No es un Mundial, es un paraíso fiscal

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

El juego que usted patrocina: FIFA exenta de impuestos por el Mundial 2026

Estimado lector, todos conocemos la escena. Un evento con el cupo lleno, una fila que da vuelta a la cuadra y, junto a la puerta, un señor de traje oscuro con una tablet en la mano.

Es el cadenero. No revisa músculos: revisa una lista. Y mientras la mayoría se forma, paga su cover y estira la mano para el sello, llega alguien que ni siquiera se detiene. Saluda al cadenero, este le sonríe, levanta el cordón de terciopelo y lo deja pasar. Cortesía de la casa.

TE PUEDE INTERESAR: El CFDI no solo es factura... es tesorería

Pues bien: el Mundial 2026 abrió, dentro de la economía mexicana, una zona Super VIP. La llamaré por su nombre: un paraíso fiscal. Ahí no se paga cover. El cadenero se llama SAT, el invitado que no hace fila es la FIFA, y la lista, ahí está lo interesante, la escribe alguien más.

Permítame ubicarlo. Cada vez que en este país se vende algo, se presta un servicio o se obtiene un ingreso, hay una cuenta que pagar: Impuesto sobre la Renta, Impuesto al Valor Agregado, Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. No es opcional; es el cover de entrada a la economía formal.

Lo paga usted, lo paga su empresa y hasta lo paga el aficionado, escondido en cada cerveza del estadio. Salvo en la zona Super VIP: ahí, por mandato de un transitorio de la Ley de Ingresos, no se paga nada; ni se traslada, ni se retiene, ni se recauda, ni se entera. El cordón se levanta para toda la comitiva, la FIFA, su subsidiaria, confederaciones, socios y proveedores.

Para entrar al paraíso hay que estar en la lista, y esa lista la entrega cada mes la subsidiaria de la FIFA al SAT: nombre, registro fiscal, en qué carácter participa, qué ingreso obtendrá en el país, de qué ciudad sede y de qué bandera. Cada invitado de cortesía queda anotado, con nombre y apellido, en la libreta del cadenero.

Si usted o su empresa aparecen en la lista Super VIP de la FIFA, aún no cante victoria, porque para acceder al paraíso fiscal debe tener carta de buena conducta; es decir, no ser considerado EFO, no arrastrar créditos fiscales firmes, no tener cancelados los certificados para emitir CFDI, entre otros. Al invitado de honor, en cambio, no le piden nada; entra de cortesía. Dos varas, dos puertas: la del de a pie, con detector de metales; la del VIP, con alfombra.

Pareciera que quien va a ganar el Mundial sin jugar un partido será la FIFA, y todos los que junto con ella participen en la organización, ya que toda la utilidad que generen se la llevarán libre de polvo y paja.

Por su parte, Estados Unidos y Canadá también le concedieron una zona VIP a la FIFA, aunque no tan extensa ni con los mismos privilegios que la de México. ¿La justificación? Infraestructura, seguridad y conectividad.

Aunque el ambiente mexicano es inigualable y envidiado por muchos, no fue suficiente para compensar las bondades “materiales” de nuestros socios comerciales. Así que no quedó más que brindar una zona Super VIP.

Quizás se pregunte: ¿y a mí qué?, si ni el futbol me gusta. Pues ahí le va. El 28 de mayo, a través de un comunicado, el SAT dio a conocer que la recaudación de enero a abril de 2026, respecto al mismo periodo de 2025, disminuyó 1.6% en términos reales, lo cual ha significado para el común de los contribuyentes una intensificación de las labores del fisco por recaudar.

La zona Super VIP llega en el peor momento: cuando a la caja le falta dinero. Y obliga a la pregunta incómoda: ¿cuánto se dejará de recaudar gracias al transitorio que abrió la puerta al paraíso fiscal mexicano? Pero arriba no parece preocuparles. Total, como dice el dicho, por uno la pagan toooodos.

Hoy juega México. Y aunque a nosotros nadie nos levanta el cordón ni nos perdona el cover, salimos a la cancha como salimos cada día: a ganárnoslo. Así somos los mexicanos, sin cortesías, sin paraísos, sin que nadie nos regale nada, y aun así sabemos remontar. Hoy, como siempre, vamos con todo. Suerte, México.

huorsa@ortizgarza.com.mxX: @huorsaSubstack: Historias de impuestos bien contadas

Columnista de VANGUARDIA, comediante fiscal por vocación no diagnosticada. Dicen que los contadores nacemos sabiendo sumar... pero Hugo René también nació sabiendo restarle drama al SAT. Es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas por el Tec de Monterrey, lo que básicamente significa que aprendió a sufrir con estilo y corbata. Tiene dos maestrías: una en Impuestos (porque a alguien tenía que gustarle eso) y otra en Derecho Internacional, por si alguna vez hay que explicarle al SAT que el tequila no se exporta con IVA incluido.

Empezó su carrera en California, donde trabajaba en una empresa de arroz... porque uno tiene que saber de granos antes de hablar de deducciones. Luego se fue metiendo al mundo de la contaduría, ese hermoso universo donde la emoción más fuerte es cuadrar el balance a la primera. Y cuando pensó que ya nada podía sorprenderlo, ¡lo invitaron al mismísimo SAT! Así es: fue asesor de la jefa del SAT y también trabajó en Planeación, es decir, ayudó a diseñar el mapa del infierno... pero con Excel.

Hoy es socio director en la firma Ortiz Garza y Asociados, donde lidera proyectos fiscales y se dedica a hacerle la vida más fácil a los que le temen al buzón tributario más que a su ex.

Además de contar números, también cuenta historias: fue conductor de “Frecuencia Fiscal” durante 14 años, donde explicaba impuestos como si fueran recetas de cocina (”agarre su CFDI, métalo a la licuadora fiscal y espolvoree deducciones”). Hoy conduce el pódcast “Entre Contadores”, donde se hablan de temas serios... pero con risas entre líneas y anécdotas que harían llorar a un auditor.

También ha sido catedrático, presidente de comisiones, columnista en El Financiero y miembro activo del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Es decir, Hugo René no solo conoce la ley, también sabe aplicarla sin que a uno le den ganas de esconderse en las Islas Caimán.

Si alguna vez pensaste que los impuestos eran cosa seria... es porque no has leído una columna de Hugo René. Prepárate para entender tus finanzas como si te las explicara tu compadre chistoso... pero con cédula profesional.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM