Reforma de las 40 horas deja a la mujer con doble jornada laboral, alertan activistas en Coahuila
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Colectivos advierten que la iniciativa federal para reducir la jornada avanza sin cambios sustanciales, pese a los señalamientos sobre posibles afectaciones a derechos laborales.
La propuesta federal para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales no incorpora una perspectiva de género ni de cuidados, por lo que, en los hechos, mantendría la doble jornada que enfrentan muchas mujeres, advirtió Azael Reyes Charles, integrante del Frente por las 40 horas en Coahuila.
De acuerdo con el activista, la iniciativa enviada por el Ejecutivo no considera que, además del trabajo remunerado, una gran parte de las mujeres asume tareas domésticas y de cuidado sin pago, como la crianza de hijas e hijos, la atención de personas enfermas o el acompañamiento de adultos mayores. “Las mujeres ya tienen una doble jornada y esta reforma, tal como está planteada, no les aligera esa carga”, señaló.
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Explicó que uno de los principales problemas es la gradualidad con la que se pretende aplicar la reducción de la jornada, ya que el planteamiento contempla disminuir solo dos horas por año, durante un periodo de cinco años. Afirmó que ese plazo resulta excesivo frente a necesidades inmediatas. “No es solo que lo queramos ya. En cinco años hay niños que van a crecer y personas que van a morir sin haber recibido los cuidados que hoy se necesitan”, expuso.
Otro de los puntos críticos, recordó, es que la iniciativa no garantiza dos días de descanso a la semana. En su lugar, prevé redistribuir las 40 horas laborales en seis días, lo que, dijo, limita el beneficio real del cambio. “No se está hablando de descansar más, sino de trabajar lo mismo en menos horas por día, y eso no resuelve el problema del agotamiento ni del tiempo para la vida personal”, indicó.
El integrante del Frente subrayó que la organización no se opone a la reducción de la jornada laboral como principio, sino a la forma en que se plantea actualmente la reforma. Sostuvo que el diseño propuesto implica retrocesos en derechos ya existentes y no mejora de fondo las condiciones de vida de las personas trabajadoras. “No estamos en contra de las 40 horas, estamos en contra de que se apruebe una iniciativa que no beneficia realmente a la clase trabajadora”, dijo.
VISIÓN NORTEÑA
En el caso de Coahuila, advirtió que el impacto puede ser mayor debido a una cultura laboral que normaliza las jornadas extensas y la idea de que trabajar más horas es sinónimo de compromiso. “En el norte, y en Saltillo en particular, está muy arraigado ese discurso de ‘échame más horas, patrón’, que normaliza la explotación y dificulta que se vea el descanso como un derecho”, afirmó.
Reyes Charles señaló que, hasta ahora, el Frente no ha tenido acercamientos significativos con el sector empresarial, salvo algunos microempresarios que ya aplican esquemas de 40 horas. En cuanto a los sindicatos, consideró que su postura ha sido tibia. “Dicen que sí a las 40 horas, pero siempre pidiendo concesiones para las empresas, y terminan avalando una reforma que no cambia las cosas”, comentó.
¿QUÉ SIGUE?
Sobre el proceso legislativo, Reyes Charles anticipó que la iniciativa podría aprobarse en este periodo ordinario mediante la “planadora legislativa”. Detalló que el escenario que prevén es su aval en el Senado, el paso posterior por la Cámara de Diputados y su publicación en el Diario Oficial de la Federación alrededor del 1 de mayo. “Se quiere vender como un regalo del Día del Trabajo, pero si se aprueba así, no nos va a beneficiar”, afirmó.
Ante ese panorama, llamó a la ciudadanía a involucrarse de distintas formas, desde la presión en redes sociales hasta la participación en manifestaciones y el aprendizaje de sus derechos laborales. Consideró que informarse y organizarse es clave para contrarrestar discursos que presentan el empleo como un favor y no como una relación con obligaciones para ambas partes.
Finalmente, sostuvo que las movilizaciones sí han tenido efectos concretos, como la apertura de espacios de diálogo con legisladores, y advirtió que mantenerse en la calle y visibles es una forma de frenar retrocesos. “Manifestarnos incomoda, pero sirve para proteger derechos que hoy están en riesgo y que no solo afectan a quienes salimos a marchar, sino a toda la clase trabajadora”, concluyó.