No es cierto que el trabajador mexicano es flojo; ‘It’s the policy, stupid!’

Opinión
/ 10 enero 2026

La productividad laboral en México está estancada porque tenemos cuatro décadas con políticas igualmente estancadas

Productividad laboral: producción de un bien o servicio por unidad de trabajo invertido. Si tienes a 10 personas en una celda de manufactura haciendo una televisión de 500 dólares cada hora, su productividad es 50 dólares por hora; si en la misma celda tienes a cinco personas y un robot y producen la misma televisión cada hora, entonces su productividad es de 100 dólares por hora (el doble).

Si tienes en tu ciudad a un repartidor de Amazon con su vehículo y reparte 80 paquetes en 8 horas, su productividad es de 10 paquetes por hora. Sin embargo, si el municipio quita los topes, tapa baches y sincroniza semáforos, el repartidor podría entregar 100 paquetes en el mismo tiempo: un 25 por ciento más sólo porque el municipio hizo su trabajo. Y si Amazon equipa el vehículo con GPS avanzado con tráfico en tiempo real, el repartidor entrega 120 paquetes, 15 por hora, un 50 por ciento más de productividad comparado con una ciudad de baches y topes y un vehículo sin GPS.

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Un ejemplo más, visto con frecuencia en el aeropuerto de Monterrey: un equipo de entrega de equipaje de 10 personas atiende, en una hora, un vuelo de Detroit con 100 maletas documentadas; su productividad es de 10 maletas por hora por persona. Si a ese equipo lo apoyas cambiando el diseño de la banda móvil donde los pasajeros recogen su equipaje, de manera que no sea necesario que uno de ellos tenga que reacomodar las maletas que se salen de la banda por un error de diseño, entonces se podrá hacer exactamente el mismo trabajo con 9 personas. Es decir, con inversión mínima, la productividad del equipo subirá un 11 por ciento.

Entonces, en una empresa, negocio, oficina pública o en un país en general, la productividad de los trabajadores y empleados sí depende en parte de su preparación, ánimo, ganas de hacer las cosas bien, de su entrega, pero muchas veces son factores que ellos no controlan los que limitan o afectan aumentos significativos en productividad.

Vino a mi mente el tema a raíz de un tuit muy interesante en X de Pascal Beltrán del Río, director Editorial de Excélsior y conductor de Imagen Radio; Pascal generalmente tiene opiniones sensatas y cuenta con una audiencia muy relevante. Tan sólo en X (antes Twitter) tiene casi un millón de seguidores. En su tuit muestra una gráfica que compara la productividad laboral de México con la de Corea del Sur durante los últimos 40 años; ahí se ve que la productividad de Corea creció casi cuatro veces, mientras que en México se estancó e incluso se redujo.

Pascal plantea la siguiente pregunta: “¿Tenemos un problema de productividad laboral en México?”. La respuesta tiene que ser un rotundo sí. Esa gráfica de Pascal duele, o debería doler mucho, tanto a este gobierno como a los anteriores, pero también a todos los mexicanos al darnos cuenta de que esa es una más de las gráficas que resumen cuatro décadas perdidas en materia de crecimiento y desarrollo económico, con políticas erróneas, sin política industrial, sin atención a alinear incentivos para empujar al trabajador y a la economía.

En México existe confusión acerca de lo que es la productividad laboral y sus causas, y pareciera que quien menos entiende –o quiere entender– de esto es el gobierno. Algunos comentarios al tuit de Pascal lo comprueban. Se habla de informalidad, de malos patrones, regulación, que los aumentos al salario no ayudan, educación, orden, leyes, tecnología, que el mexicano es flojo, etcétera.

Antes que nada, afirmo que mi experiencia profesional, trabajando en distintos países y con individuos de más de 20 nacionalidades distintas, me permite asegurar que los mexicanos trabajan tan o más duro que cualquier otro y que, en general, la relativa baja productividad se explica por motivos ajenos a dicho individuo.

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Quien no tiene acceso a crédito suficiente o barato, no invierte en herramientas y equipo para sus empleados. Quien tiene un monopolio o concesión y puede trasladar un costo relativamente alto de productos y servicios, no tiene un incentivo para invertir en herramienta y equipo. Una empresa que puede acceder a herramientas y equipo para mejorar la productividad de sus empleados y no lo hace, es una empresa mal manejada. Un gobierno que no alinea sus políticas públicas para incentivar a los patrones a invertir más y mejor, es un gobierno mediocre que no cumple una de sus funciones básicas y más importantes.

Un gobierno (en sus tres niveles y poderes) afecta la productividad laboral de un país cuando NO procura que los trabajadores y empleados, del sector público o privado, tengan acceso a mayores y mejores oportunidades educativas; cuando no evita que los trabajadores sufran burocracia y trámites onerosos; cuando no hace cumplir sus leyes en general, pero especialmente las de competencia para que exista más y mejor crédito, para que nuevas empresas desplacen a las antiguas, empleen a más personas y, eventualmente, empujen sueldos y salarios hacia arriba.

La productividad laboral en México está estancada porque tenemos cuatro décadas con políticas igualmente estancadas. Corea invierte más, entre otras razones, por bajas tasas de interés y mayor acceso a crédito; por su política industrial; porque se enfocaron en productos de valor agregado. Además, sus tratados comerciales son para importar para producir, no sólo importar para consumir. ¿Podremos aprender algo?

@josedenigris

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