquier mínima pretensión de alterar el equilibrio, el respeto y la moderación en los procedimientos. El desacato queda ya con inmediata sanción.

TE PUEDE INTERESAR: Lo legal, lo tolerado y lo impulsivo

FUERA MÁSCARAS

El único próximo avance tendrá que hacerse con apego estricto sólo a lo dispuesto o permitido, sin excepción alguna. Esta caída de máscaras es saludable y liberadora para no deteriorar lo que exige rectitud e incondicionalidad inalterable.

Lo político, queriendo controlar lo jurídico, sufre una derrota total, en el mismo mes en que el acusado tuvo que firmar en otro ámbito, el documento impactante que fue golpe mortal del bumerán demoledor de sus propias sanciones enloquecidas. Todo el petróleo venezolano será manejado ahora no por petroleras norteamericanas, sino rusas.

¿AGRESIÓN O SUSTITUCIÓN?

Se han dado a estas tierras históricamente agresiones extranjeras militares invasoras para aplicar la fuerza dominadora y así apropiarse injustamente de territorio. Se firman entonces tratados forzados que no respetan la libertad y atropellan la soberanía.

Dice el refrán que “el que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla” antes de tomárselo. En la mirada del vecino poderoso sólo se trata de reaccionar frente al homicidio en masa que se provoca en la Unión de Estados con el consumo y sobredosis de la invasión química letal del fentanilo, el cual ya se compara con las armas de devastación masiva, en un terrorismo evidente.

No se quiere ahora agresión a la nación del sur, enfrentando su ejército y ambicionando territorio o petróleo. Sólo se pide permiso de atacar y extinguir el cáncer del narcotráfico con una eliminación total. Se propone eso ante la falta de recursos suficientes del país contaminado.

TE PUEDE INTERESAR: Presiona EU a México para que fuerzas estadounidenses combatan a los cárteles

SÓLO SIN DEMANDA NO HABRÁ OFERTA

La resistencia desde acá a la intervención militar se apoya en que toda agresión de ese tipo siempre se ha convertido en poda que revitaliza lo que se intenta extinguir. Se concluye en que la verdadera solución está allá, en una intensa campaña que suprima la demandante adicción, los consumos descomunales y las sobredosis suicidas.

TÉ CON FE

–¿Por qué México no quiere que extranjeros le quiten del ojo la paja de vender la ilegal química letal?

–Porque ellos no quitan primero –de su propio ojo– la viga de no combatir allá la adicción que causa la demanda desbocada, el consumo insaciable y las sobredosis que matan.

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM