Un verbo de difícil conjugación
Voces ajenas quieren tomar el volante de la razón y la imaginación. Basta una palabra, un destello de imagen, una tonada, para que suceda el secuestro de la atención, debilitada, maleable
Es el verbo pensar.
Falta el vacío necesario. El silencio interior está invadido de ruido que es estrépito, estridencia, aturdimiento.
Parpadean variados estímulos constantes, en busca de atención. Vienen del pasado oleadas de recuerdos invasores. Se escamotea lo presente, lo cercano, lo inmediato.
Voces ajenas quieren tomar el volante de la razón y la imaginación. Basta una palabra, un destello de imagen, una tonada, para que suceda el secuestro de la atención, debilitada, maleable. No hay concentración, fijeza certera. Se suceden los disparos sin puntería.
VENTANA AL BULLICIO Y LA DISTRACCIÓN
La pantalla se vuelve ventana hacia múltiples ambientes que despiertan apetitos, estimulan curiosidades. Convierten al usuario en espectador desde mil butacas, con proyecciones sucesivas. Se ensartan en el collar cuentas multicolores que sustraen atención y tiempo.
Lo frívolo, lo superficial y lo cómico se revuelven en ensalada, combinándose con lo trágico, lo aterrador, lo que cambia todo y lo que se presenta como satisfactor exhaustivo.
LA CARRERA DE OBSTÁCULOS
Se fabrican necesidades con superfluidades en oferta. La razón creativa y crítica que valora y selecciona, que cancela distracciones y se enfoca nítidamente en un objetivo, no manifiesta su señorío y su imperio total.
No se penetra, no se analiza, no se ilumina ni comprende la verdad escondida. No hay aprendizaje ni asimilación, conocimiento real, descubrimiento victorioso.
La recia lentitud del pensar sereno y diestro tiene que hacer su camino al avanzar. Renuncias, cancelaciones, desaires, rechazos y podas son parte de la disciplina mental que no se contamina de pasatiempos ni excentricidades.
La conjugación del verbo pensar es como ir abriendo una carretera de rumbo preciso, ancho carril y terso pavimento, en medio del terreno selvático, colmado de impedimentos salvajes.
LA OLEADA ROBÓTICA
Se presume hospital, sin médicos ni enfermeras, en que todo es robótico. Hoteles en que, al bajarte del carro sin chofer, te recibe, te registra, carga tu equipaje y abre la puerta de tu habitación un monigote humanoide que después te cobrará el hospedaje deshumanizado.
Y ya van los estudiantes a ser educados y capacitados por artificios que tienen todas las respuestas y las soluciones.
El pensar se delega; la investigación tiende a ser sólo información receptiva. Ya no construyes, sólo te pones donde hay para recibir todo hecho, con falso mérito ajeno y artificial. Dichosos los que logren el plumaje que cruce el pantano sin mancharse. Su pensar será conjugación sin deshumanización.
TÉ CON FE
-¿Y si alguien falla, se equivoca o daña?
-Muchos critican, odian y rechazan creyéndose mejores. Tú puedes no imitar, sí aprender, siempre comprender, orar y, aparte, a solas, dar fraterna corrección a la persona despistada.