Dormir poco también daña el cerebro: el impacto silencioso de la falta de sueño

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Vida
/ 4 febrero 2026

Dormir menos de lo recomendado debilita neuronas y afecta memoria, atención y salud cerebral

Dormir mal no solo genera cansancio o mal humor al día siguiente. La evidencia científica muestra que la falta de sueño debilita la protección de las neuronas y deteriora funciones cognitivas clave, con efectos que pueden volverse duraderos si el déficit se mantiene en el tiempo. En un contexto preocupante, alrededor del 31% de los adultos duerme menos del mínimo aconsejado, una condición asociada ya a hipertensión, diabetes, obesidad, depresión y enfermedades cardiovasculares.

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Ahora, un estudio reciente suma una consecuencia directa y menos visible: el daño físico a las células cerebrales, específicamente a través de la alteración de la mielina, una estructura esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

$!Dormir mal no solo genera cansancio o mal humor al día siguiente.

Qué sucede en el cerebro cuando dormimos poco

La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad de Camerino y publicada en la revista científica PNAS. El trabajo describe cómo el déficit de sueño afecta a los oligodendrocitos, células responsables de producir y mantener la mielina, la capa que recubre los axones de las neuronas y permite que los impulsos eléctricos viajen de forma rápida y precisa.

Cuando el descanso es insuficiente, estos oligodendrocitos alteran su manejo del colesterol, un componente clave para formar mielina. El resultado es un adelgazamiento de esta vaina protectora, lo que ralentiza la comunicación entre neuronas y reduce la eficiencia del procesamiento cerebral.

Los propios autores lo explican con claridad: la pérdida de sueño deteriora la integridad de la mielina, enlentece la conducción nerviosa y se traduce en déficits conductuales y cognitivos medibles.

Evidencia en humanos y modelos animales

Para analizar este fenómeno, los investigadores estudiaron imágenes de resonancia magnética de 185 adultos sanos. Los resultados mostraron que las personas con peor calidad de sueño presentaban mayor deterioro en la materia blanca cerebral, una región estrechamente relacionada con la mielina y la conectividad neuronal.

El estudio también incluyó experimentos con ratas privadas de sueño durante diez días. Aunque el tamaño de las fibras nerviosas no cambió, la mielina que las recubre se volvió notablemente más delgada. Este daño estructural tuvo consecuencias funcionales claras: la velocidad de transmisión de señales entre regiones cerebrales cayó cerca de un tercio.

En términos prácticos, esto se tradujo en fatiga mental, confusión, menor coordinación y más errores en pruebas de memoria y aprendizaje. La actividad cerebral también mostró desincronización, un signo de que las redes neuronales ya no trabajan de manera eficiente.

$!Alrededor del 31% de los adultos duerme menos del mínimo aconsejado.

Un hallazgo con implicaciones clínicas

A nivel molecular, los análisis genéticos confirmaron que la falta de sueño desregula el metabolismo del colesterol en los oligodendrocitos. De forma experimental, los científicos lograron restaurar parcialmente este proceso administrando ciclodextrina a los animales, lo que mejoró su memoria y función motora. Aunque prometedor, este enfoque aún debe validarse en humanos.

Los autores subrayan que el estudio se basa en gran parte en modelos animales, pero los hallazgos coinciden con observaciones clínicas previas: dormir mal de forma crónica afecta la atención, la velocidad de respuesta y el comportamiento, y estos efectos pueden persistir.

Dormir bien como estrategia de protección cerebral

El aumento sostenido de trastornos del sueño representa un desafío creciente para la salud pública. Más allá del cansancio, la falta de descanso compromete la integridad del cerebro y puede acelerar el deterioro cognitivo con el paso de los años.

La evidencia refuerza un mensaje claro: dormir lo suficiente no es un lujo ni un hábito secundario, sino una condición esencial para proteger las neuronas, mantener la mente ágil y preservar la salud cerebral a largo plazo.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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