Ayusos vs. Sheinbelievers: 500 años de imbecilidad

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

El Estado mexicano no puede descuidar sus tareas esenciales y rebajarse al nivel de un pleito personal que, para colmo, le da a su provocadora justo lo que buscaba. ¿Quién asesora a doña Clau?

Según la tradición católica en la que fui criado, todos (usted, yo, el vecino y Shakira) venimos al mundo con el pecado original, bochornosa herencia de nuestros rebeldes padres Adán y Eva (¿no pudieron heredarnos mejor unos terrenos en Arteaga?).

“¡Ashingá!”, se pregunta uno en la catequesis. “¿Y yo por qué?”.

¿Cómo es posible que Dios, en su infinita sabiduría, justicia, lógica y bondad, nos cobre por una factura emitida mucho antes de nuestra existencia?

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-fantasma-de-la-guerra-fria-BG20628845

Además... ¿qué no se suponía que ya Jesús había saldado ese adeudo?

Pero sobre todo, ¿por qué se nos transfirió en primer lugar?

Creo que ni Coppel ni Elektra se atrevieron a tanto: hacer cobros transgeneracionales. Sé que ganas no les faltan, pero hasta donde sé no es una de sus facultades.

Un poco en esa misma lógica absurda percibo el eterno y reavivado pleito entre indigenistas e hispanistas, pues ambos piden ya sea justicia, disculpas o resarcimiento a gente y entidades que no existen hoy, para gente y entidades que no existían en el momento en que se cometieron los agravios.

Es puro chovinismo. Según los hispanistas (hispanazis, que les llaman a los peores), la Conquista fue sólo un proceso culturizador, más bien amable, terso, alegre y no más cruento que una tarde de futbol llanero; un proceso con el que todos debemos sentirnos muy agradecidos, puesto que por éste tenemos idioma, identidad y, desde luego, al Dios verdadero.

Los ultraindigenistas, por su parte, tienen la peregrina idea de que el territorio que hoy ocupa México era un paraíso habitado por pueblos que vivían en perfecta armonía, incapaces de cualquier barbarie, abuso o atrocidad. Que todos estos pueblos caminaban al unísono por la senda del conocimiento (cero misticismo u oscurantismo religioso). Y en lo político, ya le digo, pura democracia y buenaondez. Toda forma de corrupción llegó después, junto con las infecciones, por obra de la maldad de la Corona Española.

Ambas posturas, sabemos, son demagogia pura y, por lo tanto, falacias que sólo abrazan los más ignorantes, o bien, sólo defienden aquellos que hacen de estas tesis el asta para sostener sus banderas políticas.

Por un lado están los nacionalistas, que de entrada cometen el grave error de... eso... ser nacionalistas. Inculcar y fomentar cualquier forma de orgullo patriotero, en cualquier país, es un gesto involutivo, residuo del pensamiento tribal. Ninguna nación-estado debería adoctrinar a su gente con la idea de que es mejor que la de otros países, por la sencilla razón de que no es verdad.

Nacer dentro de ciertos límites geográficos no es intrínsecamente ninguna ventaja ni un motivo de orgullo. Tener antepasados o una cultura ancestral es un mero accidente y no nos convierte automáticamente en eruditos en la materia. Muchos de los más destacados estudiosos de las culturas precolombinas mesoamericanas son extranjeros. Entonces, nacer mexicano no lo hace a uno ni depositario ni guardián de dicha “herencia”.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-racista-isabel-diaz-ayuso-y-la-palabra-indigena-CE20603771

Cualquier agravio entre España (un Reino de España que ya ni siquiera existe al día de hoy) y las tribus de un México que no había surgido es mero episodio histórico, no tema vigente.

Hoy las comunidades indígenas están siendo desplazadas de la sierra de Guerrero por Los Ardillos y otro grupo narcodelincuencial, ante la indiferencia de su gobierno, que prefiere pelearse con Hernán Cortés.

Y es que adoptar el papel de agraviado y jugar el rol de las identidades le ha venido como anillo al dedo a los populismos, de allí que la 4T, en voz del Tlatoani o su corcholata Tlatoanesa, no se saque de la boca los mitos ancestrales cada vez que quieren invocar a una supuesta unidad nacional.

Pero eso no significa tampoco que aquí condonemos la visión hispanista. Sí, en efecto, es España el otro gran componente de nuestro ADN nacional, pero eso no significa que les debamos absolutamente nada, mucho menos gratitud, y lo del orgullo, creo haberlo dejado ya bien claro: es tonto.

¿Idioma? Gracias, ya había. ¿Religión? Igual, y la verdad es que todas apestan. Pero no es cosa tampoco de asumirlo como una maldición, sino de sacar el mejor provecho de lo que nos fue heredado, ya sea por la buena o por vía de la sangre. Porque eso sí, amigo Snu-Snu-Negui, la Conquista fue brutal, cruenta y salvaje. Eso no se puede poner en duda.

Y cada tribu o nación de las que ocupaban el territorio mesoamericano jugó un papel distinto en el proceso. ¡Carajo! ¿Qué tan difícil puede ser entenderlo?

Que Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) venga a México a hacerle un homenaje a Hernán Cortés y a convivir con el panismo que se siente europeo... ¿es una provocación? ¡Claro que lo es! Y es estúpido. Pero más estúpido es caer en su movida y jugar el rol del gobierno reaccionario, represivo y censurador, porque ahora la tal Díaz Ayuso juega el papel de víctima de la intolerancia de un gobierno que se presume progresista.

La ideología de Díaz Ayuso me parece despreciable, lo mismo que la de toda la camarilla que le sirvió de anfitriona durante su abortada estancia en nuestro país. Una verdadera desgracia. Pero cayendo en su jugarreta, se le da lo que tanto anhela: exposición y una excusa para jugar a la mártir de la libertad de expresión.

En un país verdaderamente democrático se defiende –se supone–, por encima de lo que sea, la libertad, incluso la libertad de ser tan imbécil como para negar el genocidio colonial, celebrar el clasismo de las castas o incluso menospreciar nuestra identidad (ya hasta me peleé en Twitter con la mujer porque le encanta hacernos encabronar escribiendo “Méjico”).

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/sheinbaum-califica-de-fallida-la-visita-de-isabel-diaz-ayuso-a-mexico-y-arremete-contra-el-prian-BF20616052

Pero son batallas que debemos librar en la arena civil, desde la ilustración y la defensa de la verdad. El Estado mexicano no puede descuidar sus tareas esenciales y rebajarse al nivel de un pleito personal que, para colmo, le da a su provocadora justo lo que buscaba. ¿Quién asesora a doña Clau?

No es misión de la Presidenta ni de nuestros diputados/senadores o ningún representante del poder popular el estarse peleando con las ideologías o el impugnar ni descalificar a los representantes y voceros de las mismas.

Especialmente la jefa del Ejecutivo, ya que, respaldada con todo el poder del Estado, atacar a alguien por su ideología (y vaya que desprecio a dicha ideología) es una forma de abuso y discusión desigual, inequitativa, que sólo se ejerce en los regímenes más autoritarios.

Y es irónico, porque esa forma de autoritarismo desde la palestra es precisamente lo que la peor derecha haría.

Columna: Nación Petatiux

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM