¡De la ficción a la realidad! ‘Dominan’ Meryl Streep y Anna Wintour la portada de Vogue
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El personaje de ‘Miranda Priestly’ es una referencia directa a la carrera de Wintour y su trabajo en la industria de la moda
¡Nadie lo esperaba!, pero era necesario para los fanáticos de la moda y en especial de ‘El Diablo Viste a la Moda’ por lo que la de esta edición de Vogue pertenece a la segunda categoría: Reunir a Meryl Streep y Anna Wintour no es solo un acierto editorial, es un statement cultural.
Más que una sesión de fotos, se trata de un diálogo entre dos figuras que han definido —cada una a su manera— la cultura contemporánea. Entre reflexiones sobre la industria y el paso del tiempo, aparece inevitablemente el eco de la secuela de ‘El Diablo Viste a la Moda’, una referencia que hoy se resignifica ante la expectativa de su secuela.
En la entrevista, ambas reflexionan sobre la evolución de la industria, el poder de la imagen y el papel que la moda sigue jugando como herramienta narrativa. No es casualidad que este encuentro ocurra ahora: a casi dos décadas del estreno de la película, el personaje de ‘Miranda Priestly’ —interpretado por Streep e inevitablemente asociado a Wintour— vuelve a cobrar relevancia en un contexto donde el lujo, la influencia y la autoría están en constante redefinición.
PRADA EN PORTADA
Pero más allá del diálogo, la portada y su editorial —fotografiadas por Annie Leibovitz y con estilismo de Grace Coddington— construyen un relato visual donde la moda no es accesorio, sino lenguaje.
Para la imagen principal, ambas visten Prada, en una elección que subraya una estética limpia, estructurada y profundamente contemporánea.
Wintour aparece con su ya característico corte bob, gafas oscuras de Chanel y una construcción de look que mezcla rigor y detalle: zapatos de Manolo Blahnik, joyería de SJ Phillips y un estilismo que apuesta por la precisión antes que el exceso.
A su lado, Streep equilibra con una presencia más fluida, pero igualmente controlada. Sus gafas de Prada y un reloj de Cartier complementan un look que juega con la sobriedad sin perder fuerza. Hay un guiño claro a Miranda Priestly, pero sin caer en la réplica: es una reinterpretación más madura, más contenida.
El resultado no es una portada estridente, sino una imagen que funciona desde la tensión entre dos figuras que, sin competir, representan distintas formas de poder dentro del mismo universo.
Meryl Streep lleva un abrigo de Dolce & Gabbana combinado con pantalones de Loro Piana, logrando un equilibrio entre estructura y movimiento. Los accesorios de Prada refuerzan la continuidad estética, mientras que su postura —más suelta, incluso juguetona— rompe con la solemnidad habitual de este tipo de editoriales.
Anna Wintour, por su parte, se mantiene fiel a su lenguaje visual con un total look de Chanel: abrigo, vestido, broche y gafas que consolidan una identidad perfectamente reconocible. Las botas de Manolo Blahnik introducen un elemento contemporáneo que evita que el conjunto se perciba rígido. (Con información de El Universal)