Trump, América Latina y México: la batalla por su credibilidad global
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Leer a Trump es complicado, pero no imposible. Pese a las múltiples señales confusas, existen algunas claves que permiten entenderlo como un riesgo relativamente calculable. Algunas notas al respecto: 1. Trump enfrenta continuamente un dilema entre el aislacionismo —mantener a su país alejado de despliegues militares y guerras percibidas como lejanas, ajenas, costosas e interminables— y, al mismo tiempo, las demostraciones de fuerza y el envío de mensajes de poder a múltiples actores.
2. El resultado usual de ese dilema, al menos hasta antes de la actual guerra en Medio Oriente, consistía en ataques muy contundentes, pero acotados en el tiempo. Las represalias contra Assad por el uso de armas químicas, el asesinato de Soleimani o los ataques contra instalaciones nucleares iraníes en 2025 son ejemplos de ese tipo de despliegues. Este mismo año, la captura de Maduro le sirve también para demostrar el uso de la fuerza aplicada quirúrgicamente.
3. En ese contexto, la seguridad fronteriza —lo que incluye migración, narcotráfico, así como mantenimiento de la ley, el orden y el control de las puertas del país— constituye la principal prioridad de seguridad percibida tanto por Trump como por buena parte de su electorado. Pero para él, lo más relevante no es únicamente el resultado concreto de esos despliegues, sino los mensajes de poder que envía a múltiples audiencias, mismas que rebasan la política doméstica estadounidense.
4. Tenemos que asumir que Trump tiene decenas de frentes abiertos y que, en ese entorno, él necesita que sus amenazas y su palabra sean percibidas como creíbles. De este modo, lo de Venezuela es acerca de Venezuela, pero no sólo acerca de Venezuela. Lo de Irán es acerca de Irán, pero no sólo acerca de Irán. Y lo relativo al combate al crimen organizado, ahora designado como narcoterrorismo, es acerca de ese tema, pero tampoco únicamente acerca de ello.
5. Eso no significa que todo le salga bien a este presidente, ni mucho menos. Los continuos vaivenes que le vemos no siempre son producto de un cálculo racional perfectamente ejecutado, sino resultado de la combinación de factores y voces que, le dicen a la vez que debe tomar sus pérdidas y recalcular, al tiempo que le advierten que no puede mostrar debilidad.
6. Las decisiones respecto a América Latina en general, y a México en particular, se insertan no como piezas aisladas, sino como componentes adicionales dentro de ese complejo rompecabezas. La guerra en Irán ha producido, y sigue produciendo, un enorme descontento interno en EU, justo en un año electoral. Tiene sentido entonces regresar con rapidez a ámbitos en los que Trump es mucho mejor evaluado políticamente.
7. Pero hay todavía más que eso. Si la capacidad disuasiva de Washington aumentó varios puntos tras la operación contra Maduro, ese mismo poder disuasivo se ha venido erosionando con cada día y cada semana en que se percibe que Estados Unidos ha sido incapaz de alcanzar plenamente sus metas estratégicas en Medio Oriente. Países como China, Rusia o Corea del Norte están tomando nota y sacando conclusiones.
8. Por ello, extraer la conversación de esa serie de temas y regresarla a América Latina –incluyendo Cuba, por ejemplo, o el combate al narcoterrorismo— coloca a Trump en una posición mucho más cómoda.
Lo que está en juego para Trump es su credibilidad y su capacidad de proyectar fuerza y cumplimiento, no únicamente ante nosotros, sino ante audiencias domésticas y audiencias ubicadas en otras partes del planeta.
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