Brasil se blinda contra Trump de cara a sus elecciones presidenciales la próxima semana
Existe clara evidencia de que Trump planea interferir en las próximas elecciones en Brasil, en favor del candidato de derecha
Con las encuestas casi empatadas entre Lula y Bolsonaro, el país refuerza sus defensas frente a una posible intervención de Washington en la contienda del mes próximo.
Desde que asumió el cargo, el presidente Donald Trump se ha convertido en un poder electoral en la sombra para América Latina. Los candidatos de derecha alineados con Washington han ganado las últimas siete elecciones en la región, y Trump respaldó explícitamente al ganador en dos de ellas.
“Nos está yendo muy bien en Sudamérica”, dijo Trump a los periodistas este mes. “Mucha gente que logré que fuera elegida”.
Ahora llega la mayor prueba regional para la derecha y para el historial de éxito de Trump: Brasil.
Mientras los brasileños se preparan para ir a las urnas, la pregunta que ronda a la mayor democracia de América Latina es si Trump intentará influir en su elección presidencial el próximo mes.
El líder estadounidense no ha respaldado abiertamente a ningún candidato brasileño. Pero el gobierno de Trump ha impulsado de maneras más sutiles al contendiente de derecha, Flávio Bolsonaro, quien se postula contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de izquierda.
Después de haber visto a Trump involucrarse en otras elecciones y experimentado el intento fallido del presidente de Estados Unidos para ayudar al padre de Bolsonaro a evitar la prisión por tramar un golpe de Estado, Brasil está levantando un muro de contención para intentar blindar sus elecciones, en las que hay mucho en juego, de una posible injerencia estadounidense.
Los esfuerzos incluyen monitorear el cabildeo extranjero y la desinformación, combatir las afirmaciones falsas sobre fraude electoral y conseguir el apoyo de países de Europa, Asia y otras regiones.
Este artículo se basa en entrevistas con más de una decena de funcionarios gubernamentales, funcionarios electorales, agentes del orden y agentes de inteligencia brasileños, así como diplomáticos extranjeros. Muchos hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados para hablar públicamente.
La campaña de Bolsonaro y el Departamento de Estado no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios.
La preocupación para muchos en Brasil es que, en una contienda reñida donde las encuestas muestran que Bolsonaro y Lula están prácticamente empatados, una mano amiga de Trump podría inclinar la balanza a favor del contendiente de derecha.
El gobierno de Trump ha rechazado las afirmaciones de Brasil de que busca interferir, a pesar de que intentó este verano enviar una delegación de Estados Unidos para investigar la integridad electoral de Brasil.
La ayuda estadounidense, dijeron los funcionarios brasileños, podría llegar en forma de más medidas para dañar la imagen de Lula. Trump usó sanciones y amenazas arancelarias en un intento el año pasado de salvar a Jair Bolsonaro, el padre de Flávio Bolsonaro, quien intentó aferrarse al poder después de afirmar falsamente que las últimas elecciones habían sido robadas. Ese intento fracasó, y Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años.
Muchos también están preocupados por campañas en línea desde el extranjero que ayuden a Bolsonaro.
Una ola reciente de publicaciones pagadas en redes sociales, compartidas por cuentas prominentes de la derecha estadounidense, alimentó esos temores. Las publicaciones amplificaron las afirmaciones de Polymarket, el mercado de predicciones respaldado por la firma de capital de riesgo de Donald Trump Jr., de que Bolsonaro tenía posibilidades asombrosas de ganar, cifras que se alejaban por completo de las encuestas, que no mostraban un favorito claro.
Lula, entre los pocos líderes mundiales dispuestos a enfrentarse a Trump, ha dejado claro que está preparado para defender los intereses de su país.
“Más vale que los estadounidenses no vengan a intentar influir en nuestras elecciones”, dijo este mes. “Trump debería ocuparse de los asuntos de su propio país”. Cuando habló en la Organización de las Naciones Unidas esta semana, criticó la intromisión extranjera en los asuntos soberanos de su país, sin nombrar a Estados Unidos: “Brasil no es el patio trasero de nadie”.
También lanzó un mordaz video de campaña en el que acusaba al gobierno de Trump, sin ofrecer evidencia, de ayudar a su rival e interferir en las elecciones de Brasil con la mira puesta en apoderarse de sus recursos naturales.
Brasil, una vasta nación de 210 millones de habitantes, tiene una economía impulsada por materias primas que el mundo necesita e instituciones que no temen llevar al límite la democracia con el pretexto de salvarla.
“Venga de donde venga la amenaza, tenemos las herramientas para defendernos”, dijo Gilmar Mendes, el juez del Supremo Tribunal con más años de servicio en Brasil. “Si es necesario, sin duda habrá una respuesta contundente”.
El factor Trump
Preocupadas por las campañas orquestadas desde el extranjero, las agencias de inteligencia de Brasil han hecho de combatir la manipulación extranjera a través de las redes sociales una máxima prioridad.
El tribunal que supervisa las elecciones también ha establecido nuevas reglas para la desinformación electoral, y le ha pedido a empresas como Google y Meta que presenten planes para combatir videos y publicaciones engañosas generadas por inteligencia artificial.
Y, en medio de los renovados ataques de los aliados de Bolsonaro en Brasil y en el extranjero sobre la credibilidad de los sistemas de votación del país, las autoridades lanzaron una gran campaña, con mascota incluida, dirigida a reforzar la confianza entre votantes, diplomáticos y observadores internacionales.
Una victoria de Bolsonaro reforzaría los ambiciosos planes trazados por Washington para expandir su influencia en América Latina a través de aliados de derecha.
“Bajo nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”, dijo el Departamento de Estado en un largo video reciente.
Brasil representa el mayor premio que queda por conquistar. Como presidente, Bolsonaro se alinearía más probablemente con Estados Unidos en temas como el crimen organizado y los minerales críticos. (Lula ha dicho que Brasil no entregaría sus recursos naturales).
“Esta es la bifurcación en el camino que enfrenta Estados Unidos”, dijo Bolsonaro en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Dallas en marzo. “O tienes al aliado más poderoso del hemisferio, o un antagonista”.
Los aliados de Bolsonaro han disfrutado la perspectiva de contar con ayuda estadounidense. En un mitin reciente, los simpatizantes agitaron banderas estadounidenses y blandieron un muñeco inflable de Trump que sujetaba a un Lula encarcelado.
Y unos documentos filtrados escritos por un aliado de Bolsonaro, reportados por los medios brasileños y revisados por The New York Times, insinúan que personas cercanas al candidato podrían haber propuesto dar a Estados Unidos acceso a los minerales críticos de Brasil a cambio de apoyo. El autor del documento reconoció haberlo producido, pero negó haberlo escrito en nombre de la campaña de Bolsonaro o que haya sido compartido con funcionarios de Estados Unidos. La campaña de Bolsonaro no respondió de inmediato a las preguntas sobre el documento.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha retratado a Brasil como hostil a los intereses de Estados Unidos, con lo que lo pone en el mismo grupo que adversarios estadounidenses como Cuba y Nicaragua.
Muchos en Brasil se han indignado ante la idea de que Trump, quien una vez fue grabado pidiendo a un funcionario electoral estatal en Georgia que “encontrara” más votos, deba entrometerse en las elecciones de otra nación.
“Con todo respeto”, dijo Mendes, “Estados Unidos no tiene lecciones que enseñarnos cuando se trata de sistemas electorales”.
Ayuda estadounidense
En Brasil, la preocupación por la injerencia estadounidense ha dominado el discurso político y las páginas editoriales durante meses. Y para muchos, el gobierno de Trump ya ha estado respaldando la candidatura de Bolsonaro de manera indirecta.
En un momento en que los brasileños están profundamente preocupados por la seguridad, Trump cedió al cabildeo de Bolsonaro para designar a dos pandillas brasileñas como grupos terroristas.
El gobierno también intentó enviar emisarios estadounidenses para reunirse con Bolsonaro en Brasil e investigar el sistema de votación del país, lo que llevó a las autoridades brasileñas a bloquear las visitas.
Si su hijo Flávio pierde, hay señales de que el candidato podría lanzar afirmaciones similares de trampa electoral, y sus aliados esperan encontrar alguien que les de atención y apoyo en Trump.
Después de las últimas elecciones, el presidente Joe Biden reconoció la victoria de Lula en cuestión de horas. Aun así, las afirmaciones de fraude de Bolsonaro inspiraron a sus simpatizantes a irrumpir en la capital, en un motín que recordaba al ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos.
Contraataque
Los expertos internacionales coinciden en que las urnas electrónicas de Brasil, blanco frecuente del movimiento de Bolsonaro, son algunas de las más seguras del mundo.
Sin embargo, una encuesta del mes pasado mostró que el 34 por ciento de los brasileños desconfía de las máquinas de votación, frente al 20 por ciento en 2022.
El tribunal electoral ha invitado a partidos políticos y hackers a probar las urnas y ha ampliado considerablemente las auditorías aleatorias.
En un día laborable reciente en el tribunal electoral, influentes de redes sociales se tomaron selfis con una mascota electoral con forma de urna de votación. El tribunal también recibió a más de 80 diplomáticos para un taller que promocionaba el sistema electoral de Brasil.
“Abrimos nuestras puertas al mundo”, dijo el juez Kássio Nunes Marques, el presidente del tribunal electoral. “Nos dedicamos a desmantelar cada argumento”.
Y dado que el apoyo estadounidense ya no es una certeza, Brasil ha trabajado para reforzar el respaldo internacional en otros lugares.
Misiones diplomáticas de la Unión Europea, Canadá, Japón, Australia y otros países, preocupadas por la interferencia de Washington, están manteniendo conversaciones informales sobre cómo responder conjuntamente después de las elecciones, según tres altos diplomáticos extranjeros.
Estos diplomáticos dijeron que es probable que los aliados defiendan rápidamente la integridad de la votación sin importar quién gane, pero también les preocupa disgustar a Washington.
Los observadores internacionales también están enviando más supervisores. Y, en un cambio de rumbo de última hora, el Centro Carter, un grupo de monitoreo independiente con sede en Estados Unidos, también acordó enviar observadores, motivado en parte por las preocupaciones sobre la intromisión, dijo una persona familiarizada con la decisión.
No está para nada claro si algún esfuerzo de Estados Unidos para ayudar a Bolsonaro tendría éxito. Bien podría potenciar el apoyo a Lula, en otro ejemplo del efecto anti-Trump que ha reconfigurado elecciones en Canadá, Australia y otras partes.
“No tenemos ninguna duda sobre el resultado que surgirá”, dijo Nunes Marques, “sea favorable a un lado o al otro, porque es la voluntad del pueblo brasileño”.
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