Así ‘asfixió’ Donald Trump al régimen de Nicolás Maduro antes de su captura
Durante meses, el gobierno norteamericano realizó acciones para presionar a Caracas; todo concluyó esta madrigada con un operativo quirúrgico
POR: JONATHAN WOLFE
La campaña de presión estadounidense ha ido aumentando durante años, con una serie de acusaciones, sanciones y, recientemente, acciones militares.
La incursión en Venezuela del sábado por la madrugada, en la que el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos había capturado a Nicolás Maduro, el dirigente del país, puso fin a meses de amenazas y acusaciones.
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El gobierno de Trump acusa a Maduro de contrabando de drogas, y el Departamento de Estado lo señala como jefe de un Estado “narcoterrorista”.
Funcionarios estadounidenses han dicho que Maduro —quien se autodenomina socialista y dirige Venezuela desde 2013— es un dirigente ilegítimo. Lo han acusado de controlar grupos criminales vinculados al narcotráfico, lo que él niega.
La campaña de presión contra Maduro se ha ido intensificando durante años, mediante una serie de acusaciones judiciales, sanciones y, recientemente, acciones militares.
En 2020, durante el primer gobierno de Trump, Maduro fue imputado en Estados Unidos por corrupción, narcotráfico y otros cargos. A principios de este año, Estados Unidos aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que condujera a su captura.
En los últimos meses, asesores de alto nivel de Trump intensificaron la presión para apartar a Maduro del poder, mientras el gobierno estadounidense intentaba reformular la guerra interna contra el narcotráfico como una amenaza terrorista internacional.
Desde finales de agosto, el Pentágono ha posicionado una decena de buques en el mar Caribe. Con más de 15 mil efectivos militares, se trata de la mayor presencia estadounidense en la región desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962.
La incursión de comandos del sábado es la operación militar estadounidense más arriesgada de este tipo que se conoce desde que miembros del Equipo SEAL 6 de la Armada mataron a Osama bin Laden en Pakistán en 2011. Se produce en medio de una campaña militar legalmente cuestionada en aguas alrededor de Latinoamérica, en un esfuerzo por aumentar la presión sobre Maduro.
Esa campaña ha estado marcada por 35 ataques estadounidenses conocidos hasta ahora, que han matado al menos a 115 personas en barcos en el Caribe y el Pacífico oriental. Expertos legales afirman que los ataques son ilegales y que los militares están matando a civiles.
Aunque se cree que algunos de los presuntos narcotraficantes, posiblemente la mayoría, son ciudadanos venezolanos, los barcos atacados también transportaban a ciudadanos de Colombia, Ecuador y Trinidad.
A diferencia de las operaciones antinarcóticos tradicionales, dirigidas contra altos dirigentes de cárteles, los ataques a las embarcaciones iban dirigidos contra agentes de bajo nivel en el tráfico ilícito de drogas. Al detener a Maduro, es probable que el gobierno argumente que ha capturado al cerebro del supuesto narcotráfico.
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En realidad, Venezuela no es una fuente importante de drogas en Estados Unidos. El país no produce fentanilo y la cocaína que pasa por Venezuela se cultiva y produce en Colombia, y luego se traslada a Europa.
Trump también ha amenazado repetidamente con realizar ataques terrestres en Venezuela. La semana pasada, la CIA llevó a cabo un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela que Estados Unidos creía albergaba narcóticos de una banda criminal venezolana, según personas informadas sobre la operación.
La incursión para capturar a Maduro también constituyó el más reciente ejercicio unilateral de poder de Trump. No contaba con autorización explícita del Congreso, donde un grupo bipartidista del Senado ha estado promoviendo una legislación para intentar frenar su autoridad para participar en hostilidades dentro de Venezuela.
El sábado, el senador Mike Lee, de Utah, dijo en las redes sociales que el secretario de Estado, Marco Rubio, le había dicho en una llamada telefónica que Nicolás Maduro había sido “arrestado por personal estadounidense para ser juzgado por cargos penales en Estados Unidos”.
En una publicación en las redes sociales después de que Trump anunciara la captura de Maduro, Rubio volvió a publicar un mensaje que había escrito en julio del año pasado, en lo que parecía un intento de responder a las preocupaciones, incluso de legisladores republicanos, sobre la legalidad de los ataques y la captura.
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“Maduro NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo”, escribió Rubio.
Lee dijo que Rubio no preveía nuevas acciones en Venezuela ahora que Maduro estaba bajo custodia de Estados Unidos.
El enfoque del gobierno de Trump respecto a Venezuela desde principios de este año se ha basado en tres objetivos políticos: paralizar a Maduro, utilizar la fuerza militar contra los cárteles de la droga y asegurar el acceso de las empresas estadounidenses a las vastas reservas de petróleo del país.
El objetivo de derrocar a Maduro como líder de Venezuela era una iniciativa que Rubio ha defendido.
El 25 de julio, Trump firmó una orden secreta de acción militar contra los cárteles, en la que pedía ataques marítimos. Los funcionarios del gobierno se refirieron a los ataques a los barcos como “Fase Uno”, con el Equipo SEAL 6 a la cabeza.
En ese entonces, los legisladores también discutieron vagamente una “Fase Dos”, en la que unidades de la Fuerza Delta del Ejército podrían llevar a cabo operaciones terrestres.
En octubre, el presidente Trump suspendió sus esfuerzos por alcanzar un acuerdo diplomático con Maduro, después de que el dirigente venezolano se negara a acceder a las exigencias estadounidenses de abandonar el poder voluntariamente y mientras funcionarios venezolanos seguían negando su involucramiento en el tráfico de drogas.
Mientras continuaban los ataques contra embarcaciones a lo largo de los siguientes meses, Trump, Rubio y Stephen Miller, asesor de alto nivel de la Casa Blanca y quien supervisa la política de inmigración, pasaron a la siguiente fase de la campaña contra Maduro: apoderarse de buques petroleros para privar a Venezuela de ingresos.
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Los funcionarios insistieron en que Maduro debe devolver el petróleo y otros bienes “robados” a Estados Unidos antes de levantar lo que Trump ha calificado de bloqueo.
En sus primeras semanas, la táctica sacudió la economía de Venezuela al paralizar su industria petrolera. Los críticos la calificaron de diplomacia de cañoneras o, como dijo Maduro, “una pretensión guerrerista y colonialista”. c. 2026 The New York Times Company
Eric Schmitt, Tyler Pager y Carol Rosenberg colaboraron con reportería.