México y Coahuila: Tres postales

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Opinión
/ 26 febrero 2026

Mientras el país, agitado y temeroso, imagina a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, manejar un “vehículo monstruo”, blindado artesanalmente, para liderar su ejército de sicarios localizado en 22 estados de la república; Sergio Mayer, diputado federal, pide licencia de su cargo al Congreso para entrar en “La Casa de los Famosos”.

Su decisión puso a sus compañeros diputados de la bancada morenista a parir chayotes, porque de inmediato surgió la polarización entre ellos: la mitad votaba por Abelito y la otra por Wendy, dos exhabitantes de La Casa de los Famosos”, para reemplazarlo.

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Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo, intervino Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, con su característica voz de silbato de carrito camotero, para aplacarlos: “Ni Abelito ni Wendy; la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido abrirá un proceso para analizar la situación del legislador”.

La llamada Batichica (delirante por el Batman García Harfuch), Gabriela Jiménez, vicecoordinadora y diputada de Morena en el Congreso, reviró: “Esa decisión es abrupta e injusta, presidenta, nos faltó tiempo para debatir. ¿O acaso estaba molesta porque Aldo de Nigris, el que según usted tiene un aire parecido a Zoé Robledo (el supuesto padre de su hijo) y a Arturo Ávila (su supuesto novio), no estaba presente en nuestra discusión?”.

Mientras estas coordenadas, de miedo y banalidad, definen al país en este momento, ¿qué ocurre en Coahuila?

Bajo un entorno de tranquilidad, preciso un párrafo de mi editorial titulado “Rodeo electoral: Coahuila 2026”, publicado el pasado 2 de febrero: “En la octava pareja (o distrito) baila una mujer priista con un sombrero del cual cae un velo que impide reconocer su rostro. Baila con ritmo único. Su contrincante, el joven petista Luis Ortiz, babea y tropieza al mirarla”.

El misterio fue revelado: esa mujer es Ximena Villarreal Blake, quien va por el distrito 8 para brillar con luz propia, más allá de la tutela de su padre, el político Lauro Villarreal. Su candidatura como mujer en el rango de 21-29 años justifica “la acción afirmativa” definida por el Código Electoral de Coahuila.

Egresada en 2021 por el Tec de Monterrey en Ingeniería Química; tiene, además, por la Universidad de Valencia, España, una maestría en Economía Circular y Desarrollo Sostenible. De 2022 a 2026 ha tenido distintos puestos en la presidencia municipal de Torreón: fue responsable de relaciones públicas y cuarta regidora del Ayuntamiento con participación en las siguientes comisiones: Obra pública e Infraestructura; Patrimonio Inmobiliario, Tenencia de la Tierra, Planeación y Urbanismo; Desarrollo Económico, Emprendimiento y Turismo; y Servicios Públicos y Metropolitana.

Lo dicho: su contrincante, el joven petista Luis Ortiz, ya babea y tropezará en campaña al mirarla como su contendiente.

Corría la semana del amor y la amistad de este año, cuando la cantina “La Tradicional” (antes “Dos Naciones”), fundada en 1920 y ubicada en la esquina de Escobedo y González Ortega, en Torreón, se vistió de luces para recibir a los “Dos Migueles”: Riquelme y Mery. O, al menos, así fueron bautizados por los parroquianos que los vieron: “porque su comportamiento parecía emular al de los ‘Dos Carnales’ (del dueto de música regional mexicana originario de San Pedro, Coahuila)”.

Alegres, ambos parecían una castañuela; entre risas y anécdotas devoraron la botana (en particular, los chamorros de puerco) más cuatro lonches de aguacate, carne y jamón, del local el “Sabrosito”, situado afuera de la cantina. Infaltables fueron las cervezas Victoria, bien frías.

Pero lo mejor estaba por llegar, cuando los “Dos Migueles” tomaron por asalto el micrófono y, desde su ronco y hondo pecho, empezaron a cantar: inició Mery con su gustada interpretación de “Yo No fui”, con el sentimiento de un Pedro Infante venido a menos: “Si te vienen a contar cositas malas de mí, manda a todos a volar y diles que yo no fui...”. Al final, aunque nadie le creyó, la gente, atacada de risa, aplaudió de pie.

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Sobre el escenario, Riquelme miraba a su carnal impresionado, cuando le dijo: “Mi brother Miguelón, desde el sentimiento de José Alfredo, dedico a mi futuro político esta canción, el cual, una vez hecho realidad, te salpicará”: En un tono bien sentido y con ojos cerrados, Riquelme arrancó: “Si nos dejan. Nos vamos a querer toda la vida. Si nos dejan. Nos vamos a vivir a un mundo nuevo...”.

Eufórica, la gente aplaudió su interpretación a rabiar. Mery quería llorar y abrazó a su carnal en un largo y sentido abrazo.

Raudos, los meseros de la cantina y del “Sabrosito” se pararon en las dos puertas para que nadie, producto de la emoción y la gritería, se fuera sin pagar.

La nueva versión de los “Dos Carnales”, en su versión política, había nacido. Bienvenidos los “Dos Migueles” a este mundo; “escenario en el cual todos los hombres y mujeres son meros actores”.

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Columna: Panóptico

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