El adiós de Juan Ramón de la Fuente como canciller
COMPARTIR
TEMAS
Localizaciones
Personajes
Organizaciones
La Cancillería vive la inminencia de la salida de titular. La suplencia temporal la asumirá Roberto Velasco, pese a que por normatividad debería corresponder a la subsecretaria del ramo, María Teresa Mercado
Juan Ramón de la Fuente, figura pública controversial, rector de la UNAM en tiempos de tormenta, médico y científico laureado, ha sido por 18 meses canciller en un gobierno en el que luce incómodo y genera incomodidad. Su tarea concluirá en las próximas semanas. Roberto Velasco, el polémico subsecretario para América del Norte, quedará como encargado de despacho.
De la Fuente estará el próximo sábado 21 en Colombia como representante de México en la cumbre de la CELAC con África. Según un acuerdo establecido entre el funcionario y Palacio, su renuncia se producirá días después.
TE PUEDE INTERESAR: Seguridad: la herencia tóxica
El aún titular de Relaciones Exteriores cobró realce en noviembre de 1999, cuando dejó la Secretaría de Salud del presidente Ernesto Zedillo para asumir la rectoría de la UNAM, en ese momento convulsionada por una huelga estudiantil de 10 meses que concluiría en febrero de 2000 con la entrada de la policía a Ciudad Universitaria. Estuvo al frente de la casa de estudios los siguientes ocho años, con resultados claros en su gobernabilidad y resultados académicos.
Esta historia incluye episodios poco conocidos. De la Fuente negoció el fin del paro y la irrupción policiaca en la UNAM con interlocutores de la izquierda, incluido Andrés Manuel López Obrador, entonces en plena campaña para ser jefe de Gobierno de la Ciudad de México, acompañado de actores como Claudia Sheinbaum. La cercanía entre los tres persiste 26 años después; se extendió a los círculos familiares y ha tenido múltiples expresiones políticas. Al ganar la presidencia, Sheinbaum lo convocó como coordinador del equipo presidencial de transición. Pero algo se quebró en los siguientes meses. No sólo la salud del funcionario, acaso también sus ambiciones, o simplemente nunca cupo en el equipo.
La Cancillería vive la inminencia de la salida de titular. La suplencia temporal la asumirá Roberto Velasco, pese a que por normatividad debería corresponder a la subsecretaria del ramo, María Teresa Mercado. Figuras cercanas a De la Fuente, entre ellos Roberto de León, su actual jefe de Oficina, han comenzado un éxodo en busca de otras posiciones.
Velasco Álvarez, de 38 años, formado en Derecho y políticas públicas, es producto de la mano del excanciller Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, a quien le fue encomendado por su tío, Cuauhtémoc Velasco Oliva, aliado político de aquél y fundador del partido Convergencia Democrática -antecedente de Movimiento Ciudadano-, que en 2006 le ofreció a Ebrard la candidatura presidencial que acabaría declinando en favor de AMLO.
A finales de la primera década del siglo, Velasco fue presidente del bloque juvenil de Convergencia. Luego realizó un posgrado en la Universidad de Chicago, y cuando reapareció en 2018, siempre bajo el ala protectora de Ebrard, su imagen de inteligente reñía ya con la de ególatra. Fue director de Comunicación dos años en Relaciones Exteriores, y en 2020 se le proyectó a responsabilidades clave en la relación con Estados Unidos: director general de área y jefe de Unidad (ante la inopinada ausencia de una subsecretaría para América del Norte). Entonces se comenzó a labrar un currículum con méritos que en la cancillería son considerados parcialmente ficticios o usurpados, propio de un arribista.
TE PUEDE INTERESAR: El clan López Beltrán se fractura: Van por Amílcar Olán
En junio de 2023, Velasco eludió seguir a Ebrard en la aventura para buscar la candidatura presidencial de Morena. En cambio, se acercó a Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo de López Obrador, lo que le permitió sobrevivir a dos titulares de Relaciones Exteriores: Carmen Moreno Toscano y, especialmente, a Alicia Bárcena, que siempre buscó cómo deshacerse de él.
Velasco se quedó, ya con acceso a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien distingue su inclinación por promover a figuras jóvenes. Lo hizo subsecretario para América del Norte y le ha otorgado visibilidad pública. Velasco será encargado de despacho, y desde ya cabildea por la titularidad. Del otro lado de la puerta de su oficina se estima que él se perdería dentro de los zapatos de la figura (cualquiera que esta sea) que en realidad requiere la diplomacia mexicana en estos tiempos de Donald Trump y de la emergencia de un nuevo orden mundial.