La antigua calle de Juárez, viviendas y leyendas
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La de Benito Juárez es una de las calles más antiguas de Saltillo y como tal, tuvo diversos nombres en diferentes tramos, según iban agregándose a esa céntrica arteria y según sucedían los hechos que le forjaron un nombre en otras épocas. Se conocen no menos de 10 nombres distintos: callejón de Landín, callejón de los Propios, callejón de Don Teodoro, callejón Largo, calle de la Parroquia, calle Nueva y también calle Nueva de la Ciudad, calle de Tacuba y calle del Cementerio o del Camposanto.
Algunos nombres no deben sonar extraños para quien conoce la ciudad, aplicados a lo que había en la calle, por ejemplo las construcciones relevantes como el templo que hoy es la Catedral y desde siempre fue la parroquia principal de la villa española. La calle corre al costado sur del templo hacia el poniente unas cuadras antes de su tramo final que topa en la calle de Morelos. En el lado opuesto se extiende hacia el oriente, en el siglo 19 finalizaba en el antiguo panteón de Santiago, de ahí el nombre de calle del Camposanto o del Cementerio. Ese antiguo panteón ocupaba el espacio que se extendía de oriente a poniente entre las calles de Abasolo y Matamoros, y de norte a sur de Juárez a De la Fuente. Dio servicio hasta fines del siglo 19, cuando hubo de cerrarse por falta de cupo, dando lugar a la apertura del actual Panteón de Santiago en 1880 al poniente de la ciudad.
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Importante calle fue la de Juárez para la villa y posteriormente ciudad de Saltillo. Calle principal que marca aún ahora la división entre el norte y el sur de la población y tan sustancial a la vida cotidiana que, cuando se construyó el edificio del Banco y Hotel de Coahuila, el acceso del primero se hizo con frente a Allende, mientras que la fachada del hotel se orientó a la calle que nos ocupa y no a Victoria, como sí lo hizo Bancomer décadas después, cuando levantó su edificio en el mismo sitio donde antes estuvo el Banco y Hotel de Coahuila, demolido en los años sesenta.
En su trayecto, Juárez recorre los costados de dos templos principales, la catedral de Santiago y el templo de San Francisco de Asís, y corre al costado de dos viejas plazas públicas: la Plaza de Independencia, conocida como plaza de Armas y la de San Francisco, que durante muchos años fue parte esencial de la vida del Ateneo Fuente.
En el sector de entretenimiento, en 1949 el Cine Royal abrió sus puertas en la calle de Juárez, entre Matamoros y Arteaga, y funcionó hasta que una noche se derrumbó el techo. El terreno permaneció muchos años baldío y hará unos 10 años, el gobierno estatal hizo un jardín público.
Negocios reconocidos han tenido sus establecimientos en la calle que nos ocupa y familias de reconocido prestigio social han tenido residencia en ella. De los primeros, en la esquina con Allende se encuentra la Joyería Suiza, de la familia De Nigris, en el mismo lugar que en el siglo 18 se encontraba la tienda de Juan Landín. La antigua casa y tienda de don Teodoro Carrillo, a un costado de Palacio de Gobierno ha sido sucesivamente comercio, vivienda, hotel, despachos, oficinas y cantina, hasta que se volvió sede de la Facultad de Ciencias Sociales. En los años cincuenta del pasado siglo, en la esquina con Bravo, existió el famoso estanquillo San Luis, en donde podían comprarse los dulces y chocolates americanos y en la esquina de General Cepeda, la que fuera residencia de la familia Figueroa, se convirtió en sede del Museo Rubén Herrera.
Toda calle que se precie de importante tiene sus leyendas y la de Juárez no se queda atrás. Al costado norte de la placita de San Francisco se encontraba la Funeraria Moya y colindaba con una carpintería donde se fabricaban los féretros. Juan Merino Oyervides recoge un sucedido en su libro “Detalles y leyendas del Saltillo antiguo”, 1991, en el que narra que un empleado de la carpintería entró en la noche a la funeraria y vio espantado que del techo colgaba una espectral figura humana, vestida elegantemente. El joven salió despavorido. El mismo autor cuenta que los vecinos afirmaban haber visto personas muy difusas que intentaban hablar, sin que se oyeran sus voces. La dama de los tacones es otra leyenda relacionada a la calle de Juárez, también recogida por Oyervides.