Lo que se vive en el Centro Histórico no es sólo una disputa entre vecinos y empresarios por decibeles, sino un tema de fondo: la transformación del centro y el tipo de ciudad que se está construyendo
El problema ya no es sólo quién vende, sino quién no está vigilando, porque rellenar un arroyo no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana o de un día para otro