Trump hace cambios en Venezuela para que todo siga igual
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Cuando hace que la vicepresidenta quede en la Presidencia evita Trump cualquier reacción de las fuerzas armadas venezolanas o de los partidarios del dictador caído. Por eso favorece a quien seguramente será su pelele o marioneta
Hoy es el séptimo día del año. Cabalístico número es el 7. Aparece en muchas cuentas. 7 son los días de la semana. 7 los pecados capitales. 7 los sacramentos de la Iglesia. 7 las maravillas del mundo (8, contando a Saltillo). 7 los colores del iris. 7 las notas de la escala musical. 7 los mares del mundo. 7 los sabios de la antigua Grecia. 7 los brazos del Menorá de los judíos. 7 las colinas de Roma. 7 las plagas de Egipto. 7 las Partidas de Alfonso el Sabio. 7 los samuráis de Kurosawa. 7 los enanitos de Blanca Nieves, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Pues bien: de 7 palabras solamente está compuesto “El Chiste más Breve y Pelado del Principio de Año” que aparece al final de esta columna. No dejen de leerlo mis cuatro lectores. (¿Algún día llegarán a siete?)... Era Presidente de México don Venustiano Carranza. (El “don” se le aplica siempre por la vellida barba blanca que lucía). En aquel tiempo se hablaba de un diálogo entre dos políticos: “¿Ya sabes que se casa el general Cándido Aguilar?”. “Pos qué cándido”. “Se casa con la hija de don Venustiano”. “Pos qué aguilar”. Nada cándido fue Trump cuando dejó a Delcy Rodríguez, la segunda de Nicolás Maduro, en la Presidencia de Venezuela. Al gorilesco yanqui no le importan la democracia y la libertad de los venezolanos. Para él no hay principios o valores. Quiere el petróleo y los demás recursos naturales de ese país en otro tiempo rico, empobrecido ahora por un régimen populista de ideología parecida a la de la 4T. Ni Corina Machado ni Edmundo González se habrían sometido a los dictados del centurión americano. Por eso Trump descalificó a la ganadora del Premio Nobel; por eso ignoró al ganador de la elección presidencial. A la tal Delcy, en cambio, la tiene atada de pies y manos, pues la señora sabe que si no obedece al Führer norteamericano le aguarda un destino semejante al de Maduro y su mujer. Cuando hace que la vicepresidenta quede en la Presidencia evita Trump cualquier reacción de las fuerzas armadas venezolanas o de los partidarios del dictador caído. Por eso favorece a quien seguramente será su pelele o marioneta, más allá de los discursos formalistas. Trump aplica al revés el lema del gatopardismo: deja que las cosas sigan igual para que todo cambie. Mantiene el statu quo de Venezuela para hacer de ese país una colonia norteamericana. En cierta forma nuestro país también lo es, pero no declaradamente, como ahora Venezuela. Sigue vigente la aviesa Doctrina Monroe: América para los americanos. Es decir, para los norteamericanos. ¿Qué sigue? Quizá seguirá Cuba. Quizá Colombia seguirá. Quizá seguirá México... ¡Insensato escribidor! La última frase de tu ominosa perorata me provocó un repeluzno, calosfrío o estremecimiento que me bajó por la columna vertebral desde la nuca hasta no quiero decir dónde. Cuando te da por calzar los coturnos del arúspice haces oscuras predicciones que ponen sobresalto en la República. ¿Quién eres tú para andar por ahí sobresaltando repúblicas? Te señalará la gente cuando vayas por la calle: “Mira: ése sobresalta repúblicas”. No sobresaltes a la ciudadanía, que bastantes sobresaltos sufre ya por causa de las desquiciantes reformas con las cuales la nefasta 4T busca perpetuar su dominio. Lo que debes hacer es narrar el cuento que anunciaste arriba, o sea “El Chiste más Breve y Pelado del Principio de Año”... Confundido por la anterior filípica el amanuense pide disculpas a la República por haberla sobresaltado y procede a relatar el aludido cuento de sólo siete palabras. Helo aquí... “Pobre viejo. Se vino y se fue”. (No le entendí)... FIN.
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