El negocio de la derrota... ¿Dónde está la verdadera oposición?

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Opinión
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La oposición de partidos no suma, no se compromete, ni siquiera forja figuras de cierto peso y relevancia que puedan en su momento contender para lo que sea

Si algún día cae el presente régimen (y por caída me refiero no sólo a su derrota en la sucesión presidencial y la pérdida de la mayoría parlamentaria, sino a la completa recomposición institucional que restaure a la República), será gracias a la sociedad civil, al trabajo periodístico libre, a los pocos organismos no gubernamentales que aún tienen margen de maniobra, a la vigilancia de las instancias internacionales y hasta a la presión de las agencias gringas (que no Donald Trump).

Habrá motivos para agradecerle hasta al carnicero, pero nunca a los partidos de oposición que han sido medrosos, sumisos, teatrales, ridículos, cómplices, indolentes, migajeros, irresponsables... Usted acomódele los calificativos que juzgue pertinentes.

https://vanguardia.com.mx/opinion/dolly-parton-lo-caro-y-lo-barato-KJ23085825

Algo le hemos de reconocer al lopezobradorismo y es que, como oposición, sabía desempeñar su papel y ser justo aquello que un buen cuadro opositor debe representar para el régimen: un cadillo en el recto.

Especialmente cuando la corrupción del partido en el poder está de sobra demostrada, la oposición debe mantener vivos en la agenda los temas sensibles y traer a discusión aquellos que buscan pasar inadvertidos.

Incluso le podemos otorgar a la oposición su pequeña cuota de demagogia, como propina por la labor que realiza. Es decir, le damos tribuna, micrófono y reflectores para vociferar y asegurarnos que su proyecto es la panacea definitiva.

¡Ándele, pues!

El cambio de régimen acaecido en 2018 (si es que tal cosa realmente aconteció, ya que el pacto de impunidad transexenal continúa vigente) fue como el cierre de una entrada beisbolera: quiero decir que un equipo salió al campo y otro tomó su turno al bat.

Los que eran oposición ocuparon el poder y viceversa, con el pequeño inconveniente de que, a diferencia de los peloteros que se supone saben “fildear” lo mismo que chocar la bola, el nuevo régimen nomás no aprende a gobernar, mientras la hoy oposición tampoco supera su curva de aprendizaje.

Como que los unos estaban muy a gusto en su papel de porros, exigiendo el cumplimiento de las leyes, de la legalidad, de la total transparencia, pero sin ninguna responsabilidad; mientras los otros estaban muy instalados, creyendo que permanecerían allí a perpetuidad, gozando de las prerrogativas de ser el gobierno.

Aplicando el apotegma del borracho y el cantinero, ambos añoran su lugar al otro lado de la barra, o al menos la relativa facilidad con que habían aprendido a desempeñar su rol con un mínimo de estrés y exigencia.

Y no, relájese, que no estoy diciendo que hayan sido en su momento un excelente gobierno o una buena oposición, sólo que antes del “switcheo” de roles eran un desastre menos evidente y deplorable del que son hoy.

Por eso decía (retomando) que la eventual caída del presente régimen (ocurra cuando ocurra) será mérito de cualquiera, excepto de los actores políticos que se supone deberían estar capitalizando todas las pifias y yerros de la llamada Cuarta Transformación; y vamos que no son pocas, vaya, que ni siquiera hay necesidad de inventarles algo o exagerar nada.

Pero son pésimos interlocutores y no es como que el oficialismo traiga un nivelazo. Aun así, en cada pleito o controversia, la oposición sale policontundida, incapaz de conectar un golpe efectivo y mayoritariamente apabullada.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/oposicion-exige-aclarar-conclave-de-andy-y-gonzalo-lopez-beltran-EH23176983

Eso sí, cuando la prensa pone al descubierto un nuevo escándalo, ahí está la oposición para vociferar desde la tribuna, dar entrevistas, exigir un esclarecimiento... y poco más. Ah, sí: pedir un aplauso desde su tabique de superioridad moral.

Y no se diga si algún periodista u opositor incómodo se convierte en mártir de este régimen. Sabemos de antemano que no habrá justicia para esta persona, pero estemos seguros de que allí estará la oposición para llorar por su causa y clamar indignación. En pocas palabras, para lucrar políticamente con cualquier hecho desafortunado, lo mismo que en su momento hizo el lopezobradorismo con los normalistas de Ayotzinapa, por ejemplo.

Así que su muerte no habrá sido en vano; al menos servirá para que la clase política tenga otra carta que mostrar en ese eterno juego de descalificaciones que es el teatro político, con el que nos pretenden divertir entre elección y elección.

Pero ya le digo, es sólo una pantomima. El debate político real se está dando entre el poder y sus verdaderos interlocutores: prensa, sociedad civil, activistas, víctimas de delitos y abusos del poder, instancias independientes e internacionales.

La oposición de partidos no suma, no se compromete, ni siquiera forja figuras de cierto peso y relevancia que puedan en su momento contender para lo que sea.

Es increíble que los legisladores más articulados hoy sean personajes como Ricardo Anaya, un cartucho quemado... ¡O Rubén Moreira! ¡Un total impresentable! Desde luego, carente de toda autoridad moral para criticar ninguno de los pecados de la 4T.

La postulación de Xóchitl Gálvez fue irresponsable, sintomática de las pocas ganas que los partidos opositores tienen para esforzarse. En su filosofía, es mejor que las cosas caigan por su propio peso, que otros hagan el trabajo de investigar, de dar la batalla legal, de comunicar a los ciudadanos... Y una vez que el régimen esté aturdido, entonces sí, presentarse a las elecciones con un candidato bien peinado y sonriente para cosechar el trabajo de otros.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/enrique-inzunza-reaparece-en-el-senado-acusa-de-embestida-mediatica-en-su-contra-GI23183674

Y es que, como ya mencionamos, el pacto de impunidad está más vigente que nunca, si es que alguna vez dicha vigencia estuvo en duda o entredicho. Prueba de ello es la total falta de reacción y condena ante el desparpajo del expresidente Enrique Peña Nieto, al que no le preocupa convivir públicamente con los empresarios israelíes que admitieron en un juicio y bajo juramento haberlo sobornado con 25 millones de dólares para la contratación de diversos servicios, entre ellos el software espía Pegasus, que se ha utilizado tanto en el sexenio de EPN como en el de AMLO, y no para intervenir los teléfonos de delincuentes sino, obviamente, los de periodistas y opositores incómodos.

¿Acaso se mencionó en la Mañanera? ¿Acaso hay líneas de investigación al respecto?

Desde luego que no, porque la pugna entre el régimen y la oposición política está más calculada y coreografiada que las acrobacias de la lucha libre... Y aun así, en el cuadrilátero, de repente alguien sale de verdad lesionado y hasta difunto.

En el pancracio político electorero, en cambio, todos son en última instancia cuatachos.

Es por eso que este régimen trae en jabón a periodistas y a la libre expresión, como su némesis y anatema, respectivamente. Por ello los asesinan y, en recompensa, el gobierno le busca poner candados a esta labor, que es la única que de verdad está hoy increpando al poder.

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Columna: Nación Petatiux

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