40 Horas: respuestas a las dudas más comunes de los trabajadores
COMPARTIR
El gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum continúa llevando a cabo un programa histórico de recuperación del salario mínimo
La reforma de reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales es una de las transformaciones más importantes en materia laboral en la historia reciente de nuestro país. Después de más de un siglo con el mismo esquema de trabajo, México da un paso hacia la justicia laboral, la salud de los trabajadores y la modernización de nuestra economía.
En Saltillo, ciudad con uno de los índices más altos de empleo formal del país y un robusto tejido industrial, esta reforma beneficiará directamente a miles de familias. Sin embargo, en mis recorridos por diversas zonas de la ciudad, me he encontrado con muchas dudas por parte de trabajadores industriales y del sector servicios, y población en general. Algunas de estas dudas son claramente producto de la desinformación, otras de una lectura apresurada del dictamen y quizá también de cierta manipulación en la manera en que se ha informado sobre la reforma. Por eso, pienso que vale la pena aclarar con precisión las más recurrentes.
TE PUEDE INTERESAR: La jornada laboral de 40 horas avanza: mejor salario y descanso digno
Aquí van las respuestas a las seis dudas más recurrentes que me han planteado los trabajadores saltillenses:
”Se amplían las horas extra, entonces al final será igual o peor”.
Esta es, con diferencia, la confusión más extendida. Y es completamente falsa.
Primero, los números: bajo la ley vigente, un trabajador puede laborar hasta 48 horas ordinarias más 9 horas extra, totalizando 57 horas semanales. Las “horas extra” comienzan en la hora 49 laborada a la semana. Con la reforma, la jornada ordinaria irá reduciéndose gradualmente hasta 40 horas en 2030, y el límite de horas extra subirá a 12. Eso da un máximo de 52 horas semanales —cinco horas menos que hoy y, además, implica que las horas extra inician en la hora 41, no en la 49.
TE PUEDE INTERESAR: América Latina debe seguir siendo una Zona de Paz
Al igual que hoy, con la reforma, las horas extra no se pagan igual. Las primeras 12 horas extra se pagarán al doble (100% adicional) y si una empresa excede esas 12 horas, habrían de tener que pagar las horas “triple”, es decir, tres veces el salario ordinario.
En todos los escenarios posibles, el trabajador sale ganando: menos horas de trabajo obligatorio, mejor remuneración por las horas adicionales que decida laborar voluntariamente, y un límite estricto que evita la explotación. Vale la pena recordar además que la reforma no permite que un patrón imponga horas extra; estas son opcionales y el trabajador decide si las hace o no.
”La reforma es gradual y no inmediata, eso es una traición”.
Aunque parece una medida excesivamente cautelosa, la realidad es que la gradualidad es no solo razonable, sino protectora de los propios trabajadores.
TE PUEDE INTERESAR: Reducción de la pobreza en Saltillo: ¿Qué dicen los datos?
La experiencia internacional es clara: Corea del Sur implementó su reducción a 40 horas entre 2004 y 2011, escalonadamente según el tamaño de las empresas. Chile aprobó en 2023 una reducción de 45 a 40 horas que se completará en 2028. Colombia estableció una transición de 48 a 42 horas entre 2023 y 2026. Ningún país de la OCDE ha hecho este cambio de golpe, y por buenas razones en forma reciente.
Además, México atraviesa un momento económico complejo: la amenaza arancelaria de Estados Unidos ha generado una cautela extrema en las inversiones. Simultáneamente, el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum continúa llevando a cabo un programa histórico de recuperación del salario mínimo que ha duplicado su poder adquisitivo en términos reales. Esto implica una serie de ajustes simultáneos para las empresas que, en cualquier enfoque realista de política pública, deben ser considerados.
TE PUEDE INTERESAR: Antonio Castro, el ‘loco de barrio’ saltillense que preside la Cámara de Diputados
La reforma fue aprobada por unanimidad en el Senado, y antes el gobierno federal logró también el apoyo por consenso de cámaras empresariales y sindicatos mayoritarios. Este consenso no es un capricho; es una estrategia deliberada para evitar que sectores empresariales boicoteen la implementación o tomen represalias contra los trabajadores. Una reforma impuesta sin lograr el consenso habría aumentado el riesgo de despidos masivos, externalización de empleos y evasión. La gradualidad protege el empleo actual mientras construye el estándar del futuro.
Finalmente, quiero ser claro: existe apertura para revisar el calendario. Si la ratificación del T-MEC este año trae la certidumbre esperada y desata las inversiones proyectadas, y si los datos de implementación muestran que las empresas se adaptan sin contratiempos, no hay razón técnica para no acelerar la transición. La puerta no está cerrada.
TE PUEDE INTERESAR: Facilitar la inversión, el empleo de calidad y reducir el impacto ambiental mediante una nueva Ley: Caso en Saltillo
”Las horas extra se aumentan de inmediato y la jornada se reduce paulatinamente, entonces empezaremos trabajando más”.
Falso. El calendario es claro y sincronizado:
2026: 48 horas ordinarias, 9 horas extra máximo (igual que hoy)2027: 46 horas ordinarias, 9 horas extra máximo2028: 44 horas ordinarias, 10 horas extra máximo2029: 42 horas ordinarias, 11 horas extra máximo2030: 40 horas ordinarias, 12 horas extra máximo.
TE PUEDE INTERESAR: La política más novedosa del mundo tiene, en realidad, miles de años
Las horas extra no se amplían hasta 2028, cuando la jornada ordinaria ya se habrá reducido a 44 horas. Y cuando alcancemos las 40 horas en 2030, el máximo semanal posible (ordinarias + extras) será de 52 horas, cinco menos que el máximo actual de 57. En ningún momento del proceso un trabajador podrá ser obligado a laborar más horas totales que las permitidas hoy.
”La reforma impide que tengamos dos días de descanso”.
Falso. La reforma no modifica el mínimo legal de descanso, que es de 24 horas continuas por cada seis días de trabajo, pero tampoco impide absolutamente nada. Las 40 horas semanales pueden distribuirse perfectamente en cinco jornadas de ocho horas, con dos días de descanso.
La experiencia internacional muestra que muy pocos países legislan específicamente dos días de descanso obligatorios. En América, dentro del pequeño grupo de países con jornada laboral de 40 horas, solo Venezuela y Ecuador lo hacen. En el resto del mundo, incluyendo las economías más avanzadas de Europa, EU. y Canadá, la distribución queda en negociación entre trabajadores y empleadores y, en algunos casos, a legislaciones locales. Y aun así, la conveniencia productiva y humana hace que la práctica habitual sea la semana de cinco días.
El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, ha explicado que mantener la redacción actual permite flexibilidad para sectores que por naturaleza requieren operación continua, como hospitales, plantas de energía y servicios de emergencia, sin obligar a un esquema rígido que sería inviable para ellos. Pero para la gran mayoría de los trabajadores de Saltillo (pienso en manufactura, servicios, comercio), la lógica productiva y la conveniencia harán que la semana de cinco días sea la norma, como ocurre casi universalmente donde existe jornada de 40 horas semanales.
”Las empresas no van a cumplir, o esto no ayuda a los informales”.
Si la ley no se cumple, efectivamente es irrelevante lo que diga. Y es indudable que existen empresas, especialmente pequeñas y familiares, que hoy incumplen normas laborales básicas.
Por eso la reforma incluye mecanismos de vigilancia: el registro electrónico obligatorio de jornadas, que entrará en vigor en 2027, y la posibilidad de que trabajadores exijan el cumplimiento ante tribunales laborales que han sido fortalecidos y modernizados en los últimos años. Esto claramente no es suficiente, porque la otra parte del esfuerzo debe venir de los trabajadores: se necesita una cultura de exigencia y denuncia mucho más activa, y para allá va el mundo del trabajo en México, afortunadamente.
La reforma es una herramienta; su efectividad dependerá, en buena medida, de que los trabajadores la usen. Pero tendrán mejores condiciones que nunca para hacerlo: si un patrón incumple, existe ahora un sistema de justicia laboral más ágil y accesible para denunciar.
Respecto a los trabajadores informales, es cierto que esta reforma no les alcanza directamente. Pero su aprobación sí genera presión hacia la formalización: un empleador informal que quiera competir por talento tendrá que ofrecer condiciones que se acerquen a las legales, incluyendo la jornada reducida, lo que ya se ha visto empíricamente con el aumento al salario mínimo. Por otro lado, la reducción de horas en el sector formal puede crear empleos adicionales que absorban parte de la informalidad.
”Al reducirse las horas de trabajo, voy a ganar menos”.
Falso. La reforma establece expresamente que la reducción de jornada no implica reducción de sueldo ni salario. El dictamen es categórico en su artículo transitorio cuarto: “En ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras”.
Tu salario por las 40 horas debe ser el mismo que hoy percibes por 48. ¿Cómo es esto posible? Matemáticamente simple: si hoy ganas 500 pesos por 48 horas, mañana seguirás ganando 500 pesos, pero por 40 horas. Tu salario por hora aumenta proporcionalmente.
La reforma de las 40 horas que se está discutiendo en su fase final en la Cámara de Diputados es un avance histórico, producto de décadas de lucha organizada y de un momento político que permite el consenso. No es perfecta, porque ninguna reforma lo es, pero representa una mejora sustancial y medible para millones de trabajadores.
En Saltillo, donde la industria maquiladora y automotriz es parte ya de nuestra cultura, esta reforma abrirá nuevas posibilidades para cientos de miles de familias, que lleven a un equilibrio como base del desarrollo sostenible.
La transformación es gradual, sí, pero es real. Y es una responsabilidad compartida hacer que funcione. La ley da el marco; la sociedad debe llenarlo de vida.