Cuando el cuerpo actúa los sueños: una señal temprana de demencia

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Vida
/ 2 febrero 2026

Un trastorno del sueño REM podría anticipar deterioro cognitivo años antes.

Dormir no siempre es un proceso silencioso e inmóvil. Para algunas personas, la noche incluye risas, gritos o movimientos bruscos que parecen una reacción exagerada a los sueños. Lo que durante años se consideró una simple rareza nocturna, hoy empieza a verse con otros ojos: una conducta habitual al dormir podría anticipar la demencia, según un estudio reciente que analizó la relación entre estos episodios y el sueño REM.

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La demencia no es una sola enfermedad, sino un conjunto de trastornos crónicos caracterizados por el deterioro progresivo de funciones cognitivas como la memoria, el razonamiento, el lenguaje y la atención. Aunque suele asociarse al envejecimiento, puede presentarse en distintas etapas de la vida, como ha advertido la Organización Mundial de la Salud. Por ello, identificar señales tempranas se ha convertido en una prioridad para la investigación médica.

$!Una conducta habitual al dormir podría anticipar la demencia.

El vínculo entre sueño REM y deterioro cognitivo

Científicos han puesto el foco en el trastorno de conducta del sueño REM aislado, conocido como iRBD. Esta condición se produce cuando el cuerpo pierde la parálisis muscular natural que debería existir durante la fase REM del sueño, una etapa en la que el cerebro está altamente activo y se producen los sueños más vívidos. Como resultado, la persona “actúa” sus sueños con movimientos, golpes, risas o gritos involuntarios.

Aunque puede aparecer en cualquier edad y no siempre está asociado a enfermedades neurológicas previas, el iRBD ha sido identificado como un posible marcador temprano de demencia y párkinson. Investigadores de Corea del Sur analizaron esta relación con mayor profundidad, observando cómo estas conductas nocturnas se correlacionan con cambios cognitivos a largo plazo.

Lo que reveló el estudio

El equipo del Hospital Bundang de la Universidad Nacional de Seúl siguió durante años a casi 200 pacientes diagnosticados con iRBD, con una edad promedio de 66 años. A través de más de 300 pruebas neuropsicológicas, detectaron una disminución progresiva en funciones clave como la atención, la memoria de trabajo y la memoria verbal y visual.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que incluso quienes no desarrollaron demencia diagnosticada mostraron un deterioro cognitivo gradual. En los pacientes con más de diez años viviendo con este trastorno del sueño, el deterioro apareció en todos los casos, independientemente de otros factores como la edad o el nivel educativo.

Las pruebas que miden la velocidad de procesamiento mental y la atención sostenida resultaron especialmente sensibles para detectar estos cambios tempranos, lo que refuerza la idea de que el iRBD no es un fenómeno aislado del resto de la salud cerebral.

$!La demencia no es una sola enfermedad, sino un conjunto de trastornos crónicos.

Por qué importa detectarlo a tiempo

El valor de estos hallazgos radica en la posibilidad de anticipación. Reconocer este tipo de conductas nocturnas como una señal de alerta permitiría a los médicos realizar seguimientos más estrechos, con evaluaciones neuropsicológicas periódicas que ayuden a detectar cambios sutiles antes de que el deterioro sea evidente.

Los investigadores también destacaron diferencias en la progresión del deterioro cognitivo entre hombres y mujeres, lo que sugiere que el monitoreo y las intervenciones deberían adaptarse de forma personalizada para preservar la calidad de vida.

Dormir también da pistas sobre el cerebro

Lejos de ser un simple reflejo de sueños intensos, la forma en que dormimos puede revelar lo que ocurre en nuestro cerebro años antes de que aparezcan síntomas claros. La evidencia sugiere que prestar atención a estos comportamientos nocturnos no solo mejora la seguridad durante el descanso, sino que podría convertirse en una herramienta clave para anticipar y enfrentar el deterioro cognitivo con mayor preparación.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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