Saltillo y Monterrey serán megalópolis; urgen a planear movilidad y vivienda
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La dinámica de movilidad actual entre ambas ciudades ya permite observar problemáticas de traslado, que se pueden agudizar si no se planea correctamente con antelación
Ante la eventual integración de las zonas metropolitanas de Saltillo y Monterrey, es necesario realizar estudios que permitan planear adecuadamente la movilidad, la vivienda y la infraestructura entre ambas ciudades.
José Alfredo Jáuregui Díaz, demógrafo y profesor investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), señaló en entrevista con VANGUARDIA que actualmente ya existe una dinámica de traslados diarios de trabajadores entre ambas metrópolis.
“La zona metropolitana de Monterrey y la zona de Saltillo son dos zonas hermanas y claro que en algún momento se van a fusionar. Cada vez vemos el tráfico que hay. Hay mucha gente que viene de Saltillo a trabajar a la zona metropolitana de Monterrey y mucha gente de Monterrey que va a Saltillo a realizar diferentes actividades”, comentó.
El académico explicó que el tiempo en que ocurra esta integración dependerá de factores como la convergencia de las actividades económicas, la instalación de empresas satélite y el desarrollo de las vías de transporte.
“Algo que va a contribuir a que este proceso sea más rápido o se ralentice son los medios de transporte. El hecho de que se vaya a hacer este tren rápido (Tren Saltillo-Nuevo Laredo) puede ser una opción viable para que esta relación comercial se incremente entre las dos ciudades”, afirmó.
PLAN MAESTRO PARA EL FUTURO
Jáuregui Díaz detalló que un viaje entre ambas ciudades puede tomar alrededor de 40 minutos cuando la carretera está despejada; sin embargo, salir de Monterrey rumbo a Saltillo puede demorar hasta una hora. Ante esta situación, consideró fundamental anticiparse al crecimiento del tránsito y evitar que las vías resulten insuficientes.
“Todo dependerá del interés que tengamos en planear. Hay algunos estudios que hablan que la integración total será en 50, 60 años. Nosotros queremos ver cómo va a ser esa integración o tener una integración mejor y que no de pronto quedemos juntos, pero que haya problemas como hay en la zona metropolitana de Monterrey”, expuso.
El investigador advirtió que la movilidad se perfila como uno de los principales retos para los gobiernos de ambos estados, especialmente por los problemas de tránsito que ya enfrenta la zona metropolitana de Monterrey.
“Creo que la movilidad es fundamental porque aquí la movilidad en la zona metropolitana de Monterrey ha sido un problema. La movilidad entre metrópolis también va a ser un problema”, señaló.
Otro factor que destacó el especialista es el desarrollo urbano. Indicó que el crecimiento territorial hacia municipios periféricos y la construcción masiva de viviendas deben acompañarse de servicios e infraestructura suficientes.
“Se construyen millones de viviendas cada sexenio, pero el problema es que construyes una cosa y todo debe ir a la par. Construyes las viviendas, pero debes construir también otro tipo de infraestructura, la de transporte y la educativa”, indicó.
PLANEAR A VARIAS DÉCADAS
El profesor de la UANL enfatizó que uno de los principales errores que deben evitarse es buscar soluciones de corto plazo o que se limiten al periodo de una administración gubernamental.
Para lograr una integración ordenada, subrayó que es necesario considerar los aspectos económicos y las comunicaciones desde una perspectiva conjunta entre ambas entidades.
“Si el futuro es una megalópolis, hay que comenzar a planear. Nos vamos a integrar seguramente a partir de lo económico, que tiene otras cosas como las comunicaciones”, apuntó.
Finalmente, reiteró la necesidad de establecer estrategias que trasciendan los periodos administrativos para impulsar un desarrollo metropolitano ordenado que beneficie a los habitantes de ambas ciudades.
“Hay que ir pensando a futuro en que los planes de desarrollo para la integración de las metrópolis sean a décadas, tener un plan a largo plazo, no pensar en resolver el problema en tres o seis años, sino que sea un plan maestro que se lleve a cabo entre Nuevo León y Coahuila”, concluyó.