Por qué el alcohol puede provocar ansiedad y emociones intensas al día siguiente
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El alcohol altera neurotransmisores, sueño y emociones, provocando ansiedad posterior.
Tomar una copa puede parecer una forma sencilla de relajarse después de una semana intensa. El alcohol suele generar una sensación inicial de bienestar, desinhibición y euforia. Sin embargo, muchas personas experimentan un efecto muy distinto al día siguiente: ansiedad, irritabilidad, tristeza o incluso vergüenza por lo ocurrido la noche anterior. Este fenómeno es conocido popularmente como “hangxiety”, una mezcla de las palabras resaca y ansiedad.
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Además de síntomas físicos como dolor de cabeza, náuseas o sensibilidad a la luz, la resaca también puede incluir síntomas emocionales. Algunas personas reportan niebla mental, pensamientos negativos o una sensación persistente de inquietud. Según especialistas en salud mental, estas reacciones tienen una explicación biológica y psicológica relacionada con la forma en que el alcohol afecta al cerebro.
Qué ocurre en el cerebro cuando bebes alcohol
El alcohol altera el equilibrio de sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, responsables de la comunicación entre las neuronas. Cuando empiezas a beber, el organismo libera dopamina en el centro del placer cerebral, lo que genera sensaciones de felicidad o euforia.
Al mismo tiempo, el alcohol aumenta la actividad de un neurotransmisor llamado GABA, que produce relajación y somnolencia, mientras reduce la acción del glutamato, relacionado con la memoria y la actividad cerebral.
Esta combinación explica por qué beber puede hacerte sentir relajado, sociable o menos inhibido. Sin embargo, el cerebro intenta compensar estos cambios mientras el cuerpo procesa el alcohol. Cuando los niveles vuelven a su estado normal, el resultado puede ser un efecto rebote que se manifiesta como ansiedad, fatiga o irritabilidad al día siguiente.
Investigaciones han encontrado que las personas con resaca suelen sentirse menos tranquilas y más cansadas, y tienen mayor dificultad para regular sus emociones. Esto puede hacer que pensamientos negativos o preocupaciones parezcan más intensos de lo habitual.
El sueño y la deshidratación también influyen
Otro factor importante es el sueño. Aunque el alcohol puede ayudarte a dormir más rápido, en realidad reduce la cantidad de sueño REM, una fase clave para la recuperación mental y emocional. Dormir peor puede contribuir a la sensación de ansiedad o inestabilidad emocional al día siguiente.
La deshidratación también puede jugar un papel. El alcohol aumenta la producción de orina, lo que provoca pérdida de líquidos y puede afectar el estado de ánimo, la concentración y la energía.
Además, al disminuir las inhibiciones sociales, el alcohol puede llevar a tomar decisiones impulsivas o decir cosas que después generan arrepentimiento. Si a esto se suma una memoria fragmentada de lo ocurrido, la mente puede llenar los vacíos con pensamientos negativos o preocupaciones.
Por qué algunas personas lo sienten más
No todas las personas experimentan la resaca emocional con la misma intensidad. Factores como la genética, el peso corporal, la hidratación o lo que se haya comido antes de beber pueden influir en cómo responde el organismo.
También existen diferencias psicológicas. Algunos estudios sugieren que las personas más introvertidas o con mayor tendencia a la ansiedad pueden experimentar emociones más intensas después de beber.
Además, el consumo frecuente de alcohol puede alterar el equilibrio natural de los neurotransmisores, aumentando la vulnerabilidad a la ansiedad o a cambios de ánimo cuando el cuerpo deja de recibir alcohol.
Cómo reducir la “hangxiety”
No existe una solución única para evitar la ansiedad posterior al alcohol, pero algunos hábitos pueden ayudar. Una estrategia recomendada por especialistas es moderar el consumo, espaciar las bebidas y alternarlas con agua para reducir los efectos de la resaca.
También puede ser útil reflexionar antes de beber y pensar no solo en cómo te sentirás en el momento, sino también al día siguiente.
Si aparece ansiedad después de beber, los expertos recomiendan recordar que estas emociones suelen ser temporales y forman parte del proceso de recuperación del organismo. Descansar, hidratarse y permitir que el cuerpo metabolice el alcohol suele ser la mejor forma de recuperarse.
En última instancia, escuchar cómo responde tu cuerpo al alcohol puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes sobre tu consumo y cuidar mejor tu bienestar emocional.
Con información The New York Times.