‘El Niño’ se forma en el Océano Pacífico; será “muy fuerte” y “prolongado”
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Predicen en un 63% de probabilidad de que las temperaturas de la superficie marítima excedan los 2 °C
El fenómeno meteorológico de ‘El Niño’ se formó en el Pacífico tropical, con la expectativa de ser “muy fuerte” y un periodo “prolongado” de temperaturas por encima del promedio, informó este jueves el Servicio Meteorológico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
NOAA, con sede en Miami, emitió un aviso por la formación de ‘El Niño’ al predecir que se intensificará de un nivel de moderado a fuerte en el otoño, al predecir un 63% de probabilidad de que las temperaturas de la superficie marítima excedan los 2 grados centígrados (°C) sobre lo usual en su área de impacto en el Pacífico.
La oficina meteorológica declara la formación de ‘El Niño’ cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial están 0.5 °C por encima del promedio por “varios meses consecutivos”.
‘El Niño’ es un fenómeno climático que implica aguas más cálidas de lo normal en el océano Pacífico y aires del oeste más intensos, que resultan en un aumento de la cizalladura vertical del viento.
CONDICIONES MÁS SECAS Y MAYOR POSIBILIDAD DE CICLONES
Para países en su zona de impacto, implica condiciones más secas y un invierno más cálido de lo usual, apuntó la NOAA, aunque también implicará más tormentas.
Los vientos de ‘El Niño’ también suponen una posibilidad mayor de ciclones tropicales en el Pacífico, aunque una menor probabilidad de huracanes en el océano Atlántico.
De hecho, la NOAA pronosticó en mayo 14 ciclones con nombre, incluyendo seis huracanes, para la actual temporada del Atlántico, por debajo del promedio histórico, mientras que en el Pacífico la actividad ciclónica será superior a la media, con entre 15 y 22 tormentas con nombre.
El organismo también avisó ahora de mayor riesgo de inundaciones por oleaje, además de cambios en la migración de los peces y la formación de algas dañinas.
¿CÓMO AFECTARÁ ‘EL NIÑO’?
- Menor desarrollo de tormenta y huracanes del lado del Océano Atlántico, debido a los vientos más fuertes en las capas altas de la atmósfera;
- Por lo contrario, en el océano Pacífico se presentan ciclones tropicales, debido a que hay vientos más débiles;
- Cambios en la migración de peces y otros organismos oceánicos: especies de aguas cálidas se van hacia el norte, y las de aguas frías se van todavía más al norte o a aguas profundas.
¿QUÉ ES EL NIÑO?
‘El Niño’ es un fenómeno climático natural generalmente asociado a un aumento de las temperaturas, una sequía creciente en algunas partes del mundo y fuertes lluvias en otras.
Este dio paso a un episodio particularmente largo de ‘La Niña’, que causa los efectos inversos y en particular una disminución de las temperaturas. A pesar de este efecto moderador, los últimos ocho años han sido los más calientes jamás registrados.
Aunque ‘El Niño’ y ‘La Niña’ son fenómenos naturales, se producen en un “contexto de cambio climático provocado por la actividad humana que aumenta las temperaturas globales, afecta a los patrones estacionales de lluvias y provoca temperaturas más extremas”, subraya la OMM.
El fenómeno de ‘El Niño’ continúa impactando el clima en México, según informes recientes. En invierno, ‘El Niño’ provoca un aumento en la precipitación en el noroeste y noreste del país, mientras que disminuye en la parte sur. Además, los inviernos con ‘El Niño’ son más fríos en todo el país.
Por otro lado, los veranos con ‘El Niño’ resultan más secos y cálidos que en los veranos de ‘La Niña’, lo que a menudo lleva a sequías graves y la pérdida de bosques por incendios forestales.
¿CÓMO IMPACTA EL FENÓMENO DE ‘EL NIÑO’ A MÉXICO?
México es un país con más del 60% del territorio considerado árido o semiárido, por lo que la disponibilidad de agua es un tema crítico. Los efectos de la sequía a menudo se sienten más en la producción de granos básicos en algunas regiones, especialmente en combinación con las condiciones extremas de relieve y altitud en el país.
La escasez de lluvia en ciertos años es una señal evidente de un ‘Niño’ fuerte, y los costos de la sequía son los que más se resienten en México.
Además de este fenómeno, otros factores, como los frentes fríos y las lluvias invernales, modulan el clima en México en invierno.
Estos “nortes” son el resultado de la acumulación de aire frío en latitudes medias e intensos gradientes meridionales de presión en la troposfera baja, lo que resulta en irrupciones de aire frío hacia los trópicos.
Es por esto que ‘El Niño’ sigue siendo un factor importante en el clima de México, con impactos en la precipitación, las temperaturas y la disponibilidad de agua. Los veranos con dicho fenómeno son particularmente secos y cálidos, lo que a menudo lleva a sequías graves y la pérdida de bosques por incendios forestales.
Por supuesto, la disponibilidad de agua sigue siendo un tema crítico en un país donde más del 60% del territorio se considera árido o semiárido.
¿QUÉ ES ‘EL SUPER NIÑO’?
El sistema climático global ha entrado en una fase de reordenamiento masivo. Tras un periodo de dominio de fases frías, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) oficializó este 12 de marzo el estatus de ”Vigilancia de El Niño”.
Los modelos dinámicos no solo prevén un cambio estacional, sino la formación de un ”Súper El Niño” , un evento disruptivo cuya magnitud podría rivalizar con los récords históricos de 1997 y 2015, llevando al planeta a superar nuevos umbrales térmicos hacia 2027.
El fenómeno ocurre cuando una extensa zona del Pacífico ecuatorial se calienta más de 2°C por encima de lo normal.
Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica global y puede provocar:• Olas de calor más intensas• Cambios en lluvias y sequías• Alteraciones en temporadas de huracanes• Temperaturas globales récord
Los efectos pueden sentirse en distintas regiones del planeta durante meses o incluso más de un año.
Para la seguridad nacional, ‘El Niño’ representa un desafío multidimensional que altera la logística y la economía básica.
Mientras en el Atlántico el viento reduce la formación de ciclones, en el Pacífico oriental las condiciones se vuelven violentas. Se espera una temporada de huracanes más activa, con procesos de intensificación rápida que reducen la ventana de preparación para estados como Jalisco, Nayarit y Baja California.
El Súper Niño amenaza con retrasar las siembras del ciclo primavera-verano, poniendo en riesgo la producción de maíz y forraje para la ganadería. El sector agrícola absorbe el 82% de los daños por sequía.
‘El Niño’ suele reducir lluvias en gran parte del país, lo que puede agravar:• sequías prolongadas• estrés en presas y acuíferos• incendios forestales
Esto es especialmente relevante para estados del norte y del Bajío de México.
¿QUÉ ES EL FENÓMENO CLIMATOLÓGICO DE ‘LA NIÑA’?
‘La Niña’ es una fase opuesta a ‘El Niño’ dentro del ciclo ENOS. Mientras ‘El Niño’ se caracteriza por un calentamiento anómalo del océano Pacífico, ‘La Niña’ se define por un enfriamiento anómalo en la misma región. Este cambio en las temperaturas del mar influye en la circulación atmosférica, afectando los patrones climáticos en todo el mundo.
Desde su primera identificación en 1989, ‘La Niña’ ha sido objeto de estudio continuo por parte de los científicos. El ciclo del fenómeno se compone de cuatro fases, desde la transición entre ‘El Niño’ y ‘La Niña’ hasta la fase final donde las condiciones vuelven a la normalidad.
1. Primera fase: Ingreso del fenómeno ‘La Niña’ y cese de los efectos de ‘El Niño’.
2. Segunda fase: Comienzo del enfriamiento anómalo en el océano Pacífico ecuatorial.
3. Tercera fase: Impacto mínimo en el Pacífico de América debido a las aguas cálidas en las costas asiáticas.
4. Cuarta fase: Regreso a la normalidad de los vientos alisios, marcando el fin del fenómeno.
¿CÓMO IMPACTA EL FENÓMENO DE ‘LA NIÑA’ A MÉXICO?
‘La Niña’ puede tener consecuencias adversas para México, especialmente en términos de sequías extremas y condiciones de calor intensificado. Según Jaramillo Moreno, las áreas afectadas por ‘La Niña’ experimentarán sequías prolongadas, lo cual pone en riesgo el suministro de agua para poblaciones y ecosistemas dependientes de este recurso.
La falta de agua tiene efectos en cascada, afectando directamente a la agricultura al limitar el riego y reducir la disponibilidad de productos alimenticios. Esto, a su vez, puede impactar los precios al consumidor y aumentar los costos de servicios relacionados con el agua, como las pipas.
(Con información de EFE)