El diésel ruso aumenta las tensiones entre Washington y Europa
Aunque Europa sigue insistiendo en ejercer más presión sobre Rusia, es un hecho que siguen dependiendo de energía y petróleo rusos
Conmocionados por el acuerdo de EU con Rusia, que Ucrania ha calificado de “regalo” al presidente Putin, los responsables políticos europeos se han unido en torno a un mensaje diplomático cauteloso.
Los funcionarios europeos y británicos quedaron atónitos ante el inesperado anuncio del presidente Donald Trump de que había llegado a un acuerdo con el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, para comprar combustible diésel ruso. Sin embargo, no sabían muy bien cómo reaccionar.
El acuerdo, que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó como un “regalo” para el presidente Putin, socava directamente años de esfuerzos por parte de decenas de países —incluido Estados Unidos— para privar a Rusia de los fondos que alimentan la guerra de agresión de Putin en Ucrania.
Los expertos en energía han señalado que, de llevarse a cabo, el acuerdo sobre el diésel podría inyectar unos 4000 millones de dólares de dinero estadounidense en la economía rusa.
El anuncio de Trump el viernes por la tarde sobre su “conversación muy satisfactoria” con Putin resultó aún más impactante en Europa, ya que se produjo después de que Rusia ejecutara varios ataques brutales en Ucrania, en los que murieron 22 personas —entre ellas tres bebés— en un bloque de departamentos residenciales el miércoles y al menos 30 personas en un autobús el jueves.
Para los líderes europeos, el dilema de los últimos tres días ha sido el de siempre: ¿cómo apoyar a Ucrania en un momento de grave peligro diplomático sin provocar la ira de Trump?
Mientras se apresuraban a dar una respuesta, se han abstenido de criticar directamente al presidente estadounidense y se han unido en torno a un único mensaje diplomático: no vamos a cambiar nuestro enfoque respecto a Rusia y apoyamos a Ucrania.
El sábado, el Reino Unido anunció que el primer ministro Andy Burnham había hablado con Zelenski, señalando que había comenzado la llamada “reconociendo que las últimas 24 horas habían sido difíciles para Ucrania” —una referencia indirecta a la intervención de Trump— y que había “reiterado su total solidaridad”. El comunicado añadía que Burnham se reuniría con Zelenski en los próximos días.
Un portavoz del canciller alemán, Friedrich Merz, declaró a los periodistas que su gobierno “mantiene las decisiones sobre sanciones contra Rusia y está colaborando con sus socios europeos para imponer nuevas sanciones”.
Kaja Kallas, la máxima representante diplomática de la Unión Europea, comenzó sus declaraciones a los periodistas el lunes con un gesto conciliador hacia Estados Unidos, antes de afirmar que el bloque “sigue su camino” de intentar impedir que Rusia se enriquezca bloqueando la venta de petróleo y gas en el mercado mundial.
“Estados Unidos es nuestro mayor aliado, pero nuestro mensaje es claro”, afirmó al entrar en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores en Luxemburgo. “Si queremos poner fin a esta guerra, la única forma de hacerlo es ejerciendo más presión sobre Rusia”.
Margus Tsahkna, ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, fue más directo.
“Ya hemos vivido este tipo de turbulencias y también presiones por parte del presidente Trump hacia Ucrania anteriormente”, señaló. “Así que debemos centrarnos en lo que podemos hacer”.
Trump respondió a la reacción europea en su cuenta de TruthSocial el lunes por la tarde.
“La Unión Europea pagó a Rusia 250.000 millones de dólares por energía, y los medios de comunicación de noticias falsas no quieren ni oír hablar de esa historia”, escribió el presidente, posiblemente refiriéndose a las compras europeas de petróleo ruso desde que Rusia invadió el país. “Tomé la decisión correcta para el pueblo estadounidense: ¡SIEMPRE, ESTADOS UNIDOS PRIMERO!”.
Es cierto que la Unión Europea sigue comprando energía rusa, aunque el bloque ha estado trabajando para dejar de depender de ella y ha reducido drásticamente su dependencia.
Desde que comenzó su segundo mandato, Trump ha manifestado en repetidas ocasiones su apoyo a las posiciones de Rusia frente a las de Ucrania. Antes de su reelección, el presidente prometió poner fin a la guerra en 24 horas y, en varias ocasiones, ha culpado a Zelenski de que los combates continúen.
“Les sugiero que busquen un nuevo líder capaz de llegar a un acuerdo, porque él podría haber cerrado muchos acuerdos y, por alguna razón, nunca lo hace”, declaró Trump el sábado.
El domingo, el presidente anunció que Rusia y Ucrania habían acordado un “ALTO AL FUEGO ENERGÉTICO”, aunque ninguna de las partes confirmó la existencia de dicho acuerdo. Varios líderes europeos acogieron con satisfacción el lunes dicho alto al fuego, pero señalaron que Rusia atacó instalaciones energéticas ucranianas tras el anuncio.
Para los funcionarios europeos, el ejemplo más reciente de la diplomacia en solitario del presidente estadounidense con Putin representa un duro golpe a sus intentos de mantener un consenso para oponerse a la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Casi tres decenas de países, entre ellos el Reino Unido, Francia y Alemania, formaron el año pasado lo que denominaron la “coalición de los dispuestos” para demostrar su determinación a la hora de apoyar a Ucrania.
Ninguno de estos países desea entrar en una confrontación militar directa con Rusia. En su lugar, se han centrado en ayudar a Ucrania a adquirir armas para defenderse. Además, han recurrido a sanciones económicas destinadas a privar a Rusia de sus exportaciones más lucrativas.
El lunes, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, instó a Estados Unidos y a otras naciones europeas a endurecer las sanciones, en lugar de dar marcha atrás.
“Este mensaje debe salir hoy desde todas las capitales, desde Varsovia hasta Washington”, afirmó. “Estoy seguro de que nuestra respuesta en las próximas horas, semanas y meses será de plena solidaridad y determinación por parte del mundo libre, de todas las capitales y de todos los líderes políticos”.
Añadió, con unas palabras que ponían de manifiesto una realidad más complicada: “Espero de todo corazón que así sea”.
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Por: Michael D. Shear y Jeanna Smialek