Plan Maestro 2026: la sonrisa fiscal que muerde

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Opinión
/ 4 febrero 2026

El SAT quiere acercarse... pero también ajustar cuentas

Hace dos semanas le mencioné que el SAT publicaría el Plan Maestro 2026. Pues bien, ya lo hizo. Se enfoca en tres grandes rubros, que abordo a continuación.

Primero, lo bueno: el SAT promete una cara más amable. Más módulos, más oficinas móviles, más trámites en línea y hasta atención en lenguas indígenas. Ya se inauguraron nuevos módulos en Quintana Roo y Oaxaca. Dicen que quieren ser “honestos, cercanos y cálidos”.

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Se reforzará la Ventana Virtual, ese espacio donde usted puede hacer aclaraciones vía videollamada sin pasar media vida en el teléfono. También mejorarán el sistema de citas y orientarán mejor a quienes soliciten devoluciones de impuestos. Sí, ya sabemos que lo han prometido cada año, pero esta vez el enfoque parece más estructurado. Y si logran cumplir, será un alivio para quienes viven con el “espíritu fiscal” pegado a la espalda.

Ahora, lo serio: el SAT también afila los colmillos. El plan trae una lista bastante precisa de los contribuyentes a vigilar: quienes reportan pérdidas fiscales una y otra vez, los que compran barato y venden caro (en papel), los que operan con paraísos fiscales, o aplican estímulos fiscales como si fueran cupones de supermercado. Si desea conocer más sobre las actividades que fiscalizará el SAT, le sugiero leer mi columna de hace dos semanas, titulada “El regalo de reyes del SAT: ¿transparencia o advertencia?”.

¿Tiene depósitos no identificados? ¿Mucha mercadotecnia y poca venta? ¿Materialidad dudosa? Prenda las alertas. Porque, además, la autoridad asegura que todos los actos de fiscalización seguirán los mismos criterios en cualquier oficina del país. Eso significa que, si antes podía escapar con una interpretación suave en alguna región, eso ya se acabó.

Y por último, como si todo esto no fuera suficiente, el combate a las facturas falsas se vuelve aún más agresivo. Vienen con todo contra los factureros: visitas domiciliarias con suspensión inmediata de operaciones y también contra quienes las compran. Si usted usó comprobantes dudosos, tendrá 30 días para corregir... o se queda sin poder emitir facturas. Esto es parte de las facultades que el SAT recibió en el Código Fiscal a partir de 2026.

También habrá candado al RFC: no se inscribirá ninguna empresa cuyos socios hayan estado ligados previamente a facturación falsa.

Ahora bien, uno puede leer esto como amenaza, o como aviso para prevenir. El SAT parece decirnos: “No quiero atrapar a todos, solo a los que se portan mal”. Si usted declara bien, paga a tiempo y puede demostrar lo que hace y por qué lo hace, estará del lado seguro. Si no... bueno, ya conoce la frase: el SAT no olvida.

Quizás ahora, estimado lector, esté pensando: ya me dijiste lo que viene... ¿ahora cómo me preparo? Lo que le compartiré no será una receta para blindarse, pero sí una serie de medidas preventivas para que cuando le toquen la puerta no lo encuentren en paños menores.

Como diría Adal Ramones, aquí le van los cinco puntos:

1. Revise sus operaciones: que cuenten con sustancia económica, soporte documental adecuado y congruencia contable, fiscal y operativa. Ojo: si su empresa es desordenada y no encuentra la información cuando se la pidan, es como si no la tuviera.

2. Revisión de clientes y proveedores: identifique riesgos asociados a factureras o información inconsistente. Recuerde: la opinión de cumplimiento no es infalible.

3. Tasa efectiva: calcúlela y compárela frente a la tasa de su sector. En caso de desviaciones identifique y analice los motivos.

4. Controles internos: fortalezca las políticas y procedimientos relacionados con deducciones, comercio exterior, retenciones y depósitos.

5. Ensayo de auditoría: mantenga expedientes listos y actualizados. El objetivo es reaccionar con rapidez ante una visita y minimizar riesgos.

Recuerde: en tiempos del Plan Maestro 2026, más que miedo, se necesita método. Si la contabilidad de su empresa está basada en buenas prácticas y no en actos de magia, si puede explicar lo que hace sin tartamudear, no tiene de qué preocuparse.

Así que no lo deje para mañana. Haga su “checklist”, revise sus procesos y prepárese como quien sabe que lo van a visitar... pero quiere recibirlos con la casa limpia. Y si tiene dudas, ya sabe que aquí se lo contamos sin rodeos, porque al SAT no se le engaña, pero sí se le puede anticipar.

huorsa@ortizgarza.com.mx

X: @huorsa

Substack: Historias de impuestos bien contadas

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Columnista de VANGUARDIA, comediante fiscal por vocación no diagnosticada. Dicen que los contadores nacemos sabiendo sumar... pero Hugo René también nació sabiendo restarle drama al SAT. Es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas por el Tec de Monterrey, lo que básicamente significa que aprendió a sufrir con estilo y corbata. Tiene dos maestrías: una en Impuestos (porque a alguien tenía que gustarle eso) y otra en Derecho Internacional, por si alguna vez hay que explicarle al SAT que el tequila no se exporta con IVA incluido.

Empezó su carrera en California, donde trabajaba en una empresa de arroz... porque uno tiene que saber de granos antes de hablar de deducciones. Luego se fue metiendo al mundo de la contaduría, ese hermoso universo donde la emoción más fuerte es cuadrar el balance a la primera. Y cuando pensó que ya nada podía sorprenderlo, ¡lo invitaron al mismísimo SAT! Así es: fue asesor de la jefa del SAT y también trabajó en Planeación, es decir, ayudó a diseñar el mapa del infierno... pero con Excel.

Hoy es socio director en la firma Ortiz Garza y Asociados, donde lidera proyectos fiscales y se dedica a hacerle la vida más fácil a los que le temen al buzón tributario más que a su ex.

Además de contar números, también cuenta historias: fue conductor de “Frecuencia Fiscal” durante 14 años, donde explicaba impuestos como si fueran recetas de cocina (”agarre su CFDI, métalo a la licuadora fiscal y espolvoree deducciones”). Hoy conduce el pódcast “Entre Contadores”, donde se hablan de temas serios... pero con risas entre líneas y anécdotas que harían llorar a un auditor.

También ha sido catedrático, presidente de comisiones, columnista en El Financiero y miembro activo del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Es decir, Hugo René no solo conoce la ley, también sabe aplicarla sin que a uno le den ganas de esconderse en las Islas Caimán.

Si alguna vez pensaste que los impuestos eran cosa seria... es porque no has leído una columna de Hugo René. Prepárate para entender tus finanzas como si te las explicara tu compadre chistoso... pero con cédula profesional.

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