La libretita de Clau

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

El reto que enfrenta la salud pública en México es estar bajo un régimen populista que prefiere pulverizar el presupuesto con fines clientelares antes de aplicarlo eficientemente

Sandra Cuevas es uno de esos fenómenos inexplicables de la política autóctona. Pero no, no se preocupe, que no nos vamos a ocupar hoy en tratar de entenderlo desde este espacio.

Baste saber que es uno de tantos personajes que cimienta su relevancia en sus publicaciones en redes sociales. Quiero decir que hacen una publicación hasta de lo que se desayunan para que a los votantes no se les olvide que existen.

La muerte de la Teoría del Lápiz

En el caso concreto de Cuevas, lo que hace es mantenernos actualizados de su paulatina y quirúrgica metamorfosis, gracias a la cual, supongo, se siente ya una persona menos horrible en el exterior, al punto de que ya no debe reconocerla ni su madre ni su propio iPhone para desbloquearlo.

Hace unos meses y para demostrarnos que también cultiva otros atributos, como no sea el estarse colocando prótesis e implantes, Cuevas nos compartió que estaba a punto de concluir un posgrado.

El caso es que, junto con el anuncio concerniente a su vida académica (?), doña Sandra subió una foto de los materiales didácticos para este supuesto propósito: lápices, marcadores, un estuche de geometría, marcatextos, una calculadora básica (no científica con funciones) y algunos cuadernos, es decir, apenas lo indispensable para cursar el quinto de primaria.

“5:00 a. m. ¡Emocionada y lista para concluir mi doctorado, entregaré una gran tesis! El trabajo es mi motor de vida y el estudio el complemento que alimenta mi alma”, publicó en X.

¡Un doctorado! ¡Hágame usted la caprina merced! ¿Doctorado en qué? Quizás en mil maneras de relacionarse sentimentalmente con delincuentes confesos.

El caso es que, amén de que a su paquete de útiles nomás le faltaban unas tijeras de punta chata, un resistol del elefantito y una cajita de colores Blanca Nieves, alguien le hizo notar que, pese a que “estaba por concluir su doctorado”, los materiales estaban completamente nuevos.

Por enésima vez, Sandy Caves se convirtió en el blanco de las burlas de todo el internet, pero ella ni se inmuta y todo le rebota (por tanto silicón inyectado seguramente).

Aquello tuvo lugar en 2024, por lo que imagino que hoy le debemos el trato de “Doctora Cuevas”. Como fuere, lo que quería destacar de este episodio es su puerilidad, la increíble ingenuidad de la que son capaces y con la que al mismo tiempo nos tratan nuestros políticos y funcionarios para comunicarnos un supuesto compromiso con el deber, con la responsabilidad o –como en este caso– con el conocimiento y el desarrollo personal.

“Se va a parar el país”: Trabajadores del IMSS convocan a megamarcha el 30 de octubre

No sé, es tan cándido como subir una foto de mis tenis nuevos (unos tenis genéricos y baratos) y afirmar, completamente en serio, que estoy listo para los siguientes Juegos Olímpicos.

Es querer suplir la ausencia de una trayectoria o antecedente (en mi caso, como atleta; en el caso de Cuevas, como ser pensante) con una evidencia tan infantil que sólo puede provocar una mezcla de risa y ternura (“risura”).

Como no podía ser de otra manera, la doctora Presidenta echó mano de esa misma estrategia de comunicación que sólo puede ser concebida por un párvulo con la intención de impresionar a otros párvulos.

Resulta que, para recoger las inconformidades y las deficiencias del sistema de salud en México, la Presidenta en persona debe visitar las clínicas y hospitales públicos del país. Y al menos ello está en consonancia con la costumbre de los mandatarios de hacer recorridos luego de un siniestro por la zona del desastre; reconociendo entonces implícitamente que los centros de salud del Estado son áreas devastadas que el jefe de la nación tiene que ir a inspeccionar con sus propios ojos.

No hay especialistas, no hay un cuerpo técnico, no hay una comisión que le elabore un diagnóstico confiable y se lo reporte. Tiene que ser la comandanta suprema de la nación personalmente quien levante los datos para ser luego también ella –supongo yo– quien aporte las soluciones.

Vamos a decir que hasta allí es el nivel de demagogia al que nos han acostumbrado, no recientemente, sino desde tiempos antediluvianos cuando los dinosaurios gobernaban la Tierra, antes de que el cometa AMLO aniquilara a todos aquellos que no emigraron a Morena.

Lo que no concibo, no soporto y apenas me creo es la libretita. La pinche libretita esa en la que la doctora iba (se supone) anotando diligentemente sus “hallazgos”.

¿No le dará ya ninguna pena ser tan farsante y haberse convertido en una triste parodia de un mal gobernante, justo como esos que tanto criticaba desde esa izquierda chaira y fanática en la que supuestamente militaba desde su juventud?

¿Me quiere decir qué papel jugaría la condenada libreta en un esfuerzo serio por identificar y reconocer las fallas de un sistema de salud cuyas carencias son de sobra conocidas y cuya problemática se encuentra en la cadena de suministros, en la corrupción a nivel administrativo y en los reiterados recortes al sector en cada presupuesto anual en favor de programas sociales en efectivo?

¿Es en serio que de lo que se recoja en esa libreta van a surgir las acciones para modernizar el sistema de salud, tal como Sheinbaum acaba de prometer, reconociendo (¡por fin!) que el charlatán que la precedió no nos dejó una atención médica precisamente escandinava?

– Hospital de Tehuantepec: A la señora Jovita le dijeron que se acabó la atorvastatina.

– Clínica de Apatzingán: Ya están reciclando hasta las torundas con alcohol.

– Centro de Salud de Cadereyta: Al residente le robaron su lonche y sus iPods.

¡Sólo imagínese que la libretita esa se llega a perder! ¡Todo colapsa!

Sheinbaum anuncia gira nacional IMSS-Bienestar para ‘ver qué es lo que falta’ en hospitales

El reto que enfrenta la salud pública en México es estar bajo un régimen populista que prefiere pulverizar el presupuesto con fines clientelares antes de aplicarlo eficientemente.

Por hoy, baste con destacar la falta de seriedad que este tipo de gestos transmiten, que en lugar de infundir confianza nos confirman que sólo se están burlando de los más inocentes, crédulos y vulnerables, precisamente de la gente que podría llegar a creer que lo de la libreta es en serio.

Pero es la frase chocarrera y socarrona con que la Presidenta asume el compromiso para con la salud de los mexicanos la que nos deja perfectamente clara la poca seriedad con la cual se está tomando todo el asunto. La frase hueca e infantiloide de su mentecato predecesor: ¡Me canso ganso!

Columna: Nación Petatiux

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM