Raúl Vera reconoce en acto del Conapred la labor histórica de la activista Blanca Martínez
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Durante un homenaje realizado por el Conapred en Ciudad de México, el obispo emérito de Saltillo reconoció a Martínez como pieza clave en la defensa de derechos humanos y en el acompañamiento a familias de desaparecidos
CIUDAD DE MÉXICO.- El obispo emérito de Saltillo, Mons. Fr. José Raúl Vera López, rindió un reconocimiento póstumo a Blanca Martínez durante un acto encabezado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), donde destacó su papel como una de las figuras más importantes en la defensa de los derechos humanos y el acompañamiento a familias de personas desaparecidas en México.
En un mensaje cargado de memoria y reflexión, Vera López recordó la estrecha relación de trabajo que sostuvo durante décadas con la activista, a quien describió como una mujer comprometida con las causas sociales, especialmente con los sectores más vulnerables y las víctimas de violencia.
El religioso hizo un recuento de su trayectoria pastoral desde su labor en Guerrero, Estado de México y Michoacán, hasta su llegada a la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas, donde colaboró junto al obispo Samuel Ruiz en la defensa de comunidades indígenas mayas.
Fue precisamente en ese contexto de organización social y lucha por la justicia donde conoció a Blanca Martínez, quien entonces colaboraba con el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), organismo fundado por Samuel Ruiz para acompañar y fortalecer la defensa de los derechos de los pueblos originarios.
Raúl Vera recordó que Martínez decidió trasladarse a San Cristóbal de Las Casas para integrarse plenamente al trabajo del Frayba, donde posteriormente asumió la coordinación del organismo en dos periodos distintos.
Años más tarde, cuando Vera López fue designado obispo de Saltillo en 1999, invitó a Blanca Martínez a encabezar el Centro de Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”, institución fundada en Coahuila para atender problemáticas relacionadas con violaciones a derechos humanos.
El obispo emérito señaló que, desde 2010, la activista concentró gran parte de su trabajo en la atención de casos de desaparición forzada, fenómeno que comenzaba a expandirse de manera alarmante en distintas regiones del país.
“Prácticamente el 95 por ciento de su tiempo estaba dedicado a acompañar a las familias”, expresó Vera López al recordar la gravedad del contexto y la necesidad de enfrentar un delito que calificó como de lesa humanidad.
Asimismo, destacó que Blanca Martínez fue pieza fundamental en la organización de colectivos de familiares de personas desaparecidas y en la consolidación de la marcha nacional del 10 de mayo, realizada cada año en Ciudad de México por madres buscadoras.
El sacerdote recordó que las primeras movilizaciones surgieron con familias de Coahuila, pero con el paso de los años se transformaron en un movimiento nacional que hoy reúne a madres provenientes de distintos estados del país.
Vera López también reconoció la capacidad de Martínez para impulsar procesos sociales duraderos, así como su sensibilidad para acompañar no sólo a víctimas mexicanas, sino también a migrantes centroamericanos desaparecidos durante su tránsito por México rumbo a Estados Unidos.
Durante el homenaje, el obispo agradeció al Conapred por reconocer la trayectoria de Blanca Martínez y subrayó que su trabajo contribuyó a visibilizar la discriminación, la violencia y la falta de acceso a la justicia que enfrentan miles de personas en México.
“Blanquita fue una mujer profundamente comprometida con la justicia y la paz”, expresó Vera López al concluir su mensaje.