China ha salido bien parada de la guerra comercial de Trump
La respuesta de China a la nueva ronda de aranceles del presidente Donald Trump fue moderada
PEKÍN- Los gravámenes que el presidente Trump impuso a los bienes chinos el viernes fueron de tan solo el 12.5 por ciento, pese a sus amenazas de hace un año de imponer aranceles de hasta 145 por ciento.
La respuesta de China a la nueva ronda de aranceles del presidente Donald Trump fue moderada. Pekín emitió un comunicado de protesta, pero a diferencia de las pasadas rondas de represalias mutuas, no lanzó un contrataque.
China tiene motivos para mantener un perfil bajo. Hasta ahora ha salido de la guerra comercial con Estados Unidos en una mejor posición. Hace un año, el presidente Trump amenazó con imponer aranceles a los productos chinos de hasta un 145 por ciento. Los gravámenes que el mandatario impuso a los bienes chinos el viernes fueron de tan solo el 12.5 por ciento.
Si se toman en cuenta los aranceles anteriores, incluidos los de la primera presidencia de Trump, el arancel promedio ponderado general sobre los productos chinos es ahora del 23.1 por ciento, más bajo que el de Brasil o Canadá.
Los funcionarios chinos también confían en que los aranceles no aumentarán mucho más, tras haber asegurado una garantía de tregua por parte de los negociadores comerciales estadounidenses. Ese acuerdo, que los expertos en comercio han situado en un tope de alrededor del 20 por ciento, fue posteriormente sellado con un apretón de manos entre el máximo líder de China, Xi Jinping, y Trump en octubre pasado.
Los nuevos aranceles tendrán “un impacto limitado en China en la actualidad”, según los analistas de Guojin Securities, una firma financiera en Chengdu, China, quienes calcularon la nueva tasa arancelaria general. La tasa anterior era del 21.9 por ciento.
Los aranceles impuestos a China forman parte del esfuerzo más amplio de Trump para transformar el comercio mundial. El viernes, el gobierno les impuso aranceles a más de 80 socios comerciales por afirmaciones de que no aprobaron o no hicieron cumplir las leyes que prohíben el trabajo forzado. Los nuevos aranceles, que oscilaron entre el 10 por ciento y el 12.5 por ciento, remplazaron un arancel mundial del 10 por ciento al expirar este.
La Casa Blanca emitió los aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, la cual permite al presidente imponer aranceles a países extranjeros que incurran en prácticas comerciales irrazonables o discriminatorias. Se esperan más aranceles en las próximas semanas, tras una propuesta del gobierno para contrarrestar lo que la Casa Blanca califica como prácticas injustas en los sectores manufactureros de varios países, incluida China.
No se espera que ninguno de esos aranceles supere los anunciados por Trump bajo una ley de emergencia internacional el 2 de abril de 2025, fecha que denominó “Día de la Liberación”. La Corte Suprema anuló el uso de la ley por parte de Trump para imponer aranceles en febrero.
El viernes, los medios estatales chinos calificaron la política del gobierno de Trump como “los aranceles interminables de Estados Unidos”, y agregaron que Washington “ha encontrado un nuevo pretexto para abusar de los aranceles”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores mostró más moderación. En una conferencia de prensa habitual el viernes, un vocero dijo que China se oponía a “todas las formas de aranceles unilaterales”, pero no respondió cuando se le preguntó si el país tomaría represalias.
China podría encontrar consuelo en lo que se percibe como una promesa de Trump de poner un tope a los aranceles, dijeron los expertos en comercio.
“Tengo entendido que existe una especie de acuerdo tácito con ‘guiño de ojo’ respecto a los aranceles adicionales del 20 por ciento y, a través de estas investigaciones de la sección 301, cualquier hallazgo sobre China convenientemente no superará esa cifra”, dijo Wendy Cutler, vicepresidenta sénior del Asia Society Policy Institute.
Cualquier arancel superior al 7.5 por ciento sobre China en la siguiente ronda pondría en riesgo la frágil tregua y originaría represalias, agregó. Trump dijo que Xi visitará Washington en septiembre.
Los negociadores comerciales establecieron ese tope el año pasado durante las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China en Kuala Lumpur, la capital de Malasia. Varios días después, Trump y Xi sellaron con un apretón de manos los términos de un acuerdo comercial en Corea del Sur donde acordaron una tregua arancelaria por un año.
Durante las reuniones con Xi en Pekín en mayo, Trump dijo que ambos no hablaron sobre aranceles.
Sin embargo, el Ministerio de Comercio de China rechazó sus comentarios, y dijo en un comunicado que Estados Unidos y China habían “participado en debates profundos sobre aranceles”. El ministerio agregó que esperaba que Washington “cumpliera sus compromisos” y garantizara que los niveles arancelarios estadounidenses sobre los productos chinos “no superaran el nivel estipulado” durante las conversaciones de octubre.
Los expertos en comercio dijeron que Pekín estaba marcando un límite en las tasas arancelarias después de un año de hacerle frente a Washington, respondiendo a cada uno de los aranceles cada vez más altos de Trump con los suyos propios y endureciendo el control sobre las exportaciones de tierras raras. China domina las cadenas de suministro mundiales de tierras raras, materiales que son fundamentales para todo, desde aviones de combate hasta motores para asientos de automóviles.
“Mi entendimiento personal es que, durante el resto del mandato de Trump, probablemente no volverá a haber aumentos arancelarios bruscos y exhaustivos”, dijo Tu Xinquan, decano del Instituto de la OMC de China en la Universidad de Negocios y Economía Internacional de Pekín. c. 2026 The New York Times Company.
Por Alexandra Stevenson, The New York Times.