Coahuila: Urgen nueva figura legal para proteger Zapalinamé y Cumbres de Monterrey
COMPARTIR
La figura de ‘Corredor hídrico y biocultural de prioridad nacional’ busca proteger áreas que son fundamentales para abastecer el agua de zonas urbanas
Ante la necesidad de garantizar la recarga de los mantos acuíferos y frenar el deterioro ambiental en la región de Saltillo y Monterrey, especialistas impulsan un nuevo marco legal que otorgue mayor protección a la Sierra de Zapalinamé y a las zonas montañosas del noreste del país.
En el marco del Encuentro Bioregional Bosques del Agua, realizado esta semana en Arteaga, Coahuila, el director general del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt), Víctor Ávila Akerberg, señaló que la figura de Área Natural Protegida (ANP) ha resultado insuficiente para detener las amenazas que enfrentan estos ecosistemas.
Explicó que, pese a contar con decretos de conservación en los ámbitos federal, estatal o municipal, los territorios protegidos continúan expuestos a la sobreexplotación de agua y minerales, el cambio de uso de suelo, la tala ilegal, los incendios forestales y la expansión urbana.
“Tristemente estamos en un país donde tal vez estamos mal acostumbrados a no respetar las reglamentaciones y las leyes. Y no es lo mismo tener un área protegida a nivel federal que una estatal, municipal o privada”, afirmó Ávila Akerberg.
Añadió que esta situación también obedece a la falta de personal y de recursos presupuestales en la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y en las dependencias ambientales estatales y municipales encargadas de hacer cumplir la normatividad.
Ante este panorama, propuso la creación de una nueva figura jurídica denominada “Corredor hídrico y biocultural de prioridad nacional”, la cual funcionaría como una capa adicional de protección sobre las áreas naturales protegidas existentes, sin sustituirlas.
Como ejemplo, citó el modelo del Bosque de Agua, en el centro del país, una región de aproximadamente 250 mil hectáreas que abastece de agua a más de 25 millones de habitantes de la Ciudad de México, Toluca y Cuernavaca.
Indicó que, aunque más del 70 por ciento de esa región cuenta con algún estatus de protección, la figura actual no ha sido suficiente para garantizar su conservación, por lo que se busca adaptar este esquema a la Sierra de Zapalinamé, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y el Bosque de La Primavera, en Guadalajara.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Parque Nacional Cumbres de Monterrey aporta alrededor del 70 por ciento del agua que consume la zona metropolitana de Monterrey. En tanto, la organización Profauna A.C. estima que la Sierra de Zapalinamé suministra cerca del 40 por ciento del agua utilizada en Saltillo.
Ávila Akerberg subrayó que el noreste del país enfrenta condiciones particularmente complejas debido a las escasas precipitaciones, las temperaturas extremas y la pérdida constante de bosques y matorrales.
“Hay que proteger todas las áreas naturales protegidas, pero también todas las superficies que favorezcan una mayor infiltración de agua. Ustedes enfrentan una situación compleja porque aquí llueve menos y las temperaturas son extremas”, señaló.
INCENTIVOS PARA CONSERVAR
El especialista destacó que los matorrales y pastizales cumplen una función fundamental en la captación e infiltración de agua, aunque con frecuencia son subestimados frente a los ecosistemas boscosos.
Asimismo, advirtió que el crecimiento urbano desordenado y la impermeabilización del suelo reducen significativamente la recarga natural de los acuíferos.
“Llenar un asentamiento humano con miles de viviendas rodeadas de cemento impide que el agua de lluvia se infiltre y recargue los acuíferos”, explicó.
Ávila Akerberg sostuvo que cualquier estrategia de conservación debe involucrar a los propietarios de la tierra, principalmente ejidos y comunidades, mediante incentivos económicos que hagan viable la restauración ecológica.
“La mayor parte de estos territorios tiene dueño, principalmente ejidos y comunidades. No se pueden cerrar sin más. Tenemos que transitar hacia modelos de conservación que incorporen a la gente”, afirmó.
Finalmente, llamó a revisar el destino del agua utilizada por los sectores industrial, agropecuario y tecnológico para priorizar el consumo humano y la conservación de los ecosistemas. Informó que la propuesta de crear el “Corredor hídrico y biocultural de prioridad nacional” ya ha sido presentada y discutida con legisladores federales.