La ambigüedad de hablar de un plan de modernización del transporte en Torreón
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El alcalde ya cumplió un año y un trimestre de su segundo mandato. Y a la fecha se sigue hablando de ‘planes’, pero sin mirar nada concreto. ¿Cómo quieren que la gente crea en nuevos planes cuando los viejos planes no se cumplieron?
¿Cuántas veces se puede decir que hay un plan sin saber si realmente hay un plan?
En Torreón, cuando se trata del tema del transporte público, el plan que no es plan lo repite el alcalde Román Alberto Cepeda como si se tratara de un mantra político que se repite hasta volverse verdad por insistencia, pero no por resultados.
Un compendio de declaraciones y extractos de notas periodísticas relacionadas con el tema en los últimos meses:
Febrero de 2025: “Durante el 2025, el Ayuntamiento de Torreón, comandado por Román Alberto Cepeda, iniciará el proceso de modernización del transporte público en el municipio” (Telediario, 2025).
Mayo de 2025: “El alcalde de Torreón, Román Cepeda, aseguró que la modernización del transporte público será una realidad en el transcurso del año” (El Siglo de Torreón, 2025).
Febrero de 2026: “Las negociaciones para la modernización del transporte público en Torreón avanzan hacia una fase decisiva a mediados de marzo” (VANGUARDIA, 2026).
Abril de 2026: “Al proyecto de modernización del transporte público en Torreón se le dan las últimas pinceladas para arrancarlo próximamente entre municipio y gobierno del Estado” (VANGUARDIA, 2026).
Decir que hay un plan es muy sencillo. En la cabeza de cualquiera de nosotros pueden existir decenas de planes, pero dependerá de las acciones que se concreten. En el servicio público es igual. Planes puede haber muchos, pero sin algo tangible será difícil creer.
Se habla de que se tienen que revisar tarifas, la compra de nuevas unidades, un sistema de pago de nueva tecnología. Todo eso es saliva gastada si no se aterriza en acciones.
Y el problema es que en la ciudad hablar de la modernización del transporte público es un insulto para la ciudadanía. Con el antecedente del fallido y oprobioso Metrobús Laguna, se perdieron 10 años sin actualizar un servicio público por demás rezagado y deteriorado; una década de una retórica repleta de planes que nunca vieron la luz; de promesas y discursos huecos que únicamente sirvieron para salir al paso. De patear el bote hacia adelante.
El alcalde ya cumplió un año y un trimestre de su segundo mandato. Y a la fecha se sigue hablando de “planes”, pero sin mirar nada concreto. ¿Cómo quieren que la gente crea en nuevos planes cuando los viejos planes no se cumplieron?
El transporte público en Torreón enfrenta muchos desafíos: las unidades son viejas y poco funcionales para los tiempos actuales, el sistema de cobro es arcaico, el sistema de rutas es obsoleto y, además, cada vez más se sigue construyendo una ciudad pensando en el automóvil privado, y no en una movilidad que aliente precisamente el uso del transporte público.
AL TIRO
Hablar de planes es fácil; hablar de que llegará la modernización también lo es.
Juan Vargas, el célebre personaje de la “Ley de Herodes”, película de Luis Estrada, llega al pueblo de San Pedro de los Saguaros a llevar “la modernización, progreso y justicia social”. Pero esa nunca llega. Muy parecido al tema del transporte en Torreón.
En Torreón, se tiene más de una década hablando de la modernización del transporte público. Y después del reconocimiento de que no habría más Metrobús, se comenzó a hablar de nuevos planes. Pero estos se reducen a discursos, declaraciones y deseos.
No hay nada concreto. Hablar de un plan es tan ambiguo como prometer futuro en tiempo presente. Y al final, lo que realmente sucede es la administración de expectativas, sin realmente llegar a cumplir.