Peticiones de Trump elevarán costo de autos en Coahuila; descartan despidos
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Reveles Márquez expuso que de cumplirse las reglas de Trump, el costo adicional podría ser de 10 a 20 mayor
Nuevas peticiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tienen potencial de elevar el costo de producción de automóviles en la Región Surete de Coahuila.
El Financiero publicó este lunes, con información de The Wall Street Journal que Trump busca establecer dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que los vehículos exportados a suelo estadounidense contengan un 50 por ciento de componentes fabricados en ese país para el año 2026.
Ante este panorama, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Transformación (Canacintra) Coahuila Sureste, Arturo Reveles Márquez, expuso que la Región Sureste del estado no se encuentra totalmente preparada en este momento con la proveeduría para cumplir con dicha exigencia.
El representante industrial explicó que las reglas actuales del tratado marcan un 75 por ciento de contenido regional compartido entre México, Estados Unidos y Canadá, pero la nueva postura busca que la mitad del total sea estrictamente de origen estadounidense.
El presidente del organismo empresarial indicó que actualmente existen empresas en la región que se encuentran en niveles de entre un 20 y un 30 por ciento de contenido estadounidense, por lo que les faltaría sustituir cerca de un 20 por ciento adicional de sus piezas totales.
En cuanto al incremento económico, estimó que el impacto final dependerá de la configuración de cada planta, calculando que a algunas les costará un cinco o 10 por ciento marginal, mientras que para otras el incremento en costos de producción podría elevarse entre un 20 y 30 por ciento.
Esta variación se debe a que existen proveedores en China que ofrecen piezas entre un 50 y 60 por ciento más baratas en comparación con los fabricantes norteamericanos, lo que agrava la sustitución para ciertas líneas de producción, comentó.
Explicó que esto significará que muchos de los componentes que hoy en día utiliza la industria automotriz en la zona sureste de Coahuila tendrán que ser sustituidos y adquiridos en Estados Unidos en lugar de comprarse en países como China, lo que obligará a realizar un ajuste estructural.
Agregó que el cumplimiento de estas medidas puede tener un impacto directo en el costo de producción de los vehículos en la región, sin embargo, descartó que esta situación vaya a generar recortes de personal en las plantas operativas locales.
“No creo (que implique recortes de personal) porque esto va a representar un costo directo en la fabricación, fabricación que tiene que seguir con los mismos volúmenes. Yo no creo que al menos en el corto plazo se puedan ver afectados”, afirmó.
Detalló que lo que va a cambiar es la forma en cómo absorbe la cadena de proveedores ese costo acumulado entre las partes, por lo que no percibe una situación de riesgo laboral que afecte la continuidad de las operaciones de las plantas en la entidad.
Reveles Márquez añadió que el ajuste afectará a todos los niveles de la proveeduría sin importar si se trata de empresas de primer nivel o de subensambles más pequeños conocidos como Tier 2 o Tier 3, ya que la petición de reconfigurar los insumos se extenderá en cascada.
“Si yo tengo un proveedor que me hace las puertas, y ese proveedor que hace las puertas tiene otro proveedor que le hace el plástico, luego ese proveedor del plástico tiene otro que le hace la pintura, necesitará que mantenga ese mismo nivel de ensamble americano”, comentó.
El líder de Canacintra descartó que las nuevas condiciones provoquen el cierre de negocios o que las plantas ensambladoras busquen reubicarse fuera del estado, definiendo el proceso meramente como una reconfiguración obligada de las cadenas de suministro de los insumos.
TIEMPO DE ADAPTACIÓN INDUSTRIAL
Respecto al tiempo que le tomará a las empresas de la región adecuarse a los requerimientos de contenido estadounidense, Reveles Márquez estimó que no será un proceso que pueda consolidarse en un periodo de uno o dos años de manera general.
Mencionó que existen componentes que conllevan procesos de lanzamiento que pueden tardar más de dos años, por lo que el tiempo estimado para la sustitución de importaciones y la localización de nuevos proveedores podría demorar entre tres, cuatro o cinco años.
Las industrias que tarden más tiempo en realizar esta transición hacia los insumos de Estados Unidos tendrán que pagar las tarifas correspondientes de exportación hasta que alcancen el porcentaje requerido en el tratado, señaló.
Añadió que el incremento en los costos de fabricación terminará trasladándose directamente al mercado y al consumidor final en Estados Unidos, debido a que ese país representa el destino principal de las exportaciones de vehículos armados en México.
Por último, el representante industrial mencionó que corresponderá a los gobiernos de México y Canadá entablar las negociaciones necesarias para argumentar las posibilidades de adecuación frente a las exigencias planteadas por la administración estadounidense.