Ruido en el Centro de Saltillo: vecinos exponen desplazamiento por ‘antros’
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Habitantes del Centro Histórico señalan que la contaminación auditiva y los cambios arbitrarios de uso de suelo han forzado a familias a abandonar sus hogares
La activista Jaqueline Campbell indicó que la calidad de vida en el Centro Histórico de Saltillo se encuentra bajo asedio debido al incremento de la contaminación auditiva. “Hay una gestión urbana que privilegia los intereses comerciales sobre el derecho a la vivienda”, señaló.
Según denuncias del Consejo Vecinal de Participación, la proliferación de bares, antros y centros nocturnos, sumada a la falta de vigilancia nocturna, está transformando una zona históricamente residencial en un entorno inhabitable.
Jaqueline Campbell, representante de la asociación 25,000 del Centro, denunció que el problema no se limita a establecimientos comerciales, sino que también involucra a instituciones como la Casa de la Cultura, que renta sus espacios para grabaciones con potentes amplificadores que operan hasta altas horas de la madrugada.
“Aunque el reglamento municipal estipula límites de 50 a 55 decibeles para zonas residenciales, la música y el ruido de los locales, como bares y centros nocturnos, llegan directamente a dormitorios y terrazas, impidiendo el descanso básico”, explicó.
Campbell señaló que el problema se agrava por la ausencia de inspectores o autoridades que atiendan reportes durante la noche y que, cuando la fuerza pública llega, el ruido suele haber cesado, dejando a los habitantes en estado de indefensión.
DESPLAZAMIENTO FORZADO Y SALUD EN RIESGO
Campbell indicó que las consecuencias de esta problemática han dejado de ser solo una molestia para convertirse en una crisis local. “Se ha reportado que al menos dos familias ya han sido desplazadas” de sus viviendas en el Centro Histórico, optando por abandonar su patrimonio para proteger su salud ante la imposibilidad de convivir con el ruido extremo de negocios instalados posteriormente a su llegada.
Jaqueline Campbell considera que el origen legal de esta situación se remonta a la administración municipal 2010-2013, durante la cual se aprobó un mapa que clasificó gran parte del Centro Histórico como zona de “uso comercial” o “mixto”.
“Nunca nos preguntaron si íbamos a salir o si íbamos a convertir nuestra casa-habitación y patrimonio en un restaurante bar”, expresó, al señalar que esta decisión técnica permitió que propiedades residenciales pudieran transformarse en negocios generadores de ruido excesivo.
Ante esta situación, vecinos han alzado la voz mediante manifestaciones y ruedas de prensa para exigir el control de los niveles de ruido en el centro de la ciudad, donde gran parte de la población residente son adultos mayores.