León XIV resalta la crisis migratoria al visitar las islas Canarias y Lampedusa, dos puntos críticos de inmigración en Europa
Europa han lidiado con la llegada de decenas de miles de migrantes, en su mayoría africanos, a través de algunas de las rutas migratorias más mortíferas del mundo
BARCELONA- El papa León XIV está profundizando en el candente y muy disputado tema de la inmigración con la visita a dos puntos críticos: las islas Canarias de España, en el Atlántico, la próxima semana, y la isla italiana de Lampedusa, en el Mediterráneo, en julio.
Estos puestos avanzados, rocosos y remotos de Europa han lidiado con la llegada de decenas de miles de migrantes, en su mayoría africanos, a través de algunas de las rutas migratorias más mortíferas del mundo. Aunque las cifras disminuyeron este año, especialmente en Canarias, el asunto sigue agitando la política en estos países históricamente católicos.
Muchos católicos y migrantes esperan que los próximos viajes papales vuelvan a centrar la atención en la solidaridad y el apoyo, y la alejen del debate político divisivo que está fracturando a la derecha, además de enfrentarla con la izquierda.
“Al final los que están en medio son los migrantes”, declaró monseñor José Mazuelos, obispo de Canarias, cuya diócesis incluye varias de las islas. “Y la Iglesia también dice: ‘Vamos a ponerle un rostro, pongámosle rostro, que estamos hablando de persona, no de número’”.
Entre ellos está Eslim Jallow, de 27 años. Soñando con un futuro más próspero, Jallow y su hermano menor salieron de Gambia y llegaron a las islas Canarias en 2023. Al principio, a Jallow le costó adaptarse, pero aprendió español rápidamente, tomó cursos y ahora se gana la vida como programador y desarrollador web en Las Palmas de Gran Canaria.
“Quizás el papa va a cambiar la forma de que los de aquí miran a los inmigrantes”, expresó Jallow. “Los inmigrantes deben ser tratados con dignidad y respeto, no ignorados”.
Al igual que la mayoría de los inmigrantes que llegan a las islas, él no es católico. Pero siente que León “habla por nosotros y recuerda al mundo que también somos seres humanos”.
MINISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA HACIA LOS MIGRANTES
Defender a los migrantes a nivel global fue una prioridad para el papa Francisco. Acudió a Lampedusa en 2013 en su primera visita pastoral fuera de Roma y, tres años después, en la isla griega de Lesbos, se trajo consigo a una docena de refugiados musulmanes sirios.
En el pontificado de León, la Iglesia católica ha seguido reclamando un trato humano para ellos en todo el mundo, incluida la denuncia de las deportaciones masivas en su país natal, Estados Unidos.
“El papa León está señalando lo importante que es para él la inmigración al hacer estos dos viajes al inicio de su pontificado”, declaró Michele Pistone, profesora de la Universidad de Villanova que dirige su nuevo centro sobre inmigración.
En las Canarias, se prevé que León esté en el puerto de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria, el 11 de junio para rendir homenaje a miles de migrantes que murieron o desaparecieron en el trayecto. Al día siguiente, se reunirá con migrantes en un campamento en la isla de Tenerife.
El archipiélago ha sido el epicentro de una crisis humanitaria que en 2024 registró la llegada de casi 47 mil migrantes procedentes del norte y el oeste de África, incluidos varios miles de menores no acompañados.
Al igual que Jallow, la mitad de ellos desembarcó en la isla de El Hierro,casi el triple de su población, señaló monseñor Eloy Santiago, obispo de Tenerife, cuya diócesis incluye esa isla más pequeña. La presión sobre sus recursos se incrementó al límite, aunque la mayoría de los migrantes sólo se quedaba unos días.
“Hay un pequeñito hospital, quizás con dos médicos, dos doctores. Si llega un cayuco (una embarcación con inmigrantes) hay que salir corriendo a atenderlo, y luego los locales que tenían su cita médica no pueden tenerla porque el medico ha tenido que irse”, apuntó Santiago.
Las organizaciones católicas están entre quienes ayudan a los migrantes desde el momento en que bajan de embarcaciones precarias y abarrotadas.
Las llegadas se han ralentizado de forma drástica este año, en parte debido a controles más estrictos a lo largo de la costa africana. Pero la tarea más difícil sigue siendo la misma: cómo ayudar a quienes llegaron siendo menores de edad, quedaron bajo tutela del Estado y son arrojados a la calle cuando cumplen 18 años, a menudo sin perspectivas de empleo y sin apoyo.
Jallow teme lo que le ocurrirá a su hermano menor cuando alcance la mayoría de edad el próximo año. Está paralizado del cuello hacia abajo desde que tuvo un accidente poco después de llegar a Canarias y vive en un hospital católico en Las Palmas.
Caya Suárez, secretaria general de la organización católica de beneficencia Cáritas en Canarias, ha visto de primera mano cómo los migrantes que alcanzan la mayoría de edad en las islas son los más vulnerables.
“Los jóvenes cuando cumplen mayoría de edad lo viven muy mal”, narró. “Habían esperado a este día y se ven sin mucha alternativa”.
Cáritas intenta ayudar a los jóvenes adultos a encontrar vivienda y empleo, añadió. También ha reubicado a algunos jóvenes migrantes en Madrid, en un pequeño pueblo de la región mayoritariamente rural de Galicia, y en otros lugares de la península, con la ayuda de parroquias allí, incluso mientras los gobiernos de otras regiones españolas se han mostrado reacios a acoger a migrantes menores de edad.
LA AMNISTÍA MIGRATORIA DE ESPAÑA Y LOS RETOS PERSISTENTES
Muchos residentes en las Canarias sienten que los han dejado solos para afrontar un problema sin solución: cómo estirar aún más los recursos para los migrantes, que pensaban que estarían al alcance de la prosperidad económica y que podrían viajar libremente por la Unión Europea, y que en cambio terminan en la calle, con dificultades para enviar remesas a casa, pero también para marcharse.
Sumado a la percepción de que las instituciones políticas nacionales y europeas tienden a verlo como un “problema insular” exclusivamente, la situación está generando un malestar creciente incluso entre isleños generosos, que desde hace mucho están acostumbrados a la migración hacia y desde América Latina, dijeron los obispos de las Canarias.
“La palabra del papa puede ayudar a que en ese cansancio uno recupere el ánimo porque se ve apoyado, impulsado, motivado, a seguir adelante en esa tarea de acogida de los inmigrantes, que son nuestros hermanos”, sostuvo Santiago, que nació en las islas y allí fue ordenado sacerdote.
A nivel nacional, la Iglesia católica en España también respaldó una nueva medida que otorga permisos de residencia temporal a potencialmente más de medio millón de extranjeros que se encuentran en el país de manera irregular, muchos de ellos procedentes de Latinoamérica.
A menudo trabajan en hostelería, agricultura y el cuidado de personas mayores, impulsando la economía, según el gobierno socialista del jefe de gobierno Pedro Sánchez, y según la Iglesia.
“En el tema de la inmigración la posición que tiene la Iglesia entra en colisión frontal con la que tiene la derecha”, apuntó Pablo Simón, profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid.
Eso ha creado una brecha entre la Iglesia y los partidos de extrema derecha, como Vox en España, que ha criticado a los clérigos por su atención a la inmigración, pese a que a menudo reviste su retórica antimigrante con términos religiosos.
El padre Fernando Redondo, director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal española, señaló que la postura de la Iglesia está en línea con el mandato cristiano de acoger al forastero. Pero añadió que se requiere una mejor compresión de ello entre muchos fieles, que creen que los migrantes vienen a robar empleos o a vivir de los apoyos sociales.
“Dentro de la Iglesia tenemos un desafío importante, que es también la sensibilización de parte de nuestros fieles, que sé que ellos pues se unen a esta serie de mensajes contra la migración”, apuntó Redondo. “Así, desde el punto de vista, digamos, desde la fe para estas personas, acoger a la persona migrante es acoger al mismo Cristo, y rechazar a la persona migrante es rechazar al propio Jesús”.
ESPERANZA DE PALABRAS DE RECONCILIACIÓN EN LAS ISLAS CANARIAS
En las Canarias, la gente común ha estado en primera línea de ese caos, a menudo mortal: pescadores que reparten agua potable a migrantes en balsas endebles, bañistas que se meten en el mar para ayudar a quienes desembarcan, voluntarios que los reciben en más de una docena de idiomas.
Pero también han visto que la integración puede funcionar. Un ejemplo ocurrió en un pequeño pueblo de montaña que se estaba vaciando, hasta que se abrió un centro para tres docenas de niños migrantes, lo que creó empleos y llenó la escuela, y también la procesión anual de la fiesta patronal de la iglesia local.
Por eso muchos esperan que León lleve un mensaje sencillo pero crucial de reconciliación, centrado en las personas afectadas, y no en la política.
“El papa no apoya este (eslogan) de: ‘venga, puertas abiertas a todo el mundo aquí.’ Eso nadie lo apoya”, señaló Mazuelos. “Cuando llega un señor en un cayuco después de cinco días en el Atlántico, ¿qué vamos a hacer? ¿Le pegamos? Pues habrá que acogerlo”.
Por Giovanna Dell’orto y Renata Brito, The Associated Press.