Alcohol y cuerpo: lo que realmente ocurre por dentro

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Vida
/ 15 febrero 2026

Desde el cerebro hasta el hígado, así impacta el alcohol en tu organismo.

El consumo de alcohol forma parte de la vida social de millones de personas, pero su impacto en el cuerpo va mucho más allá del momento de relajación o euforia que puede provocar. En los últimos años, cada vez más investigaciones han puesto en duda la idea de que beber con frecuencia sea inocuo. De hecho, una proporción creciente de adultos está reduciendo su consumo tras conocer mejor sus consecuencias para la salud.

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El alcohol actúa con rapidez en el cerebro. En el corto plazo, puede generar sensación de bienestar, desinhibición y mayor sociabilidad porque afecta neurotransmisores relacionados con el placer y la ansiedad. Sin embargo, su efecto no termina ahí. A largo plazo, el consumo habitual se asocia con cambios en la estructura cerebral.

Estudios han encontrado que incluso quienes beben un promedio de una copa al día pueden presentar un volumen cerebral ligeramente menor en comparación con quienes no consumen alcohol. Cuanto mayor es la ingesta, mayor es la reducción observada. Una de las hipótesis es que el alcohol altera el sistema inmunitario del cerebro, incrementando la inflamación y dañando neuronas.

$!El alcohol actúa con rapidez en el cerebro.

Los primeros tejidos que sufren el impacto directo del alcohol son la boca, la garganta y el esófago. Estas áreas quedan expuestas al acetaldehído, un compuesto tóxico que se produce cuando el cuerpo metaboliza el alcohol. Su contacto repetido aumenta el riesgo de cáncer oral, faríngeo, laríngeo y esofágico. Incluso una copa diaria puede elevar el riesgo de cáncer de boca y garganta en un porcentaje significativo, y el consumo elevado multiplica ese riesgo varias veces.

En el sistema cardiovascular, la relación es más compleja. Durante años se creyó que una cantidad moderada de alcohol podía proteger el corazón. Hoy esa idea se revisa con cautela. El consumo excesivo (tres o más copas al día) está claramente asociado con mayor riesgo de infarto e ictus. En cuanto al consumo ligero o moderado, los resultados son mixtos: algunos estudios sugieren un leve aumento del riesgo desde una copa diaria, mientras otros no encuentran beneficios claros frente a la abstinencia.

El aparato digestivo también se ve afectado. El estómago y los intestinos, al igual que la boca y la garganta, están en contacto directo con el alcohol y el acetaldehído. Esto los vuelve vulnerables a irritación, inflamación y mayor probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal, especialmente en personas que consumen dos o más copas al día de manera constante.

$!Su impacto en el cuerpo va mucho más allá del momento de relajación o euforia que puede provocar.

El hígado es quizá el órgano más castigado por el alcohol. Es el encargado de metabolizarlo, y en ese proceso puede acumular grasa, inflamarse y desarrollar fibrosis. Se estima que una gran mayoría de quienes consumen más de cuatro copas diarias presentan hígado graso, y una parte significativa de quienes beben tres o más copas con regularidad desarrollan cirrosis con el tiempo. Las primeras etapas del daño hepático pueden revertirse si se reduce o suspende el consumo, pero la cirrosis avanzada es irreversible. Además, el daño al ADN provocado por el acetaldehído incrementa el riesgo de cáncer hepático.

Aunque los datos pueden parecer alarmantes, el riesgo individual depende de factores como la genética, el estado de salud previo y la cantidad ingerida. Los expertos coinciden en que los daños son mucho más probables de ocho a catorce copas semanales. Reducir la ingesta o dejar de beber puede mejorar significativamente la salud y disminuir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

Comprender cómo el alcohol afecta cada órgano permite tomar decisiones más informadas. Más allá de modas o retos temporales, el verdadero cambio ocurre cuando se entiende que cada copa tiene un efecto biológico real, acumulativo y medible en el cuerpo.

Con información e imágenes de The New York Times.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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