Confirma la ONU, el traslado de miles de niños ucranianos a Rusia es un crimen contra la humanidad
Esta es la conclusión a la que llegó comisión investigadora de las Naciones Unidas del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas tras realizar un informe
De acuerdo a las últimas conclusiones a las que llegó la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre “la deportación y el traslado ilegal de niños desde Ucrania por parte de las autoridades rusas a la Federación Rusa o a zonas que ocupaban en Ucrania, en el contexto de la invasión a gran escala de la Federación Rusa”, describe el Consejo de Derechos Humanos, se puede establecer como un crimen contra la humanidad.
“Las pruebas recopiladas llevan a la Comisión a concluir que las autoridades rusas han cometido crímenes de lesa humanidad de deportación y traslado forzoso, así como de desaparición forzada de niños”, precisa el informe; que prosigue describiendo que “además, las medidas adoptadas con respecto a los niños deportados o trasladados han violado el derecho internacional humanitario y las disposiciones del derecho internacional de los derechos humanos y no se han guiado por el interés superior del niño”.
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HAY MÁS DE 1, 200 MENORES TRASLADADOS
En el informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación para Ucrania existen pruebas de por lo menos 1,205 traslados o deportaciones a zonas ocupadas en Ucrania a Rusia de menores de entre los 11 meses y los 17 años, de los que el 80 % aún no han regresado a su país de origen.
“Las autoridades rusas no han establecido un sistema que facilite los retornos. En cambio, se han centrado en la colocación a largo plazo de los niños con familias o en instituciones en la Federación Rusa”. señala el informe
En las investigaciones anteriores a esta última, la comisión de tres expertos, que es presidida por el noruego Erik Mose, ya había llegado a la conclusión de que estos traslados son considerados como crímenes de guerra, sin embargo, ahora elevó sus acusaciones a crímenes contra la humanidad, al interpretar que estos se se llevaron a cabo de manera sistemática.
“La evidencia recopilada demuestra que las autoridades han actuado conforme a una política concebida y ejecutada al más alto nivel del aparato estatal de la Federación Rusa. La participación de Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, incluso a través de su autoridad directa sobre las entidades que han dirigido y ejecutado esta política, ha sido visible desde el principio”, detalla el informe.
Tomando en cuenta los datos de la comisión investigadora de las Naciones Unidas del Consejo de Derechos Humanos de Naciones, de los 1,205 casos confirmados por lo menos 995 fueron llevados por la fuerza desde las zonas ocupadas de Lugansk y Donetsk a territorio ruso poco después de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Los menores procedían de cinco oblasts o regiones de Ucrania, Donetsk, Lugansk, Mikolaiv, Jersón y Járkov; las autoridades rusas argumentaron su traslado como una evacuación con el propósito de garantizar su seguridad.
“Como consecuencia de las medidas implementadas, los niños deportados de Ucrania han recibido la ciudadanía rusa, han aparecido en bases de datos de adopción y han sido ubicados en 21 regiones de la Federación Rusa”, explica el informe.
El informe continúa explicando que “según declaraciones públicas rusas constantes, se han priorizado las adopciones y las colocaciones a largo plazo. Las autoridades rusas no informaron a los padres, tutores legales ni familiares sobre la suerte y el paradero de los niños”.
Sin embargo ante la situación, el informe precisa que “las familias y los niños han realizado sus propios esfuerzos para localizarse. Los retornos que pudieron organizarse se produjeron tras obstáculos, retrasos y riesgos de seguridad. Después de cuatro años, muchas familias siguen buscando a sus hijos e intentando asegurar su regreso”.
“Esto provoca una larga separación y sufrimiento. El entorno coercitivo que rodea las deportaciones o traslados, la duración indefinida de las colocaciones en la Federación Rusa, sumado a las considerables dificultades que enfrentan los niños para encontrar a su familia y regresar a Ucrania, ha sido una fuente de profunda angustia para ellos”, añade el informe.
FUERON ADOPTADOS O RECLUIDOS EN INTERNADOS
El informe establece que la mayoría de los niños fueron dados en adopción o llevados a internados de por lo menos 21 divisiones administrativas rusas, incluyendo a familias en zonas cercanas al Ártico, tales como Murmansk, Yamalo-Nenets o en Siberia, entre ellas Tyumen, Omsk, Novosibirsk.
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En base a lo que descubrieron los investigadores de Naciones Unidas condenan que en gran parte de los casos las autoridades rusas no dado información ni a los padres, tutores, familiares o autoridades ucranianas sobre estos traslados.
Por lo que el informe, describe que en estas circunstancias y el modo coercitivo en el que muchos de los niños fueron trasladados demuestran que estos menores de edad fueron víctimas de desaparición forzada, siendo este otro motivo para considerar que las autoridades rusas cometieron crímenes contra la humanidad.
“Las medidas establecidas por las autoridades rusas llevaron a los niños a criarse en un entorno extraño, lejos de sus familias, a veces a miles de kilómetros de Ucrania. Los niños denunciaron traumas y miedo al abandono. Una niña, al relatar el trato que recibieron los niños en una institución tras su traslado, contó que el personal le decía: “Tu madre no vendrá, no tiene dinero, no llegará a la frontera”, concluye el informe.
Con información de la Agencia de Noticias EFE y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.