Sin elementos morenistas de peso para la competición por el Congreso estatal
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Esperemos que Morena nos presente a los que enviará a la pelea parlamentaria y verificar si poseen la capacidad necesaria, sobre todo jurídica
Es clara la insuficiencia de cuadros con peso específico político dentro de Morena, por más que se escudriñe entre todos sus miembros, para convencer al electorado de que le brinden su apoyo y alcanzar algún escaño en el próximo periodo legislativo derivado de las elecciones del cercano junio.
Si ese partido da signos de vida en Coahuila es por el ruido que le imprime el Comité Nacional, mediante el establecimiento de un hilo conductor que lo alimenta y le indica cómo proceder en su tambaleante caminar diario, pues los resultados de su proselitismo son casi inexistentes. Esa actitud ha dejado al gremio coahuilense sin una cohesión que lo identifique como un luchador con fuerza, pues hay algunos miembros que caminan por vías distintas, es decir, sin un rumbo definido, con el que puedan enfrentar a candidatos de otros partidos con mayor consistencia.
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Aquí en nuestro estado, el grupo de simpatizantes que realmente ofrece su empeño de lucha al morenismo comarcano es tan raquítico que es difícil que constituya una pujanza sólida para enfrentar decisiones importantes que convenzan a la ciudadanía, de igual manera que sus postulados y su organización sean los que despejen los caminos que conduzcan hacia el porvenir para todos los morenistas.
No se trata de personas adheridas a ese partido que laboran en las tareas sumamente sencillas, como las operativas, que se necesitan para el incremento del padrón de electores, sino de personas que persuadan con la ideología de su asociación, que conozcan lo que es una democracia representativa en la cual tengan fijada su soberanía a través de los órganos que se eligen por votación y de la que tanto presumen; sino de una democracia exenta de pragmatismos y fanatismos, que los ha hecho concebir un populismo recalcitrante. Sin embargo, recordemos lo que dijo el exgobernador Óscar Flores Tapia: “la democracia es un sistema que termina siendo comprado por el dinero”.
A siete años de distancia del inicio del actual régimen, no se han visto reflejados los avances que prometieron. Y si no que lo digan las estadísticas publicadas por organismos nacionales e internacionales en el sentido de que México no ha crecido en su economía. Consecuentemente, se han dado pasos hacia atrás en muchos de los renglones de la actividad pública y que ha arrastrado a la actividad privada. Por lo que, de seguir de esa manera, dejaremos de pertenecer al grupo de los países emergentes, lo cual nos haría caer en un camino incierto, por lo que hay que dejar de lado las ideas descabelladas provenientes de Palenque y que aceptan en forma obsecuente.
Así actúa el gobierno de Morena, que dicta cómo debe funcionar el poder público, implementando normas torcidas que desvirtúan la esencia de los contrapesos, destruyendo órganos autónomos, cuya función es formar un equilibrio que frene los abusos, pues éste –el equilibrio– es un elemento derivado de un buen funcionamiento de la democracia e imprescindible su aplicación en todo gobierno que desee certidumbre en sus funciones.
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Aquí en Coahuila, sin tratar de menospreciar, el número de personas que conforma la dirección de ese partido lo constituye un estrato de dirigentes cuyo punto alto del triángulo ha comandado la misma estructura sin la preocupación de trabajar en unir a más personas, pues esa cúpula confía que será favorecida por el voto de los adultos mayores que están recibiendo una pensión. Esa dispersión de dinero es necesaria para la adquisición del voto útil que necesita Morena para sus candidatos, tomando en cuenta que no son personas conocidas con antecedentes políticos relevantes.
En fin, esperemos que Morena nos presente a los que enviará a la pelea parlamentaria y verificar si poseen la capacidad necesaria, sobre todo jurídica, de manera que puedan discernir los asuntos normativos. Si no, mire usted, como ejemplo algunos ministros de la Corte –de corte morenista–, que para fundar y motivar los asuntos andan como levitando en otro planeta.
Se lo digo EN SERIO.