No se tuvo noticia de que uno solo de los 32 Congresos locales haya analizado con seriedad, estudiado con responsabilidad y detenimiento o exigido explicaciones en torno a esta reforma, que directamente les afecta
El Senado, habitáculo de lo pedestre y lo bajuno, era sede también de un salón de belleza –lo de belleza es un decir– al cual algunas senadoras iban a que les pintaran el pelo